La empresa Abenójar Tungsten está desarrollando la Mina El Moto, un proyecto ubicado en Abenójar, Ciudad Real, que tras su puesta en producción prevista para 2029, se convertirá en una de las mayores minas de wolframio a nivel global, con capacidad para cubrir alrededor del 20 % de la demanda europea de este metal.
Contexto y desarrollo del proyecto
El yacimiento de wolframio y oro en Abenójar fue descubierto en los años ochenta y, tras la concesión de la licencia en 2012 a la familia García San Miguel, ha permanecido sin explotación hasta hace poco. La construcción de la mina subterránea comenzó recientemente tras obtener todos los permisos necesarios y la distinción como proyecto estratégico por la Comisión Europea.
Importancia estratégica del wolframio
El wolframio es un metal con alta resistencia al calor y sus aplicaciones son clave en sectores como la defensa o la industria del corte del acero. Actualmente, China produce aproximadamente el 80 % del wolframio mundial y controla el 95 % del procesamiento industrial, seguido por Rusia y Corea del Norte, lo que genera preocupación por la dependencia de estos países. La iniciativa española busca aumentar la autonomía europea en la cadena de suministro.
Financiación y salida a Bolsa
Abenójar Tungsten planea captar cerca de 200 millones de euros mediante una oferta pública de acciones en la Bolsa de Londres antes de final de año, complementando así la financiación del proyecto estimada en 312 millones de euros. Ya cuentan con 120 millones de financiación bancaria de Deutsche Bank y 12 millones en ayudas públicas. La compañía mantiene el control mayoritario y no prevé vender acciones existentes, sino emitir nuevas para financiar la obra.
Perspectivas y gobierno corporativo
El proyecto tiene una vida útil estimada de 18 años y generará unos 400 empleos directos. Aunque controlada por la familia García San Miguel, Abenójar Tungsten ha establecido un consejo de administración con mayoría de miembros independientes, siguiendo las prácticas habituales en el mercado londinense. Además, se estudia la posibilidad de construir una planta de procesamiento en Puertollano para reducir la dependencia del procesamiento en China, si bien esta iniciativa requiere apoyo europeo.


