Los equipos directivos denuncian una carga de trabajo permanente, salarios poco atractivos y una burocracia creciente. Reclaman al Gobierno y a la Generalitat una reforma para profesionalizar la dirección de colegios e institutos.
Dirigir un colegio o un instituto público se ha convertido en una responsabilidad que cada vez menos docentes están dispuestos a asumir. En la provincia de Castellón, donde hay 230 centros educativos, las vacantes de dirección se han convertido en un problema recurrente: cuando ningún profesor se presenta, la Conselleria de Educación debe designar a un responsable.
«La responsabilidad es máxima, 24 horas al día, siete días a la semana, y el sueldo no compensa». Así resumen los representantes de los equipos directivos una situación que, según denuncian, se ha agravado durante la última década. La acumulación de tareas administrativas, obligaciones legales y responsabilidades sobre el funcionamiento de los centros contrasta con unos complementos económicos que consideran insuficientes.
La protesta ha llegado al Congreso de los Diputados, donde los representantes de los directores han presentado una batería de propuestas para cambiar las condiciones del cargo. También prevén trasladarlas a la consellera valenciana de Educación, Carme Ortí.
El objetivo es claro: conseguir que dirigir un centro educativo deje de ser una tarea que muchos profesores rechazan por su coste personal y profesional y se convierta en una función reconocida, respaldada y adecuadamente remunerada.
Las vacantes de dirección se repiten en los colegios e institutos de Castellón
El problema no es nuevo. Según los datos del Diari Oficial de la Generalitat recogidos en la información de origen, durante los últimos años se han sucedido las convocatorias en las que una parte de los centros no ha encontrado candidatos para ocupar la dirección.
Las cifras reflejan la dimensión del problema:
- 2014: quedaron vacantes 16 de las 26 direcciones que debían renovarse.
- 2019: 24 de las 34 direcciones fueron designadas de oficio.
- 2022: la cifra fue de 14 de 40.
- 2025: cinco de las 43 direcciones quedaron en esa situación.
- 2026: siete de las 23 direcciones convocadas fueron asignadas sin una candidatura voluntaria.
La evolución muestra que la falta de aspirantes no es una incidencia puntual. Aunque los datos varían de un año a otro, la dirección de centros educativos arrastra dificultades para atraer docentes dispuestos a asumir el puesto.
En los casos en los que no hay candidatos, la Administración debe intervenir para garantizar que el colegio o instituto cuente con un equipo responsable. Sin embargo, los representantes del sector consideran que recurrir a nombramientos de oficio no resuelve el problema de fondo: la falta de atractivo de un cargo con una carga de trabajo y unas responsabilidades cada vez mayores.
«Muchas veces se forma un equipo porque no hay nadie más»
La falta de candidatos preocupa tanto en Primaria como en Secundaria y Formación Profesional.
Isabel Moreno, presidenta de la Asociación de Directores de Educación Infantil y Primaria de la Comunitat Valenciana (ADEP-PV), advierte de que algunos equipos directivos se constituyen simplemente porque no hay otros docentes dispuestos a asumir esa responsabilidad.
La situación refleja una dificultad para garantizar la continuidad de los proyectos educativos. Cuando un centro no encuentra candidatos, puede acabar dependiendo de nombramientos administrativos en lugar de contar con un equipo que se presente voluntariamente con un proyecto propio.
En la misma línea se pronuncia Toni González Picornell, presidente de la Asociación de Directores de Secundaria y Formación Profesional de la Comunitat Valenciana y presidente de la federación estatal Fedadi.
González Picornell sostiene que muchos docentes aceptan la dirección por vocación de servicio, pero considera que esa motivación no debería sustituir unas condiciones laborales y económicas adecuadas.
La dirección de un centro exige coordinar al profesorado, organizar los recursos, gestionar incidencias, atender a las familias y responder ante la Administración. Los representantes del sector denuncian que esas funciones se han ampliado sin que el reconocimiento económico y profesional haya evolucionado al mismo ritmo.
Más burocracia y responsabilidades, pero una compensación insuficiente
Uno de los principales argumentos de los directores es que el puesto ha cambiado sustancialmente durante los últimos años.
A las tareas tradicionales de organización y liderazgo pedagógico se han sumado nuevas exigencias administrativas, normativas y de gestión. Los equipos directivos deben atender reglamentos, procedimientos, documentación, cuestiones de convivencia y situaciones de emergencia, además de mantener el funcionamiento ordinario del centro.
González Picornell considera que la responsabilidad ha aumentado de forma exponencial y reclama una remuneración acorde con el nivel de exigencia.
Los complementos económicos por ejercer la dirección varían según el tamaño y las características del centro. De acuerdo con los datos recogidos en la información de origen, en algunas comunidades, como Madrid y Cantabria, los complementos de los centros más grandes superan los 1 000 euros mensuales. En otras, como Extremadura y Canarias, no alcanzan los 700 euros.
En Castellón, las cantidades se sitúan en niveles similares a los de estas últimas comunidades, según los representantes de los directores.
La diferencia territorial alimenta otra de sus reivindicaciones: homogeneizar los complementos y evitar que la compensación por asumir responsabilidades directivas dependa tanto del lugar donde se encuentre el centro.
Veinte propuestas para profesionalizar la dirección escolar
Las asociaciones de directores han elaborado un documento titulado Propuestas para una dirección escolar más fuerte y centros más cohesionados y estables. El texto plantea una reforma de las condiciones del cargo y reclama un marco estatal que permita reforzar los equipos directivos.
La información publicada se refiere a una veintena de propuestas, aunque el material gráfico citado en la noticia identifica 19. Entre las principales líneas de actuación que recoge el texto figuran:
- Mejorar los complementos económicos y reconocer la responsabilidad que implica dirigir un centro.
- Reducir la burocracia para que los equipos puedan dedicar más tiempo al liderazgo pedagógico.
- Dotar de más personal a los equipos directivos, de acuerdo con las necesidades y dimensiones de cada centro.
- Profesionalizar la función directiva, con reconocimiento y condiciones específicas.
- Reforzar la estabilidad de los proyectos educativos, facilitando la formación de equipos cohesionados.
- Ampliar la capacidad de elección de profesorado para desarrollar un proyecto educativo concreto.
Las asociaciones defienden que estas medidas permitirían dejar atrás un modelo en el que la dirección absorbe una cantidad creciente de tareas administrativas y recuperar su función esencial: coordinar el proyecto educativo, acompañar al profesorado y mejorar el funcionamiento del centro.
Más autonomía para formar equipos y desarrollar proyectos educativos
Otra de las demandas planteadas es que los directores dispongan de mayor libertad para elegir una parte del profesorado que forme parte de sus equipos.
La propuesta pretende facilitar la construcción de proyectos educativos coherentes y estables. Los representantes de las direcciones consideran que un centro necesita equipos capaces de trabajar con objetivos compartidos y continuidad en el tiempo.
La petición abre un debate sobre el equilibrio entre la autonomía de los centros y los procedimientos generales de selección y provisión de puestos docentes. La información de partida no detalla el porcentaje de profesorado que podrían elegir las direcciones ni el procedimiento concreto que proponen.
En cualquier caso, los directores consideran que disponer de mayor capacidad para configurar equipos ayudaría a consolidar proyectos educativos y evitar que los cambios de responsables deshagan el trabajo desarrollado durante cursos anteriores.
La dirección debe centrarse en la educación, no en el papeleo
La profesionalización que reclaman las asociaciones no consiste únicamente en aumentar los salarios. También buscan redefinir las prioridades del puesto.
El liderazgo pedagógico debería ocupar un lugar central en la labor de los directores: coordinar al profesorado, impulsar mejoras, evaluar las necesidades del alumnado y trabajar con las familias.
Sin embargo, los representantes de los centros denuncian que la acumulación de trámites y obligaciones administrativas reduce el tiempo disponible para esas tareas.
El problema tiene consecuencias que van más allá de quienes ocupan el cargo. Una dirección estable y con recursos suficientes puede facilitar la continuidad de los proyectos educativos, la coordinación entre docentes y la respuesta a las necesidades de los alumnos.
Por el contrario, la falta de candidatos y los nombramientos no voluntarios pueden dificultar la consolidación de equipos y generar incertidumbre sobre la continuidad de la gestión.
El Gobierno y la Conselleria, ante la reclamación de los directores
Los representantes de los centros quieren que sus propuestas se traduzcan en un marco estatal que regule las condiciones de la función directiva. Por eso han llevado sus reivindicaciones al Congreso de los Diputados y prevén presentarlas también a Carme Ortí, consellera de Educación de la Generalitat Valenciana.
La reforma que plantean exige coordinación entre las administraciones, porque las condiciones laborales, los complementos y la organización de los centros dependen de decisiones que afectan a distintos niveles de gobierno.
La reclamación también obliga a abordar una cuestión de gestión educativa: cómo garantizar que todos los colegios e institutos dispongan de equipos directivos preparados y con recursos suficientes, sin depender de que algún docente acepte voluntariamente un puesto que considera poco compensado.
Por ahora, las propuestas constituyen una reivindicación del colectivo directivo. La información facilitada no recoge una respuesta oficial de la Conselleria ni compromisos concretos del Gobierno para aplicar las medidas.
Una dirección escolar que necesita reconocimiento y estabilidad
La falta de aspirantes a dirigir colegios e institutos de Castellón pone de manifiesto un problema que afecta al funcionamiento cotidiano de la educación pública. Los equipos directivos asumen responsabilidades cada vez más amplias, pero denuncian que los salarios, los recursos y el reconocimiento profesional no están a la altura de las exigencias.
Los datos de las convocatorias muestran que los nombramientos de oficio siguen apareciendo en la provincia. Las asociaciones advierten de que esta situación puede comprometer la estabilidad de los proyectos educativos y reclaman una reforma que haga atractivo el cargo.
La dirección de un colegio o instituto no puede depender indefinidamente de la vocación y la disponibilidad personal de unos pocos docentes. Si las administraciones quieren equipos estables y proyectos educativos sólidos, tendrán que abordar la carga burocrática, los recursos humanos, la autonomía y la remuneración de quienes asumen la responsabilidad de dirigir los centros.


