Un perro detector descubrió 15 bolsas escondidas entre el volquete y los ejes del semirremolque durante un control en Navarra. La droga había sido envuelta e impregnada con sustancias de fuerte olor para intentar burlar a los agentes.
Un control preventivo de la Guardia Civil en la AP-15 ha terminado con la intervención de 478 kilos de hachís escondidos en un sofisticado compartimento de un camión que aparentemente circulaba sin mercancía.
El hallazgo se produjo a la altura de Tiebas-Muruarte de Reta, en Navarra, después de que el comportamiento del conductor despertara las sospechas de los agentes. La inspección posterior permitió localizar 15 grandes bolsas ocultas bajo el volquete del semirremolque, en el espacio existente entre este y la estructura donde se sitúan los ejes.
La organización responsable del transporte había intentado dificultar especialmente la detección: los paquetes estaban protegidos con varias capas de materiales aislantes y plásticos y habían sido impregnados con sustancias de fuerte olor y un producto de base alcohólica.
La estrategia, sin embargo, no consiguió engañar a Álex, un pastor alemán especializado en detección de drogas que señaló precisamente la zona donde se encontraba escondido el cargamento.
Un control preventivo en la AP-15 descubre el cargamento
La operación se desarrolló el viernes 11 de septiembre, alrededor de las 20:30 horas, en el peaje de la autopista AP-15 situado en la zona de Tiebas-Muruarte de Reta.
Agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil en Navarra realizaban un dispositivo preventivo junto con un especialista del Servicio Cinológico y Álex, el perro detector de estupefacientes.
Durante el control identificaron al conductor de un camión.
A primera vista, el vehículo parecía circular vacío.
Sin embargo, los agentes observaron que el hombre mantenía una actitud que describieron como nerviosa, esquiva y evasiva, circunstancia que les llevó a profundizar en la inspección del vehículo.
Lo que parecía un camión sin carga terminaría ocultando casi media tonelada de droga.
Álex marcó la parte inferior del semirremolque
La intervención del perro fue determinante.
Durante la revisión, Álex señaló la parte inferior del semirremolque, indicando la posible presencia de sustancias estupefacientes.
Los agentes comenzaron entonces a examinar con mayor detalle la estructura.
El escondite estaba diseñado para aprovechar un espacio poco visible: la zona situada bajo el volquete y encima de la estructura inferior del semirremolque, junto a los ejes.
Los guardias civiles pidieron al conductor que levantara el volquete.
Fue entonces cuando quedó al descubierto el cargamento.
Quince bolsas escondidas bajo el volquete
En el espacio oculto aparecieron 15 bolsas de gran capacidad.
Dentro había diferentes variedades de hachís.
Tras proceder al pesaje, la Guardia Civil contabilizó exactamente 478 kilogramos de droga.
Una parte importante correspondía a una modalidad concreta.
113 kilos eran hachís tipo Ice-O-Lator, según la información oficial.
Esta variedad se obtiene mediante un procedimiento de extracción que utiliza agua fría y hielo para separar los tricomas de la planta de cannabis, generando un concentrado de resina.
La cantidad encontrada demuestra que no se trataba de un transporte menor, sino de un cargamento preparado para mover cientos de kilos de estupefacientes.
Intentaron ocultar el olor de la droga
Uno de los aspectos más llamativos de la operación fue el procedimiento utilizado para intentar engañar a los perros detectores.
La droga había sido rodeada de diferentes capas de material aislante y plástico.
Pero los responsables del cargamento fueron más allá.
Los paquetes estaban también impregnados de sustancias con olores intensos y se había utilizado una importante cantidad de una sustancia de base alcohólica con el objetivo de enmascarar el olor del hachís.
El procedimiento refleja una práctica frecuente en el narcotráfico: intentar saturar o confundir el olfato de los perros especializados mediante café, productos químicos, perfumes, combustibles u otros compuestos aromáticos.
En este caso, la técnica fracasó.
Álex detectó la presencia del estupefaciente pese a todas las medidas empleadas para ocultarlo.
El camión aparentaba circular sin mercancía
La forma elegida para transportar la droga también estaba pensada para reducir sospechas.
El camión circulaba aparentemente sin carga, mientras los paquetes permanecían escondidos en su estructura.
Eso permitía evitar la presencia de mercancía visible en el semirremolque y aprovechar un hueco poco accesible durante una inspección superficial.
La operación demuestra por qué los controles de tráfico de drogas no se limitan únicamente a revisar la carga declarada.
Los grupos dedicados al narcotráfico modifican vehículos o aprovechan espacios estructurales para crear dobles fondos y compartimentos difíciles de localizar.
En este caso, el escondite estaba directamente integrado en el espacio inferior del remolque.
El conductor fue detenido por tráfico de drogas
Una vez descubiertos los paquetes y comprobado su contenido, los agentes detuvieron al conductor.
La Guardia Civil le atribuye un presunto delito contra la salud pública por tráfico de drogas.
Además de los 478 kilos de hachís, los investigadores intervinieron también el camión utilizado para transportar la mercancía.
Las diligencias fueron posteriormente remitidas a la autoridad judicial.
El procedimiento deberá determinar ahora las responsabilidades concretas del detenido y esclarecer el origen y destino del cargamento.
El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga asume la investigación
La investigación ha quedado en manos de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Navarra, concretamente del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA).
Esta unidad está especializada en operaciones contra organizaciones dedicadas al narcotráfico y otros grupos criminales.
Las diligencias fueron entregadas en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Aoiz/Agoitz, Plaza número 1, que se encontraba en funciones de guardia.
La investigación puede ahora intentar reconstruir la ruta seguida por el camión, determinar dónde se cargó la droga y establecer cuál era su destino final.
La información oficial difundida hasta el momento no identifica públicamente esos extremos.
Casi media tonelada descubierta por un perro
El protagonismo de Álex constituye uno de los elementos más destacados del operativo.
Los responsables del transporte habían preparado expresamente el cargamento para dificultar el trabajo de los perros detectores.
No funcionó.
El pastor alemán señaló el semirremolque y permitió a los agentes localizar un escondite que visualmente podía haber pasado desapercibido en una primera inspección.
Los equipos cinológicos siguen desempeñando un papel fundamental precisamente porque el olfato de un perro entrenado puede identificar cantidades mínimas de determinadas sustancias incluso cuando los paquetes se encuentran escondidos o rodeados de otros olores.
Qué es el hachís Ice-O-Lator
Entre la droga incautada había 113 kilos de hachís Ice-O-Lator.
El término hace referencia a un método de producción de concentrados de cannabis mediante agua, hielo y filtros de diferentes tamaños.
El procedimiento permite separar la resina de la materia vegetal sin utilizar determinados disolventes químicos.
El resultado puede alcanzar concentraciones superiores a las de algunos tipos tradicionales de hachís, aunque su composición concreta depende del material utilizado y del proceso de fabricación.
La Guardia Civil se limita en este operativo a identificar esa variedad entre los paquetes intervenidos.
Los narcotraficantes recurren a escondites cada vez más elaborados
El método utilizado en este camión ilustra una característica habitual de las redes de transporte de droga por carretera.
Los cargamentos pueden ocultarse dentro de:
- dobles fondos en remolques;
- depósitos modificados;
- falsos compartimentos;
- cavidades estructurales;
- cargas legales utilizadas como cobertura;
- zonas situadas entre ejes y bastidores.
El objetivo es que la droga resulte invisible durante una inspección rutinaria.
En ocasiones, los propios vehículos han sido modificados expresamente para permitir la apertura y cierre de esos compartimentos.
La información oficial del caso de Navarra no detalla si existió una transformación permanente del camión o si simplemente se aprovechó un espacio estructural disponible.
La AP-15, escenario del control que frustró el transporte
La Autopista de Navarra AP-15 constituye uno de los principales ejes de comunicación por carretera de la Comunidad Foral.
El control se instaló en el entorno de Tiebas-Muruarte de Reta, al sur de Pamplona.
Fue precisamente un dispositivo preventivo de seguridad ciudadana, y no una persecución previa del vehículo, el que desencadenó el descubrimiento.
Ese elemento resulta relevante.
La información oficial difundida por la Guardia Civil indica que los agentes identificaron al conductor durante el propio control y que fueron su comportamiento y la posterior actuación del perro detector los que llevaron al hallazgo.
De un camión aparentemente vacío a 478 kilos de droga
La operación resume bien las dificultades de combatir el tráfico de drogas por carretera.
Exteriormente, el vehículo parecía no transportar mercancía.
Los paquetes estaban escondidos en una zona poco visible.
El hachís había sido envuelto en varias capas.
Y sus responsables habían empleado incluso productos de fuerte olor para dificultar la detección canina.
Pese a ello, el control terminó descubriendo 15 bolsas con 478 kilos de hachís, interviniendo el vehículo y deteniendo a su conductor.
La investigación del EDOA deberá aclarar ahora quién estaba detrás del cargamento y cuál era su destino.
Por el momento, el intento de atravesar Navarra con casi media tonelada de hachís oculta bajo un semirremolque terminó detenido en un control de la Guardia Civil y gracias, en buena medida, al olfato de Álex.


