Más de 150 tiendas ocupan la Plaza de la Constitución mientras los colectivos preparan una posible huelga general por la vivienda para noviembre.
La acampada por la vivienda de Málaga encara una semana decisiva. El asentamiento instalado en la Plaza de la Constitución continúa después de siete días y sus organizadores ya preparan nuevas movilizaciones, incluida una posible huelga general por la vivienda en noviembre.
La protesta coincide con el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre de 2026, una convocatoria oficializada este martes por el Boletín Oficial del Estado. El Gobierno ha disuelto las Cortes y ha fijado para el 29-N la jornada electoral.
Los colectivos que mantienen la protesta aseguran que el calendario electoral no altera su hoja de ruta. Un Techo por Derecho, Málaga Para Vivir y el Sindicato de Inquilinas pretenden aprovechar las próximas semanas para ampliar la movilización y reclamar que el acceso a la vivienda ocupe un lugar central en el debate público.
La acampada de Málaga afronta su segunda semana
El asentamiento comenzó a finales de septiembre y se ha consolidado en pleno centro de Málaga.
Según Málaga Hoy, la plaza acumula más de 150 tiendas de campaña. Cadena SER, por su parte, situaba el número de tiendas en torno a 140 en su información del 5 de octubre. Las cifras pueden variar diariamente debido a la entrada y salida de participantes.
La acampada había decidido continuar al menos hasta el martes y celebrar nuevas asambleas para determinar su futuro. El objetivo es mantener la presión y convertir la protesta puntual en una movilización de mayor duración.
Rosa Galindo, portavoz de Un Techo por Derecho, ha defendido que la protesta dispone de una hoja de ruta propia y que la convocatoria electoral no modifica, por ahora, sus planes.
La huelga general se convierte en el siguiente objetivo
El principal paso que plantean los colectivos es una huelga general vinculada a la vivienda.
La propuesta ya había comenzado a tomar forma antes del anuncio electoral. Tras la manifestación celebrada el sábado en Málaga, los participantes decidieron avanzar en su organización mediante nuevas asambleas.
Los organizadores pretenden que la convocatoria trascienda a los colectivos específicamente vinculados a la vivienda y llegue a barrios, asociaciones y trabajadores.
También reclaman la participación de los grandes sindicatos.
Desde el Sindicato de Inquilinas se ha defendido que la huelga puede convertirse en una herramienta para trasladar las reivindicaciones sobre alquileres y acceso a la vivienda a otros ámbitos sociales y laborales.
Por ahora, no existe una fecha definitiva para esa eventual huelga. La idea planteada por los colectivos es situarla en noviembre, pero su organización todavía depende de las próximas asambleas.
Las elecciones del 29-N cambian el escenario
La protesta entra ahora en una campaña electoral ya oficialmente convocada.
El Real Decreto 806/2026, publicado en el BOE, establece que las elecciones generales se celebrarán el domingo 29 de noviembre. La campaña electoral comenzará a las 00:00 horas del 13 de noviembre y finalizará a las 24:00 horas del 27 de noviembre.
El calendario coloca la cuestión de la vivienda dentro de un periodo de especial atención política.
Los colectivos de la acampada sostienen que la vivienda debe ocupar un papel central en la campaña. Su posición es que el problema no puede limitarse a las medidas anunciadas por las administraciones y que es necesario abordar cuestiones como los alquileres, el precio de la vivienda y las condiciones laborales.
La convocatoria electoral, por tanto, introduce una nueva dimensión en una protesta que inicialmente se desarrollaba fuera del calendario partidista.
La manifestación del sábado elevó la presión
La continuidad de la acampada se produjo después de una gran movilización celebrada el sábado en las calles de Málaga.
Los datos de participación no son coincidentes.
Málaga Hoy recoge que la Policía Nacional cifró en 8 000 personas la asistencia a esa manifestación, mientras que los organizadores han difundido cifras considerablemente superiores. Cadena SER informó de que los colectivos organizadores situaron la participación en más de 50 000 personas.
La diferencia entre ambas estimaciones es significativa y refleja uno de los elementos habituales en este tipo de movilizaciones: la ausencia de una cifra consensuada de participantes.
Lo que sí está constatado es que la manifestación fue seguida por una decisión de los acampados de continuar en la Plaza de la Constitución y avanzar en la organización de nuevas protestas.
Málaga Para Vivir reclama mantener la presión
La plataforma Málaga Para Vivir participa en la organización de las movilizaciones y defiende una estrategia de presión sostenida.
Sus reivindicaciones se enmarcan en una crítica al modelo de acceso a la vivienda en Málaga, donde colectivos sociales han denunciado el aumento de los precios y las dificultades de determinados sectores para permanecer en la ciudad.
La plataforma ya había planteado durante los meses anteriores la posibilidad de una huelga general por la vivienda, vinculando esta reivindicación con cuestiones laborales, urbanísticas y territoriales.
La actual acampada supone, por tanto, una nueva fase de una movilización que llevaba meses organizándose.
La vivienda entra de lleno en la campaña electoral
El adelanto electoral sitúa ahora las reivindicaciones de la acampada en un contexto diferente.
Las elecciones del 29-N se celebrarán apenas unas semanas después del inicio de la protesta y coincidirán con la fase final de una movilización que pretende mantenerse durante noviembre.
El calendario oficial establece que las nuevas Cortes se constituirán el 23 de diciembre de 2026.
Para los colectivos de la acampada, la campaña representa una oportunidad para exigir compromisos concretos a las formaciones políticas.
Su intención declarada es que la vivienda sea uno de los asuntos centrales de las elecciones y que las distintas candidaturas tengan que pronunciarse sobre el acceso a una vivienda asequible.
La cuestión es especialmente relevante en ciudades donde la presión sobre el mercado residencial convive con una fuerte actividad turística y con un crecimiento de la demanda.
Una protesta que todavía no tiene fecha de final
Uno de los aspectos más llamativos de la situación es que no existe por ahora una fecha definitiva para levantar la acampada.
Los participantes han decidido continuar y revisar periódicamente la situación mediante asambleas.
La decisión final dependerá de la evolución de la protesta, de la participación y de la capacidad de los colectivos para organizar nuevas acciones.
Rosa Galindo ha señalado que el futuro del asentamiento se irá decidiendo en función de los acontecimientos y de las decisiones adoptadas colectivamente.
Por tanto, las tiendas podrían continuar ocupando la Plaza de la Constitución durante los próximos días mientras los organizadores preparan nuevas movilizaciones.
El Ayuntamiento y la situación de la plaza
La ocupación del espacio público también introduce una dimensión municipal.
Los organizadores han asegurado que el Ayuntamiento de Málaga podría haber iniciado actuaciones relacionadas con la acampada, aunque Rosa Galindo afirmó que no había recibido ninguna notificación oficial de sanción en el momento de sus declaraciones.
La portavoz ha indicado que, si finalmente se formaliza alguna sanción, será recurrida.
La cuestión plantea así un doble escenario: por un lado, el derecho de los colectivos a organizar y mantener una protesta; por otro, las competencias municipales sobre el uso del espacio público.
La protesta encara ahora su momento más político
La acampada por la vivienda de Málaga comenzó como una movilización vinculada a las dificultades para acceder a una vivienda y ahora afronta un escenario mucho más amplio.
Con las elecciones generales convocadas para el 29 de noviembre, una posible huelga general prevista para noviembre y nuevas asambleas en la Plaza de la Constitución, los próximos días serán determinantes para conocer el alcance que tendrá la protesta.
Los colectivos promotores sostienen que no quieren limitar la movilización a una concentración puntual. Su objetivo declarado es construir una protesta más amplia y sostenida.
La cuestión que queda abierta es si la acampada conseguirá trasladar sus reivindicaciones desde la plaza hasta la campaña electoral y convertir la vivienda en uno de los principales asuntos del 29-N.

