La llegada de 1 021 personas desde la noche del jueves agrava la presión sobre El Hierro y reabre el debate sobre la gestión de la inmigración irregular y la respuesta del Gobierno de Sánchez.
La Ruta Canaria vuelve a acelerar y las cifras empiezan a recordar a los episodios más complicados de 2023 y 2024. En apenas cinco días, más de 3 200 personas han llegado a las islas en 39 cayucos y pateras. Y la última oleada, registrada desde la noche del jueves, ha añadido otras 1 021 llegadas, entre ellas una persona fallecida.
El repunte no solo plantea un desafío humanitario en el Atlántico. También vuelve a poner sobre la mesa la capacidad de respuesta de las administraciones, la presión sobre los servicios públicos de las islas y la falta de una estrategia que permita afrontar una ruta migratoria que cambia de intensidad en función de las condiciones marítimas y de la situación en los países de origen.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha calificado de «absolutamente insostenible» la situación que atraviesa El Hierro y ha vuelto a reclamar al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, una reunión urgente para coordinar medidas y movilizar recursos. Mientras tanto, los servicios de emergencia continúan atendiendo embarcaciones y organizando traslados para evitar que los dispositivos de primera acogida queden desbordados.
Más de 1 000 llegadas en una sola noche: la última oleada en Canarias
Desde las 21.00 horas del jueves 5 de noviembre, Salvamento Marítimo ha desembarcado a más de 1 021 personas en El Hierro, Gran Canaria y Lanzarote, según los datos difundidos por los servicios de emergencia y recogidos por RTVE y la Agencia EFE.
Los migrantes viajaban en cinco embarcaciones, entre cayucos y pateras localizados en distintos puntos del océano. La operación se saldó con una persona fallecida. La mayoría de los ocupantes eran hombres de origen subsahariano, aunque también viajaban mujeres y menores de edad.
El balance podría aumentar. Durante la mañana del viernes se habían detectado otras embarcaciones y permanecían pendientes posibles asistencias marítimas cuyo número de ocupantes todavía no se conocía.
La sucesión de rescates confirma que la presión no se limita a una llegada puntual. Las operaciones se encadenan y obligan a mantener activos los dispositivos de Salvamento Marítimo, Cruz Roja, fuerzas policiales y personal sanitario.
La cifra de 1 021 personas en unas horas adquiere todavía más relevancia al compararla con el balance de los días anteriores: Canarias ya había superado los 3 200 migrantes llegados durante los cinco primeros días de noviembre, a bordo de 39 embarcaciones.
El Hierro concentra la mayor parte de las llegadas
La isla de El Hierro vuelve a situarse en el centro de la crisis migratoria. De acuerdo con el recuento de los servicios de emergencia publicado por EFE el 5 de noviembre, 2 300 personas habían llegado a la isla en los cinco primeros días del mes, distribuidas en 26 cayucos.
Entre ellas se encontraban 307 menores, incluidos 11 bebés. Son cifras provisionales que reflejan la dimensión de la presión asistencial sobre un territorio que ronda los 11 000 habitantes.
La diferencia entre el tamaño de la isla y el volumen de llegadas explica buena parte de las dificultades. El Hierro no dispone de la misma infraestructura sanitaria, logística y de acogida que los grandes núcleos urbanos del archipiélago. Cada nueva oleada obliga a reorganizar recursos y a acelerar los traslados hacia otras islas.
La situación también afecta a Lanzarote. EFE contabilizaba 435 personas rescatadas en la isla desde el inicio de noviembre, entre ellas al menos 76 menores. Gran Canaria sumaba 224, Tenerife 175 y La Gomera 80, según el mismo recuento.
La distribución de las llegadas muestra que la presión se extiende por diferentes puntos del archipiélago, aunque El Hierro soporta la mayor parte del impacto.
Agentes y tripulaciones denuncian agotamiento
La respuesta institucional y la percepción de quienes trabajan sobre el terreno no coinciden plenamente.
El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, ha reconocido que el aumento de cayucos está tensionando algunos recursos de El Hierro, aunque sostiene que el sistema funciona gracias a las derivaciones y los traslados.
La Delegación del Gobierno ha vuelto a organizar transportes extraordinarios para liberar plazas de primera acogida. La estrategia consiste en trasladar a los recién llegados a Tenerife y Gran Canaria y, posteriormente, distribuir parte de ellos hacia recursos humanitarios de la Península.
Sin embargo, los sindicatos policiales Jupol, SUP y UFP han advertido de que los agentes destinados en El Hierro están «al límite». También fuentes sindicales de Salvamento Marítimo han alertado del desgaste de las tripulaciones, que afrontan jornadas de trabajo muy exigentes y periodos de descanso insuficientes.
El problema, por tanto, no se reduce al número de embarcaciones disponibles. También afecta a la capacidad humana para mantener las operaciones de rescate y atención durante periodos prolongados.
La presión sobre los equipos sanitarios es otro de los puntos críticos. Fernando Clavijo ha señalado que el soporte sanitario de El Hierro está tensionado y ha reclamado que el Estado aporte recursos para que Canarias no tenga que afrontar la situación en solitario.
Senegal y Marruecos, dos puntos clave de las rutas migratorias
El repunte tiene también una dimensión internacional. La procedencia de las embarcaciones y los cambios en las rutas ayudan a explicar por qué las llegadas se han intensificado durante las últimas semanas.
Según la información recopilada por EFE, la mayoría de los cayucos que llegan a El Hierro proceden actualmente de Senegal. El presidente canario ha relacionado el aumento de salidas con las expectativas económicas y sociales que generó el cambio de Gobierno senegalés de 2024 y que, a su juicio, no se han cumplido.
A ese contexto se suma el desplazamiento de los itinerarios migratorios. Clavijo sostiene que el cierre o la mayor dificultad de otras rutas del norte de África está contribuyendo a concentrar parte de los movimientos hacia el Atlántico.
En Lanzarote, la dinámica es diferente. Las embarcaciones parten principalmente de la franja costera del sur de Marruecos comprendida entre Agadir y Tan-Tan. En esa zona se ha detectado un incremento del uso de lanchas neumáticas con un número de ocupantes muy elevado.
EFE informó de una embarcación rescatada a comienzos de noviembre con 134 personas a bordo, dos de ellas fallecidas, después de tres días de travesía. La cifra duplica aproximadamente la ocupación habitual de muchas neumáticas de esa zona, que solían transportar entre 60 y 70 personas.
La sobrecarga incrementa el riesgo de naufragio. Una embarcación neumática con demasiados pasajeros y combustible puede perder estabilidad o romperse durante la navegación. La distancia, las corrientes y las condiciones del Atlántico convierten el trayecto en una travesía especialmente peligrosa.
El otoño vuelve a favorecer las salidas hacia Canarias
La meteorología es otro factor determinante. Los meses de otoño suelen ofrecer periodos de mayor calma en algunas zonas del Atlántico, con una menor intensidad de los vientos alisios. Esas condiciones pueden facilitar las salidas desde la costa africana y favorecer que las redes de tráfico de personas organicen nuevas travesías.
La agencia Reuters también ha señalado que las llegadas suelen aumentar durante el otoño, cuando las condiciones marítimas resultan generalmente más favorables para navegar.
Pero el estado del mar no explica por sí solo el fenómeno. La situación económica y política de los países de origen, la actividad de las redes que organizan los viajes y los cambios en otras rutas migratorias influyen en el volumen de salidas.
La combinación de esos factores dificulta que las autoridades puedan anticipar con precisión cuándo se producirá una nueva oleada y qué islas recibirán el mayor número de embarcaciones.
Las cifras de 2026: caída inicial y fuerte repunte desde el verano
El aumento de noviembre resulta especialmente llamativo porque llega después de un primer semestre marcado por un descenso considerable de las llegadas.
Según los datos del Ministerio del Interior recogidos por EL PAÍS, entre enero y junio de 2026 llegaron a Canarias por vía marítima 3 708 personas en 49 embarcaciones. Durante el mismo periodo de 2025 habían llegado 11 321 personas, lo que supone una reducción del 67 %.
La tendencia cambió durante el verano. Entre julio y octubre de 2026 arribaron 9 619 personas en 111 embarcaciones, frente a las 2 778 registradas durante esos mismos cuatro meses de 2025. Es decir, las llegadas se multiplicaron por más de tres.
Octubre confirmó la aceleración: 6 194 personas llegaron a Canarias, casi cinco veces más que en octubre de 2025, cuando se contabilizaron 1 251.
A 31 de octubre, el acumulado anual ascendía a 13 327 personas. Pese al fuerte repunte de los últimos meses, esa cifra todavía se encontraba 772 personas por debajo de la registrada durante el mismo periodo de 2025.
Los datos permiten distinguir dos realidades: el balance anual seguía siendo inferior al del ejercicio anterior, pero la evolución de los últimos meses mostraba un cambio de tendencia muy pronunciado.
La información publicada por Reuters el 6 de noviembre elevaba a 3 261 personas el número de migrantes rescatados durante los seis primeros días del mes. La cifra confirma que el ritmo de llegadas continuó aumentando después del primer balance de cinco días.
El recuerdo de los récords migratorios de 2023 y 2024
La situación actual evoca los años de mayor presión migratoria sobre Canarias.
En 2023 llegaron al archipiélago por vía marítima 39 910 personas en 610 embarcaciones, según los registros citados por EL PAÍS. En 2024, el número ascendió a 46 843, un récord histórico en la Ruta Canaria.
El Hierro se convirtió entonces en uno de los principales puntos de entrada. La llegada continuada de cayucos puso bajo una presión extraordinaria a los servicios de emergencia, los centros de acogida y los recursos sanitarios.
En 2025 se produjo un descenso significativo. Canarias recibió 17 788 personas, un 62 % menos que el año anterior. Esa evolución permitió aliviar parcialmente la presión sobre las islas, aunque no eliminó las dificultades estructurales del sistema de acogida.
El repunte de los últimos meses demuestra que la reducción de llegadas no había resuelto el problema de fondo. La ruta sigue activa y puede recuperar rápidamente una intensidad elevada cuando coinciden condiciones marítimas favorables y cambios en los movimientos migratorios.
Clavijo vuelve a exigir una respuesta a Pedro Sánchez
Desde Guadalupe, donde participa en la XXX Conferencia de Presidentes de las Regiones Ultraperiféricas, Fernando Clavijo ha vuelto a dirigirse al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para reclamar una reunión urgente.
El dirigente canario considera insuficiente la respuesta recibida a una primera petición. Según ha explicado, la contestación del Ejecutivo central se limitó a enumerar actuaciones ya realizadas, sin concretar los acuerdos que reclama el Gobierno autonómico.
Clavijo pide una coordinación efectiva entre el Estado y Canarias, más recursos para las islas y una mayor implicación de las instituciones europeas. También ha trasladado su preocupación al vicepresidente de la Comisión Europea, Raffaele Fitto.
El presidente autonómico teme que el volumen de llegadas siga creciendo durante los próximos meses. Su advertencia se apoya tanto en el comportamiento reciente de la ruta como en la previsión de que las condiciones meteorológicas continúen favoreciendo las salidas desde África occidental.
La disputa política se centra en quién debe asumir la respuesta y con qué medios. Canarias reclama apoyo estatal y europeo, mientras que el Gobierno central defiende que los traslados y los dispositivos de emergencia permiten mantener la atención.
El reto europeo y la gestión de la frontera exterior
La dimensión del fenómeno supera las competencias de una comunidad autónoma. La Ruta Canaria constituye una de las principales vías de entrada irregular a territorio español desde África occidental y afecta directamente a la gestión de la frontera exterior de la Unión Europea.
Clavijo también ha expresado sus reservas sobre el nuevo Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea, al considerar que puede añadir complejidad administrativa, burocracia y retenciones en frontera.
La aplicación de las nuevas normas europeas exigirá coordinación entre los Estados miembros, procedimientos de identificación y evaluación de las solicitudes de protección internacional, así como mecanismos de solidaridad y reparto de responsabilidades.
En cualquier caso, el debate sobre el control de las fronteras no puede confundirse con la obligación de prestar auxilio en el mar. Las operaciones de rescate deben continuar para proteger la vida de quienes se encuentran en peligro, con independencia de su situación administrativa.
La cuestión política pendiente es cómo evitar que la atención de las llegadas dependa de respuestas improvisadas cada vez que se produce una oleada. La planificación de recursos, la cooperación con los países de origen y tránsito y la persecución de las redes de tráfico de personas forman parte de una estrategia que requiere continuidad.
Una crisis que vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta del Estado
La llegada de más de 3 200 personas en cinco días y el desembarco de otras 1 021 desde la noche del jueves reflejan una aceleración que las autoridades canarias consideran preocupante.
El Hierro vuelve a soportar la mayor parte de la presión, mientras los servicios policiales, sanitarios y de rescate afrontan un ritmo de trabajo que los sindicatos describen como límite. Los traslados a otras islas alivian la ocupación inmediata, pero no eliminan la necesidad de una respuesta estable.
El dato anual, todavía inferior al de 2025 hasta finales de octubre, no debería ocultar la velocidad del cambio registrado desde el verano. La evolución de noviembre obliga a revisar las previsiones y a reforzar la coordinación antes de que los recursos de emergencia queden desbordados.
La pregunta ya no es únicamente cuántas personas llegan a Canarias, sino si España y la Unión Europea cuentan con una política migratoria capaz de anticiparse a los repuntes, proteger vidas y garantizar el control efectivo de sus fronteras.


