Toyota dominó las seis horas de Barcelona con un doblete en Hypercar y aseguró el título mundial de constructores a falta de una carrera. Ferrari terminó tercero y BMW sufrió un nuevo revés en la lucha por el campeonato.
La resistencia mundial vivió en Barcelona una jornada que confirmó el poderío de Toyota en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC). La marca japonesa firmó un doblete en la categoría reina, Hypercar, y se aseguró el título de constructores antes de la última cita del calendario, prevista en Monza.
El Toyota TR010 Hybrid número 8, pilotado por Brendon Hartley, Sébastien Buemi y Ryo Hirakawa, cruzó la meta por delante de su coche hermano, el número 7 de Kamui Kobayashi, Nyck de Vries y Mike Conway. La diferencia final fue de apenas 0,6 segundos, después de seis horas marcadas por la lluvia, las neutralizaciones y una intensa batalla estratégica.
El resultado refuerza la posición de Toyota como referencia de la categoría Hypercar y deja el campeonato de pilotos reducido a una pelea entre sus dos tripulaciones. Mientras tanto, Ferrari completó el podio y BMW volvió a sufrir con uno de sus prototipos, que quedó definitivamente fuera de la lucha matemática por el título.
Toyota impone su estrategia en una carrera marcada por la lluvia
La primera visita del WEC a Barcelona comenzó con condiciones complicadas. Las fuertes precipitaciones caídas durante la mañana dejaron la pista mojada y obligaron a todos los participantes a salir con neumáticos de lluvia.
La carrera ni siquiera pudo desarrollarse con normalidad desde los primeros metros. Tras una vuelta de formación adicional, el coche de seguridad regresó a boxes y los pilotos comenzaron a buscar posiciones en un asfalto todavía delicado.
Daniel Juncadella, al volante del Genesis GMR-001 número 19, protagonizó una salida espectacular desde la tercera posición. El español llegó a colocarse en una posición privilegiada, pero perdió el control en la curva 5 y cayó hasta el fondo de la clasificación.
El incidente abrió el camino para Sébastien Buemi, que había superado al Genesis número 17 de Andre Lotterer, autor de la pole position. El piloto de Toyota se colocó al frente con el número 8.
La carrera volvió a neutralizarse antes de completar la primera vuelta debido a incidentes separados que dejaron detenidos en pista al Alpine A424 número 35 y al Lexus RC F GT3 de ASP número 78.
Poco después, un nuevo coche de seguridad tuvo que intervenir cuando Harry Tincknell dejó su Aston Martin Valkyrie número 007 atrapado en la grava de la curva 5.
Las neutralizaciones condicionaron las primeras estrategias. La mayoría de los Hypercar, salvo el BMW número 20, aprovecharon una fase de coche de seguridad virtual para repostar mientras la lluvia volvía a intensificarse.
La reanudación llegó cuando faltaban nueve minutos para terminar la primera hora. Buemi lideraba con comodidad, seguido por el BMW de René Rast, que llevaba una estrategia diferente, y el Ferrari número 50 de Miguel Molina.
El Toyota número 7, entretanto, protagonizaba una remontada. Nyck de Vries escaló desde la novena hasta la cuarta posición durante la primera reanudación y, después de aprovechar las paradas de sus rivales, alcanzó a los dos primeros puestos. Antes de finalizar la primera hora, Toyota ya ocupaba las dos primeras posiciones.
La penalización de Buemi no impide la victoria del Toyota número 8
Durante el primer tramo de carrera, De Vries pareció disponer de más ritmo que Buemi. El neerlandés se acercó al coche número 8 y llegó a amenazar su posición, pero una circunstancia cambió el planteamiento de Toyota: Buemi tenía pendiente una penalización de cinco segundos por una infracción en la salida.
De Vries decidió mantener su posición detrás del compañero de equipo, evitando una batalla interna que pudiera comprometer el resultado de ambos coches.
Las primeras paradas completas de los Hypercar no llegaron hasta bien avanzada la segunda hora. Las neutralizaciones iniciales habían permitido a los equipos alargar los relevos y conservar combustible. Para entonces, la pista se había secado lo suficiente como para cambiar a neumáticos lisos.
El Toyota número 8 fue uno de los primeros coches de cabeza en detenerse. Buemi cumplió la sanción y cedió el volante a Hartley, que regresó a pista por detrás del Toyota número 7, en ese momento pilotado por Conway.
La estrategia permitió al número 8 recuperar el terreno perdido. Hartley superó al coche hermano y comenzó a construir una ventaja importante.
El neozelandés llegó a disponer de más de 14 segundos de margen a mitad de carrera. Su ritmo y la ejecución de las paradas situaron al Toyota número 8 en una posición privilegiada para controlar el desenlace.
La lluvia amenazó con volver durante la parte final, pero no terminó provocando un cambio decisivo en las condiciones. La carrera volvió a neutralizarse cuando quedaban dos horas, después de que Zacharie Robichon perdiera el control y quedara atrapado en la grava de la curva 7.
La neutralización redujo la ventaja de Toyota, pero Ryo Hirakawa volvió a distanciarse al volante del número 8. El coche número 7 no logró mantener una presión sostenida en el tramo decisivo.
Al final, el Toyota de Hartley, Buemi y Hirakawa se impuso por seis décimas de segundo a sus compañeros de equipo. Fue su tercera victoria de la temporada y la segunda consecutiva, un resultado que también reforzó sus opciones de conquistar el título de pilotos.
Toyota asegura el campeonato de constructores antes de Monza
El doblete de Barcelona tuvo una consecuencia decisiva para el campeonato: Toyota aseguró el título mundial de constructores de Hypercar a falta de una prueba.
La marca japonesa suma cuatro victorias en las siete carreras disputadas hasta Barcelona, una regularidad que ha resultado determinante frente a sus rivales.
La victoria del número 8 también alteró la situación en el campeonato de pilotos. La tripulación de Hartley, Buemi y Hirakawa llega a la final de Monza con 17 puntos de ventaja sobre sus compañeros del Toyota número 7, ganadores de las 24 Horas de Le Mans.
Con el BMW número 20 ya eliminado matemáticamente de la lucha, los dos Toyota son los únicos coches que conservan opciones de disputar el título de pilotos, según el balance de la prueba publicado por Motorsport.com.
La última carrera de la temporada decidirá, por tanto, si el dominio de la marca japonesa se traduce también en el campeonato individual. El margen de 17 puntos da ventaja al número 8, pero el resultado de Monza será definitivo.
Ferrari, el rival más fuerte de Toyota en Barcelona
Ferrari terminó tercero con el 499P número 50, pilotado por Miguel Molina, Nicklas Nielsen y Antonio Fuoco. La tripulación completó una carrera sólida, aunque cruzó la meta a más de medio minuto del Toyota ganador.
El resultado confirma la capacidad de Ferrari para mantenerse entre los protagonistas de Hypercar, pero también refleja la distancia que Toyota logró establecer durante las seis horas.
El Ferrari de AF Corse número 83, con Robert Kubica, Yifei Ye y Phil Hanson, también aspiró a un resultado destacado. Sin embargo, perdió la batalla por la cuarta posición frente al Cadillac V-Series.R número 38 de Jota.
El Cadillac, pilotado por Sébastien Bourdais, Jack Aitken y Earl Bamber, resistió los ataques de Kubica durante el último relevo. Aitken mantuvo la posición por menos de un segundo y aseguró el cuarto puesto.
El Cadillac número 12, compartido por Will Stevens, Norman Nato y Alex Lynn, terminó sexto. Su carrera quedó condicionada por una penalización de diez segundos impuesta a Stevens tras un contacto con el Alpine número 35 de Ferdinand Habsburg durante la salida.
BMW pierde sus opciones al título tras otro problema con los neumáticos
Barcelona dejó un balance desigual para BMW. El prototipo número 15, pilotado por Dries Vanthoor, Raffaele Marciello y Kevin Magnussen, consiguió remontar hasta la séptima posición pese a partir desde la zona trasera de la parrilla.
La actuación estuvo acompañada de una penalización de diez segundos para Magnussen por provocar una colisión con el Cadillac número 38 de Bourdais.
El golpe más duro, sin embargo, llegó para el BMW M Hybrid V8 número 20, que todavía aspiraba al campeonato de pilotos antes de la carrera.
El coche, compartido por René Rast, Robin Frijns y Sheldon van der Linde, ya había sufrido una clasificación complicada. La decisión de no entrar en boxes durante una fase de coche de seguridad terminó resultando contraproducente.
Rast recibió una bandera negra y naranja por una presión de neumáticos insuficiente y tuvo que entrar en boxes con bandera verde. Después, el equipo recibió una penalización de 20 segundos.
El BMW acabó una vuelta por detrás de los líderes y volvió a quedarse sin puntuar. Fue su tercera carrera consecutiva sin sumar puntos, una racha que lo dejó sin opciones matemáticas de conquistar el título de pilotos.
El resultado evidencia hasta qué punto la regularidad y la gestión de los problemas técnicos pueden pesar en una competición de resistencia. En un campeonato donde cada parada y cada neutralización pueden alterar la clasificación, los errores estratégicos tienen un coste elevado.
Alpine y Aston Martin completan una carrera complicada
Alpine terminó en las posiciones octava y décima de Hypercar, separado por el Aston Martin Valkyrie que logró completar la prueba entre ambos.
El Alpine número 36, pilotado por Victor Martins y Jules Gounon, tuvo que realizar una parada imprevista a falta de 20 minutos por un posible pinchazo. Martins pudo recuperarse y adelantó a Marco Sørensen en la penúltima vuelta para conseguir la octava posición.
El Alpine número 35, compartido por Charles Milesi y Ferdinand Habsburg, terminó décimo después de verse involucrado en los incidentes de la salida.
Por su parte, el Aston Martin de Marco Sørensen y Alex Riberas fue el único Valkyrie que terminó la carrera. El coche número 007 de Tincknell había quedado atrapado en la grava durante la primera parte de la prueba.
Genesis pierde una oportunidad tras brillar en clasificación
Genesis llegó a Barcelona después de mostrar velocidad durante la clasificación del sábado, pero su rendimiento se desmoronó en la carrera.
Andre Lotterer perdió posiciones desde la salida y cayó del primer puesto al octavo en las primeras vueltas, afectado por problemas con el control de tracción. Más adelante, una penalización de paso por boxes relacionada con una infracción durante una fase de bandera amarilla a toda la pista dejó al coche fuera de los puntos.
El equipo de Daniel Juncadella, Paul-Loup Chatin y Mathieu Jaminet también tuvo dificultades para recuperar el terreno perdido. Juncadella logró remontar después de su salida de pista inicial, pero la tripulación terminó en la undécima posición, a las puertas de los puntos.
Para Genesis, el resultado supuso una oportunidad perdida después de la buena imagen ofrecida en la clasificación. La marca tendrá que esperar a la última prueba para cerrar la temporada con un balance más favorable.
Peugeot aprovecha la lluvia, pero pierde competitividad en seco
Peugeot mostró un ritmo competitivo durante las primeras dos horas, cuando el asfalto seguía mojado. El piloto Paul di Resta remontó desde la última posición hasta situar el 9X8 número 93 en la sexta plaza.
Sin embargo, la mejora de las condiciones perjudicó el rendimiento relativo de los prototipos franceses. A medida que la pista se secó y los equipos cambiaron a neumáticos lisos, Peugeot perdió posiciones.
Sus dos coches terminaron fuera de los puntos, en las posiciones duodécima y decimotercera. El resultado contrastó con el buen comienzo de carrera y dejó a la marca sin recompensa por su competitividad inicial bajo la lluvia.
LMGT3: Porsche gana y Corvette aplaza la celebración
La categoría LMGT3 también ofreció una carrera relevante para la lucha por el campeonato. Manthey consiguió su primera victoria de la temporada 2026 en esta clase gracias al Porsche 911 GT3 R número 92, pilotado por Yasser Shahin, Riccardo Pera y Richard Lietz.
El coche mantuvo un ritmo sólido durante prácticamente toda la prueba. Shahin, piloto de categoría Bronce, tomó el volante en el primer relevo y superó al McLaren número 10 de Garage 59, que había logrado la pole position con Antares Au.
Después, Pera amplió la ventaja hasta situarla en torno a los 20 segundos a mitad de carrera. En el último relevo, el piloto oficial de Porsche, Lietz, se encargó de llevar el coche hasta la bandera a cuadros.
Mientras el Porsche número 92 controlaba la carrera, la lucha por la segunda posición se resolvió en la última vuelta. Marvin Kirchhöfer superó a Dan Harper y aseguró el segundo puesto para el McLaren número 10, compartido con Au y Tom Fleming.
Harper, Anthony McIntosh y Parker Thompson completaron el podio con el BMW M4 GT3 número 69 de WRT. La tripulación había remontado desde la decimoquinta posición de salida para terminar tercera.
El Corvette Z06 GT3.R número 33 de TF Sport, pilotado por Jonny Edgar, Nicky Catsburg y Ben Keating, acabó séptimo. El coche llegaba a Barcelona como líder del campeonato, pero el resultado retrasó la posibilidad de que Edgar se proclamara campeón hasta la última carrera en Monza.
Monza decidirá el título de pilotos y cerrará la temporada
La prueba de Barcelona dejó dos conclusiones principales: Toyota ya tiene asegurado el título de constructores de Hypercar y el campeonato de pilotos se decidirá entre sus dos tripulaciones.
El doblete no fue fruto de una carrera sin dificultades. La lluvia inicial, las sucesivas neutralizaciones, la penalización de Buemi y la necesidad de acertar con los neumáticos obligaron al equipo a gestionar cada fase con precisión.
La victoria del número 8 demuestra la importancia de combinar ritmo, estrategia y regularidad en una carrera de seis horas. El número 7 mantuvo la presión hasta el final, pero las seis décimas de diferencia dieron a Hartley, Buemi e Hirakawa una victoria clave.
En LMGT3, Porsche celebró un triunfo que necesitaba y Corvette tendrá que esperar a Monza para intentar cerrar el campeonato.
La última cita del WEC será decisiva para los títulos que siguen abiertos, pero Toyota llegará con la tranquilidad de haber asegurado ya el campeonato de constructores. El desafío pendiente será convertir su dominio colectivo en una doble celebración al final de la temporada.


