El equipo amarillo rompe su mala racha europea con un 3-1 en La Cerámica. Mikautadze, Mouriño y Oluwaseyi firmaron los goles de una noche que también tuvo a Luiz Júnior como protagonista.
El Villarreal vuelve a disfrutar de la Champions League. Después de siete derrotas consecutivas en la máxima competición continental, el conjunto amarillo encontró una victoria de enorme valor ante el Nápoles, al que derrotó por 3-1 tras remontar el tanto inicial de Amir Rrahmani. La Cerámica volvió a vivir una noche europea de las que reconcilian a un equipo con su afición.
El encuentro, disputado el 13 de octubre de 2026, comenzó cuesta arriba para los locales, pero el Villarreal reaccionó con contundencia y eficacia. Mikautadze empató en el minuto 23, Santiago Mouriño completó la remontada en el 27 y Oluwaseyi sentenció en el 86.
La victoria tuvo, además, un protagonista inesperado bajo los palos. Luiz Júnior respondió con intervenciones decisivas después de que Peter Gulacsi se quedara fuera de la convocatoria por un robo a mano armada sufrido en su domicilio mientras estaba con su familia. El club le concedió permiso para ausentarse.
El Villarreal rompe su peor racha europea
La Champions se había convertido en una asignatura especialmente complicada para el Villarreal. El equipo llegaba al duelo contra el Nápoles después de encadenar siete derrotas consecutivas en la competición, la peor serie de su historia en el torneo, según la información previa al encuentro.
El resultado ante el conjunto italiano supone un golpe de confianza para la plantilla y para una afición que necesitaba una noche de celebración continental. El Villarreal no solo consiguió los tres goles: también supo resistir en los momentos de mayor presión visitante y encontró respuestas desde el banquillo.
La remontada, sin embargo, no fue sencilla. El Nápoles empezó mejor, explotó las bandas y generó peligro con centros dirigidos a Rasmus Højlund. Durante varios tramos del partido, el equipo italiano encontró espacios para correr y estuvo cerca de ampliar su ventaja.
Rrahmani adelanta al Nápoles en el minuto 8
El conjunto napolitano golpeó primero. En el minuto 8, Amir Rrahmani aprovechó una acción a balón parado para abrir el marcador. Luiz Júnior consiguió intervenir en primera instancia, pero el balón acabó en el larguero y el defensa recogió el rechace para marcar a placer.
El gol castigó una defensa amarilla que no logró despejar la jugada con suficiente contundencia. El Nápoles había arrancado con intensidad y parecía dispuesto a aprovechar las dudas de un rival que necesitaba recuperar la confianza en Europa.
El Villarreal reaccionó con varias llegadas peligrosas. Badiashile evitó que un remate de Mikautadze acabara en gol, mientras que Gueye y Gerard Moreno también amenazaron la portería italiana.
Pero el intercambio de golpes no fue exclusivo de los locales. Scott McTominay probó fortuna tras una acción individual y Højlund estuvo cerca de marcar en un remate que se estrelló en la cruceta. El partido estaba abierto y el marcador no reflejaba todas las ocasiones que se estaban produciendo.
Mikautadze aprovecha un error y Mouriño culmina la remontada
El empate llegó en el minuto 23, después de un error en la salida del balón del Nápoles. Una cesión defectuosa de Matteo Politano dejó la pelota a Georgi Mikautadze, que aprovechó la oportunidad, superó al guardameta Vanja Milinković-Savić y marcó pese a disponer de un ángulo muy reducido.
El tanto cambió el ambiente en La Cerámica. El Villarreal encontró la recompensa a su reacción y ganó confianza justo cuando el partido parecía inclinarse hacia un intercambio de ataques sin dueño claro.
La remontada se completó apenas cuatro minutos después. Santiago Mouriño marcó el 2-1 en el minuto 27 con un potente disparo desde fuera del área, ajustado al palo y prácticamente imposible de detener.
En apenas cuatro minutos, el Villarreal había transformado un inicio preocupante en una ventaja que levantó al público de sus asientos. La velocidad de la reacción fue una de las claves de una primera parte intensa, con ocasiones en ambas porterías y dificultades para imponer un control absoluto del juego.
El Nápoles echó en falta mayor pausa en determinados momentos, mientras que el Villarreal aprovechó el impulso anímico para seguir atacando. Aun así, el equipo español no logró cerrar por completo los espacios y continuó expuesto a las transiciones italianas.
Luiz Júnior responde en una noche marcada por la ausencia de Gulacsi
Una de las principales incógnitas del encuentro estaba bajo los palos. Peter Gulacsi no entró en la convocatoria tras sufrir un robo a mano armada en su domicilio durante la madrugada, cuando se encontraba con su familia.
La ausencia obligó a Luiz Júnior a ocupar la portería. El brasileño había perdido protagonismo después de un comienzo de temporada irregular, pero recibió una nueva oportunidad en circunstancias excepcionales.
Su actuación resultó importante para sostener la ventaja amarilla. El Nápoles aumentó su presión tras el descanso y buscó el empate con más presencia ofensiva. En el tramo final, Højlund protagonizó una de las mejores ocasiones visitantes con una acción individual que terminó en un remate detenido por Luiz Júnior.
La intervención evitó que el encuentro entrara en un desenlace todavía más incierto. El guardameta respondió cuando el Villarreal más lo necesitaba y contribuyó a que el equipo pudiera conservar su ventaja hasta los últimos minutos.
La situación de Gulacsi añadió un componente personal a una jornada que ya estaba marcada por la importancia deportiva del partido. El portero se ausentó con permiso del club y, según la información facilitada, no acudió al estadio tras los hechos ocurridos en su vivienda.
El Nápoles busca una reacción tras el descanso
Con el marcador en contra, el Nápoles salió en la segunda parte con la obligación de arriesgar. El equipo italiano trató de adelantar líneas y aumentar su presencia cerca del área amarilla, una estrategia que también abrió espacios para los contragolpes del Villarreal.
El conjunto local fue ganando presencia con el balón y consiguió desactivar progresivamente algunas de las vías de ataque visitantes. El trabajo de Gueye, Santi Comesaña y Saliba resultó relevante para contener las llegadas del rival y reducir su capacidad para avanzar con comodidad.
El Nápoles recurrió a los cambios para intentar modificar el rumbo del encuentro. Las entradas de jugadores ofensivos y los ajustes tácticos buscaban aumentar la presión, pero el Villarreal respondió con velocidad y energía desde el banquillo.
La entrada de jugadores como Freeman y Oluwaseyi ofreció al equipo castellonense nuevas opciones para atacar los espacios. Con el paso de los minutos, el duelo se convirtió en una prueba de resistencia para los locales, que tuvieron que alternar la defensa de su área con intentos de salir al contragolpe.
Oluwaseyi sentencia el partido en el minuto 86
El Nápoles no dejó de buscar el empate y encontró oportunidades para inquietar a Luiz Júnior. La ocasión más clara llegó con la acción de Højlund, que no consiguió superar al portero brasileño.
El Villarreal respiró definitivamente en el minuto 86. Tras un rechace de la defensa italiana, Oluwaseyi recogió el balón y conectó un potente disparo al ángulo para establecer el 3-1.
El gol cerró una remontada que había comenzado con el empate de Mikautadze y el espectacular disparo de Mouriño. También evitó que los últimos minutos se convirtieran en un asedio visitante con el resultado todavía abierto.
El tanto de Oluwaseyi permitió al Villarreal afrontar el tramo final con mayor tranquilidad y desató la celebración en La Cerámica. Después de una larga serie de derrotas europeas, el equipo encontró una victoria que necesitaba tanto por el resultado como por la confianza que puede aportar.
Una victoria que debe servir de punto de partida
El 3-1 ante el Nápoles representa una noche importante para el Villarreal, pero no elimina automáticamente las dificultades que había mostrado en sus anteriores partidos europeos. El reto ahora será convertir esta reacción en regularidad y demostrar que el equipo puede competir con continuidad en la Champions League.
La remontada dejó varias conclusiones positivas: capacidad de respuesta tras encajar primero, eficacia en los minutos decisivos, aportación de los suplentes y una actuación de Luiz Júnior que ayudó a proteger la ventaja.
También mostró aspectos que el equipo deberá revisar. El Nápoles generó peligro desde el inicio, encontró espacios a la espalda de la defensa y dispuso de ocasiones claras para marcar más goles. La victoria no fue producto de un dominio constante, sino de una reacción contundente y de la capacidad para resistir cuando el rival apretó.
Para la afición amarilla, la noche supone un alivio después de una racha europea que había convertido cada partido en una prueba de paciencia. El Villarreal volvió a ganar en Champions y lo hizo con una remontada ante un rival de entidad.
La victoria frente al Nápoles puede ser el punto de inflexión que necesitaba el Villarreal, siempre que el equipo consiga trasladar la intensidad y la eficacia de La Cerámica a sus próximos compromisos continentales. La celebración está justificada; la regularidad, ahora, será la verdadera prueba.


