Perfiles anónimos difunden llamamientos para el 31 de octubre en Madrid, Barcelona, Málaga y Bilbao. Algunos mensajes piden máscaras y guantes y promueven saqueos, aunque no todas las convocatorias están verificadas.
Las imágenes de contenedores ardiendo y comercios asaltados en Barcelona han dado paso a una nueva preocupación: la difusión de convocatorias para repetir las movilizaciones el próximo 31 de octubre, coincidiendo con Halloween. Bajo el nombre de Blocus, distintas cuentas de redes sociales están llamando a concentrarse en varias ciudades españolas, algunas con mensajes que van más allá de la protesta y animan directamente a cometer actos vandálicos.
Las convocatorias mencionan, entre otros lugares, Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga y Algeciras. Algunos anuncios recomiendan acudir vestidos de negro y con el rostro cubierto mediante máscaras, capuchas o pasamontañas. En determinados grupos privados también se han detectado mensajes que alientan el saqueo de establecimientos y la quema de contenedores.
La alerta llega después de los graves incidentes registrados en Barcelona el 24 de octubre y de los disturbios posteriores en Bilbao. Sin embargo, hay una distinción importante: la existencia de anuncios en internet no significa que todas las concentraciones vayan a celebrarse ni que exista una organización centralizada detrás de todas ellas. Las investigaciones siguen tratando de determinar quién administra las cuentas y hasta qué punto están coordinadas.
Halloween, la fecha elegida para las nuevas convocatorias
El sábado 31 de octubre se ha convertido en la fecha principal de los nuevos llamamientos difundidos en redes sociales. La coincidencia con Halloween aparece expresamente en algunos carteles, que utilizan imágenes de calles en llamas, fondos oscuros y referencias a disfraces para captar la atención de los usuarios.
Según las investigaciones publicadas por RTVE, Newtral y Maldita.es, las convocatorias se difunden principalmente a través de TikTok. Desde allí, algunos perfiles invitan a los interesados a entrar en grupos de WhatsApp y Telegram, donde se comparten instrucciones y mensajes más concretos.
La estética de los anuncios es similar entre distintas ciudades y utiliza lemas sobre la educación pública, el futuro de los jóvenes y las condiciones de vida. Pero junto a esos mensajes reivindicativos aparecen otros que promueven el vandalismo o el robo.
Esta mezcla dificulta distinguir las convocatorias pacíficas de aquellas que contienen llamamientos explícitos a cometer delitos. También obliga a evitar una generalización: no todos los participantes en una protesta comparten las intenciones violentas expresadas por algunos usuarios de internet.
Madrid, Barcelona, Bilbao y Málaga, entre las ciudades señaladas
Los anuncios localizados por distintos medios sitúan nuevas concentraciones en varias localidades españolas. No todos coinciden en los horarios o puntos de encuentro, y algunas publicaciones han desaparecido o han sido modificadas.
Madrid
Los perfiles analizados han difundido convocatorias con referencias a la Puerta del Sol y la plaza de España. Las horas anunciadas varían según la cuenta, por lo que no existe un único horario confirmado.
Barcelona
Tras los altercados del 24 de octubre, circulan nuevos anuncios que señalan la plaza de Cataluña y el paseo de Gràcia. Algunos perfiles han publicado distintas horas para la misma jornada.
Málaga y Algeciras
También se han detectado llamamientos en la provincia de Málaga, incluido el entorno de San Pedro de Alcántara, y en Algeciras. La difusión de anuncios no confirma que vayan a congregar participantes ni que se produzcan incidentes.
Bilbao
La ciudad acaba de vivir altercados vinculados a una protesta contra un acto de Vito Quiles. La Ertzaintza detuvo a 19 personas e investiga a otras tres por los incidentes del 26 de octubre, según la información publicada sobre ese episodio.
Los anuncios también mencionan otras localidades. Las fechas y los lugares deben interpretarse como puntos difundidos en publicaciones de redes sociales, no como un calendario oficial de manifestaciones confirmadas.
Máscaras, guantes y ropa negra: qué se ha detectado en las redes
Uno de los aspectos que más atención ha despertado es la recomendación de acudir con la cara tapada y prendas oscuras. Algunos perfiles aprovechan la cercanía de Halloween para sugerir máscaras y disfraces que dificultarían identificar a los participantes.
El análisis de VerificaRTVE documentó que algunas de las convocatorias anteriores ya recomendaban ropa negra, guantes y pasamontañas. En los nuevos llamamientos, estas indicaciones reaparecen en publicaciones que mezclan referencias a una protesta juvenil con imágenes de disturbios.
No obstante, llevar un disfraz o una máscara durante Halloween no demuestra por sí mismo una intención delictiva. La preocupación procede del contexto de determinados mensajes, especialmente cuando la ocultación del rostro aparece vinculada a instrucciones para saquear comercios o causar daños.
La diferencia entre una concentración pacífica y una acción violenta debe establecerse a partir de las conductas concretas, no de la apariencia de quienes acuden a una convocatoria.
Los grupos privados y la dificultad de identificar a los promotores
Las investigaciones periodísticas han identificado un sistema de difusión que comienza en perfiles públicos y continúa en grupos privados. Los usuarios publican carteles, piden comentarios o mensajes directos y después comparten enlaces para incorporarse a canales de mensajería.
Según Maldita.es, a 26 de octubre seguían activos varios grupos relacionados con estas convocatorias. En algunos se habían publicado mensajes sobre posibles robos, ataques a establecimientos y uso de objetos incendiarios. La información procede del análisis de contenidos difundidos en esos canales.
La identidad de quienes administran las cuentas sigue siendo una de las principales incógnitas. No se ha acreditado que Blocus sea una organización única, con una dirección central identificada, responsable de todas las convocatorias. Los investigadores estudian las relaciones entre perfiles, sus fechas de creación y los contenidos que comparten.
La circulación de mensajes violentos constituye un indicio relevante para investigar posibles delitos, pero no permite atribuir automáticamente todas las publicaciones a una misma estructura ni responsabilizar a todos los usuarios que las han visto o compartido.
Qué ocurrió en Barcelona el 24 de octubre
Las nuevas convocatorias llegan después de los disturbios registrados en Barcelona el sábado 24 de octubre. La movilización se había difundido bajo consignas relacionadas con la educación pública, pero en distintos puntos del centro se produjeron saqueos, daños materiales y enfrentamientos con la policía.
Los Mossos d’Esquadra practicaron numerosas detenciones. Las cifras publicadas variaron según el momento y la fuente: Maldita.es y RTVE informaron de balances que alcanzaban las 128 personas detenidas. Es importante no confundir esos datos con el balance de los incidentes posteriores registrados en Bilbao, que corresponde a otro operativo policial.
Los mensajes difundidos tras los altercados han utilizado vídeos e imágenes de los saqueos como material para animar a nuevas movilizaciones. Ese aprovechamiento de los sucesos anteriores es uno de los elementos que más preocupa a los analistas de seguridad.
El precedente de Barcelona no demuestra que los nuevos anuncios vayan a desembocar necesariamente en incidentes similares, pero explica por qué las autoridades y los investigadores siguen de cerca las publicaciones.
¿Qué es Blocus y de dónde procede el nombre?
La palabra francesa blocus significa «bloqueo» y se utiliza en el contexto de movilizaciones estudiantiles para describir acciones destinadas a bloquear centros educativos.
En Francia, las protestas relacionadas con el sistema educativo han incluido concentraciones y bloqueos que, en algunos lugares, terminaron en enfrentamientos y actos vandálicos. En España, diferentes cuentas han adoptado el término y una estética visual parecida para promover convocatorias juveniles.
Las reivindicaciones difundidas incluyen demandas de mejores instalaciones educativas, más profesorado y mayores recursos para los centros. Sin embargo, algunos de los mensajes analizados se alejan de esas peticiones y llaman expresamente a cometer robos o provocar daños.
Por ello, es necesario diferenciar las demandas educativas que pueden plantearse legítimamente de los llamamientos a la violencia que aparecen en determinadas publicaciones. Compartir una etiqueta o una estética común no demuestra que todos sus usuarios formen parte de un mismo movimiento organizado.
Las convocatorias también se extienden por Europa
El fenómeno no se limita a España. Los análisis publicados por RTVE y Maldita.es han identificado llamamientos similares en al menos nueve países europeos, con anuncios para el 31 de octubre y carteles que comparten colores, diseños y referencias a una movilización juvenil.
En algunos países, las convocatorias se presentan como protestas por la educación, el coste de la vida o las políticas públicas. En otros mensajes, los usuarios promueven acciones violentas o utilizan imágenes de calles incendiadas para dar una apariencia de insurrección a los anuncios.
La similitud de los materiales digitales invita a investigar posibles conexiones, pero no demuestra por sí sola una coordinación internacional centralizada. Tampoco todas las convocatorias europeas contienen llamamientos a saquear comercios.
Seguridad pública y derecho de manifestación
La difusión de estos mensajes plantea un desafío para las fuerzas de seguridad: prevenir posibles delitos sin tratar como violentos a todos los participantes en una concentración.
El derecho de reunión y manifestación está protegido en España, pero no ampara agresiones, robos ni daños intencionados contra bienes públicos o privados. Si se producen delitos, la responsabilidad debe determinarse a partir de pruebas y de la participación individual de cada persona.
También conviene evitar que los rumores se conviertan en información confirmada. Los horarios anunciados por cuentas anónimas pueden cambiar, las publicaciones pueden desaparecer y algunas convocatorias pueden no llegar a celebrarse.
De cara al 31 de octubre, las autoridades deberán evaluar los riesgos concretos y comunicar, cuando corresponda, las medidas de seguridad o las incidencias confirmadas. Mientras tanto, los ciudadanos pueden seguir las actualizaciones de los cuerpos policiales y de los servicios oficiales de información.
La cuestión central no es si habrá protestas en Halloween, sino si quienes promueven estas convocatorias respetarán los límites de la protesta pacífica o intentarán convertirlas en episodios de violencia. A fecha de publicación, esa evolución todavía no puede darse por confirmada.


