Parada industrial para evitar el apagón costó 370.000 euros
Este miércoles, Red Eléctrica decidió detener la actividad de grandes industrias en respuesta a una caída inesperada en la generación eléctrica, justo cuando la demanda comenzaba a aumentar. Esta medida se tomó para evitar desequilibrios que podrían haber causado un apagón.
Según información del organismo presidido por Beatriz Corredor, el mal tiempo relacionado con la borrasca Kristin provocó una reducción en la importación de electricidad desde Portugal y una caída en la producción eólica prevista. Los fuertes vientos, que superaron los 90 kilómetros por hora, llevaron a que los aerogeneradores se detuvieran por motivos de seguridad.
Red Eléctrica indicó que, a pesar de la situación, la continuidad del suministro no estuvo comprometida en ningún momento. Esto se logró gracias a la activación del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un mecanismo que permite a las grandes industrias recibir compensaciones económicas a cambio de su disposición a parar la producción cuando así se les solicita. Este sistema está en funcionamiento desde 2022.
En la última subasta para el primer semestre de 2026, se pusieron a disposición 1.725 MW de grandes consumidores, con una retribución de 65 euros por MW asignado por hora. La industria que participa en este mecanismo recibe compensaciones tanto por estar disponible como por cesar su actividad a petición de Red Eléctrica.
El pasado martes, a las 8 de la mañana, la red eléctrica solicitó la paralización de 865 MW, seguida por una petición similar al resto de la potencia disponible, que sumó 860 MW. Las tarifas aplicadas fueron de 116 euros por MW/h para los primeros y 120,90 euros por MW/h para los segundos. En total, el costo de las dos horas de parada fue de 376.860,12 euros.
Esta fue la primera vez en 2026 que se activó este mecanismo, después de que durante 2025 no se utilizara en ninguna ocasión. En 2024 se hizo uso del mismo varias veces, en ocasiones relacionadas con condiciones meteorológicas que afectaron la producción solar y eólica, lo que resalta la necesidad de contar con potencia firme para asegurar la estabilidad del mix energético.

