La operadora mantiene su apuesta por los precios bajos, pero los cobros adicionales, el aumento de la penalización por baja y la fuga de abonados reflejan la presión sobre su modelo de negocio.
Digi ha construido buena parte de su éxito en España con una promesa sencilla: precios bajos y una factura sin sorpresas. Sin embargo, la compañía está ampliando los cobros por determinados equipos y servicios mientras aumenta el número de clientes que abandonan sus contratos.
Los datos publicados por El Español-Invertia el 27 de octubre dibujan un escenario incómodo para la operadora: entre enero y septiembre de 2026 captó 1,35 millones de clientes, pero perdió 721 000 contratos. La diferencia deja un saldo positivo de 643 000 altas netas, aunque evidencia que una parte importante de las nuevas incorporaciones no se traduce en crecimiento sostenido.
La presión no se limita a la captación comercial. Digi ha introducido nuevas cuotas por determinados equipos, ha elevado el coste de abandonar anticipadamente algunos contratos de fibra y registra un ingreso medio por cliente inferior al de sus principales competidores.
El reto para Digi ya no consiste únicamente en atraer clientes con tarifas baratas, sino en retenerlos y aumentar los ingresos que obtiene de cada uno sin deteriorar la imagen que impulsó su expansión.
Digi introduce nuevos cobros por equipos y servicios
La operadora ha empezado a cobrar por prestaciones y dispositivos que antes se ofrecían sin una cuota adicional en determinadas condiciones. Según la información publicada por El Español-Invertia, los cambios afectan a nuevos clientes y a usuarios que solicitan servicios o equipos concretos.
Desde el 8 de octubre de 2026, quienes contraten un decodificador de televisión deben abonar 1,50 euros mensuales por su alquiler. A esa cantidad se puede sumar el coste del teléfono fijo, que asciende a 0,50 euros al mes.
Quienes contraten ambos equipos afrontarán, por tanto, un gasto adicional de 2 euros mensuales, equivalente a 24 euros al año, frente a las condiciones anteriores descritas por el medio.
La televisión también se encarece si se utiliza decodificador
El suplemento del decodificador eleva de 7 a 8,50 euros mensuales el coste del paquete básico de televisión cuando se contrata con ese equipo. Se trata de un incremento del 21,4 % aproximadamente sobre los 7 euros iniciales.
No obstante, hay un matiz relevante: según la información publicada, el alquiler del decodificador es opcional y el usuario puede evitarlo si utiliza una televisión conectada compatible.
Por eso, no sería correcto afirmar que todos los clientes de Digi han sufrido automáticamente una subida equivalente. El impacto depende de los servicios contratados, de los equipos solicitados y de las condiciones aplicables a cada cliente.
La cuestión comercial es otra: servicios que antes podían percibirse como incluidos pasan a generar ingresos recurrentes cuando el usuario necesita determinados dispositivos.
Router, fibra de 2 Gbps y penalización por baja: los otros cambios
Los nuevos cobros no se limitan a la televisión y al teléfono fijo. Digi también ha introducido condiciones económicas relacionadas con los routers y con la cancelación anticipada de determinados contratos.
Desde mayo, los clientes que bajen a una tarifa SMART inferior a 750 Mbps pueden conservar un router de mejores prestaciones pagando un euro adicional al mes, según el artículo de El Español-Invertia.
Además, desde agosto, determinados usuarios que soliciten actualizar su equipo a tecnología XGS-PON y Wi-Fi 7 deben pagar 30 euros si realizan la autoinstalación o 60 euros si acude un técnico, siempre que se den las condiciones de cobertura y sustitución necesarias. Esta actualización puede permitir conexiones de hasta 2 Gbps.
La penalización por abandonar la fibra sube de 60 a 100 euros
Uno de los cambios más relevantes para el consumidor se produjo en abril de 2026, cuando Digi elevó de 60 a 100 euros la penalización máxima por cancelar anticipadamente los contratos de fibra sujetos a permanencia.
El incremento es del 66,7 %. La compañía mantiene, según la información publicada, un compromiso de permanencia de tres meses y calcula el importe proporcionalmente a los días que quedan por cumplir.
Digi ha justificado el ajuste por los costes del alta y la instalación. La medida busca recuperar parte de la inversión comercial cuando un cliente abandona el servicio antes de terminar el compromiso.
Sin embargo, desde la perspectiva del consumidor, el resultado es claro: marcharse antes de tiempo puede resultar más caro que con las condiciones anteriores.
Conviene distinguir esta penalización de una subida general de la tarifa mensual. No son lo mismo: la primera afecta a quienes cancelan anticipadamente en las condiciones previstas, mientras que los alquileres y suplementos se aplican a servicios o equipos específicos.
La fuga de clientes ya equivale al 53 % de las nuevas altas
La cifra que mejor refleja el desafío comercial de Digi es la diferencia entre los clientes que llegan y los que se marchan.
Entre enero y septiembre de 2026, la operadora comunicó 1,35 millones de nuevas altas, pero también registró 721 000 bajas. El saldo neto quedó en 643 000 clientes, según los datos recogidos por El Español-Invertia.
Esto significa que las salidas representaron aproximadamente el 53 % de las nuevas incorporaciones. Dicho de otro modo, por cada 100 altas, alrededor de 53 contratos se perdieron durante el periodo, aunque las cifras agregadas no permiten afirmar que fueran necesariamente los mismos clientes que acababan de llegar.
La distinción es importante: Digi continúa creciendo en términos netos, pero necesita captar un volumen elevado de nuevos usuarios para compensar las cancelaciones.
Septiembre también muestra la presión sobre la captación
En septiembre, la compañía sumó 175 700 altas, pero el saldo neto se quedó en 79 000. Las salidas representaron aproximadamente el 55 % de las incorporaciones de ese mes, según la información publicada.
Por tanto, el problema no es que Digi haya dejado de ganar clientes. El dato apunta a que una proporción considerable de las nuevas altas queda contrarrestada por las bajas.
Este comportamiento puede elevar el esfuerzo comercial necesario para mantener el crecimiento. Captar clientes exige campañas, promociones, instalación y recursos de atención; cuando una parte importante abandona el servicio, la operadora debe seguir invirtiendo para reemplazar las pérdidas.
Digi registra una tasa de abandono superior a la de varios rivales
Otro indicador relevante es el churn, término utilizado en telecomunicaciones para medir la tasa de cancelación o abandono de los clientes.
Según las cifras citadas por El Español-Invertia, la tasa de bajas de Digi se situó en el 10,8 %, frente al 10,2 % de Orange y el 10,4 % de Vodafone. En banda ancha fija, la tasa de abandono de Digi había alcanzado el 15,8 % al cierre de 2025.
Los datos muestran una dificultad para retener a los abonados, aunque deben interpretarse teniendo en cuenta la metodología y el periodo utilizado para cada indicador. No todas las tasas de abandono son directamente comparables si se calculan con bases o ventanas temporales distintas.
La tendencia, en cualquier caso, plantea una pregunta para la compañía: ¿hasta qué punto puede sostener su estrategia de precios bajos si debe afrontar una rotación elevada y continuar financiando la captación de nuevos clientes?
Las ofertas de la competencia aumentan la presión
Los operadores tradicionales han respondido a la expansión de Digi con tarifas y promociones dirigidas a clientes de la compañía. Estas ofertas, conocidas en el sector como tarifas «anti-Digi», buscan reducir la ventaja de precio que impulsó el crecimiento de la operadora.
La competencia no se libra únicamente en la cuota mensual. También influyen la calidad de la conexión, la cobertura, el servicio de atención al cliente, las condiciones de permanencia y las promociones disponibles en cada zona.
El resultado es un mercado en el que el precio sigue siendo determinante, pero puede no bastar para garantizar la fidelidad. Para Digi, el desafío consiste en defender su posicionamiento económico sin perder clientes frente a rivales que intentan igualar o mejorar sus ofertas.
El ingreso medio por cliente cae un 8 %
La presión sobre la fidelización coincide con otro problema: Digi obtiene menos ingresos por cliente que los grandes operadores y esa cifra ha descendido.
El ingreso medio por usuario, conocido como ARPU, se situó en 7,4 euros a cierre de junio de 2026, un 8 % menos que en el mismo periodo del año anterior, según los datos recogidos por El Español-Invertia.
El ARPU es una medida que permite calcular cuánto ingreso genera, de media, cada cliente o servicio durante un periodo determinado. Su evolución ayuda a evaluar si una compañía está consiguiendo monetizar mejor su base de usuarios.
En el caso de Digi, un ARPU reducido refuerza la importancia de controlar los costes y aumentar el valor de cada relación comercial. La compañía puede sumar clientes, pero el efecto sobre sus ingresos y beneficios depende también de cuánto facture por ellos y de cuánto cueste prestarles el servicio.
Los nuevos alquileres y suplementos encajan con esa necesidad de incrementar la facturación sin elevar de forma generalizada la cuota principal. No obstante, la información disponible no permite atribuir toda la evolución del ARPU exclusivamente a esos cambios: también influyen la composición de la cartera, las promociones y el peso de los distintos servicios.
Más ingresos, pero pérdidas de 14 millones en el primer semestre
Los datos financieros de Digi muestran por qué la mejora de los ingresos por cliente se ha convertido en un objetivo relevante.
Durante el primer semestre de 2026, los ingresos de la compañía crecieron un 15,7 %, hasta alcanzar 516 millones de euros. Sin embargo, el beneficio operativo cayó un 73 %, hasta los 6,4 millones, y el resultado neto consolidado registró pérdidas de 14 millones de euros.
La diferencia entre ingresos y beneficios es fundamental. Una empresa puede facturar más y, al mismo tiempo, ganar menos dinero si sus costes crecen con mayor rapidez o si necesita realizar inversiones elevadas para ampliar su red y mantener su actividad.
En el caso de Digi, el margen operativo se situó en el 1,2 %, de acuerdo con las cifras recogidas por el medio. Esto refleja un margen estrecho entre los ingresos operativos y los costes asociados al negocio.
La compañía también registró un flujo de caja operativo libre negativo de 51,2 millones de euros durante el semestre, aunque mejoró frente a los 92,6 millones negativos del periodo comparativo citado.
La deuda de Digi España se duplica en un año
Otro dato destacado es la evolución de la deuda de Digi España, que alcanzó 726,2 millones de euros a finales de junio de 2026, frente a los 367,7 millones del mismo periodo del año anterior.
El importe citado incluye arrendamientos y determinados pagos comerciales a largo plazo. Por ello, debe interpretarse con arreglo a esa definición y no como una cifra que necesariamente represente solo préstamos bancarios.
El aumento de la deuda se produce mientras la compañía continúa invirtiendo en su expansión y despliegue de redes propias. Esa estrategia puede reducir su dependencia de infraestructuras de terceros a largo plazo, pero exige financiación y capacidad para sostener las inversiones.
Digi obtuvo alrededor de 134 millones de euros netos mediante el tramo de nuevas acciones de su salida a bolsa, destinados principalmente a respaldar la expansión y el despliegue de redes de fibra y móvil, según la información publicada.
La combinación de inversión, deuda, bajas de clientes y presión sobre el margen obliga a la compañía a equilibrar dos objetivos: seguir creciendo y mejorar la rentabilidad de su negocio.
¿Está agotado el modelo de precios bajos de Digi?
Los datos no demuestran que el modelo de Digi haya fracasado ni que la compañía haya dejado de crecer. Sigue sumando clientes netos y ha aumentado sus ingresos durante el primer semestre. Pero sí reflejan que la expansión se enfrenta a nuevos obstáculos.
La empresa debe afrontar simultáneamente tres frentes:
- Retener clientes: las bajas absorben una parte considerable de las nuevas incorporaciones.
- Mejorar los ingresos por usuario: el ARPU permanece bajo y ha retrocedido respecto al año anterior.
- Financiar la expansión: el despliegue de redes y la competencia exigen recursos, mientras los resultados semestrales reflejan pérdidas y un margen operativo reducido.
En ese contexto, cobrar por determinados equipos y servicios puede ayudar a elevar la facturación por cliente. Pero también obliga a gestionar cuidadosamente la percepción de los consumidores, especialmente entre quienes eligieron Digi por la sencillez y el bajo coste de su oferta.
La clave estará en si los usuarios consideran razonables los suplementos a cambio del servicio recibido o si los nuevos costes reducen la ventaja que perciben frente a las ofertas de sus competidores.
Qué deben comprobar los clientes de Digi
Los cambios no afectan necesariamente de la misma forma a todos los abonados. Antes de contratar un equipo adicional, cambiar de tarifa o cancelar un servicio, conviene revisar las condiciones particulares del contrato.
Los consumidores deberían comprobar:
- Si el alquiler del decodificador es necesario para utilizar el servicio de televisión que desean.
- Si el teléfono fijo genera una cuota mensual adicional en su modalidad de contratación.
- Qué router incluye su tarifa y si conservar uno de mayores prestaciones tiene un coste extra.
- Las condiciones aplicables a una actualización a XGS-PON y Wi-Fi 7, incluida la diferencia entre autoinstalación y asistencia técnica.
- La duración de la permanencia y el cálculo de la penalización por baja anticipada.
- Si las condiciones comunicadas se aplican a nuevos clientes, a clientes actuales o solo a determinadas solicitudes.
También es recomendable comparar el coste total del servicio, no solo la cuota anunciada. Un precio mensual reducido puede dejar de ser la opción más económica si se añaden equipos, servicios opcionales o cargos que el usuario necesita para disfrutar de la oferta.
Digi afronta una nueva etapa en el mercado español
Digi ha logrado hacerse un hueco en el mercado español con una política de precios agresiva que ha presionado a sus competidores y atraído a millones de clientes. Sin embargo, las cifras publicadas apuntan a una etapa más exigente: la compañía continúa sumando abonados, pero debe compensar una fuga elevada, mejorar el ingreso medio por usuario y sostener inversiones importantes.
Los cobros adicionales por determinados equipos y el encarecimiento de la baja anticipada pueden contribuir a reforzar sus ingresos, aunque no resuelven por sí solos el problema de la fidelización. Además, cualquier cambio que incremente el coste efectivo para el cliente debe comunicarse con claridad y aplicarse conforme a las condiciones contractuales y a la normativa de consumo.
El verdadero examen para Digi será demostrar que puede seguir ofreciendo precios competitivos sin depender únicamente de captar nuevos clientes para compensar a los que se marchan. Si no logra reducir la rotación y mejorar sus márgenes, la expansión comercial podría traducirse en un crecimiento menos rentable de lo esperado.


