El piloto de Gresini admite que cometió dos errores «inaceptables» al cambiar de marcha y cierra el Gran Premio de Japón sin sumar un solo punto.
Alex Márquez vivió en Motegi un fin de semana para olvidar. El piloto de Gresini no consiguió sumar ningún punto en el Gran Premio de Japón y, pese a haber mostrado un ritmo competitivo durante el viernes, terminó protagonizando varias caídas que arruinaron por completo sus opciones.
Lo más llamativo llegó el domingo. Márquez explicó que se equivocó dos veces al cambiar de marcha y que esos errores provocaron sus caídas tanto durante el calentamiento como en la carrera. El español reconoció estar especialmente enfadado consigo mismo y calificó lo sucedido como un fallo «inaceptable» a este nivel.
El problema se produjo cuando intentaba reducir marchas para afrontar una curva. En lugar de bajar de segunda a la marcha prevista, accionó accidentalmente el cambio en sentido contrario y terminó introduciendo cuarta marcha, con el acelerador abierto.
Alex Márquez repite el mismo error dos veces
El Gran Premio de Japón terminó convirtiéndose en una sucesión de errores para Alex Márquez. El piloto de Gresini explicó después de la carrera que sus dos caídas del domingo tuvieron un origen prácticamente idéntico.
La primera llegó durante el warm-up, una sesión especialmente importante para preparar la carrera. La segunda se produjo posteriormente en el propio Gran Premio.
Márquez reconoció que no colocó correctamente el pie sobre el cambio debido al ángulo que llevaba la moto. Al inclinarse y accionar el mecanismo en la dirección equivocada, pasó a una marcha superior cuando necesitaba reducir.
El resultado fue una pérdida inmediata de control.
«Hoy cometí el mismo error en dos sesiones, el calentamiento y la carrera».
El piloto español explicó que, con la moto muy inclinada y una marcha incorrecta, la reacción de la Ducati puede provocar que la moto empuje de forma inesperada y termine sacando al piloto de la trazada.
Márquez fue especialmente duro consigo mismo porque no se trató de un problema técnico de la Ducati, sino de un error de pilotaje que él mismo asumió.
«Es un error inaceptable para un piloto»
La autocrítica de Márquez fue contundente. El piloto de Gresini aseguró que se encontraba enfadado consigo mismo por haber cometido exactamente el mismo fallo en dos ocasiones durante una misma jornada.
Según explicó, su intención era introducir segunda marcha, pero terminó seleccionando cuarta al accionar accidentalmente el cambio con el pie.
El propio Márquez relacionó el problema con la posición del pie y con la inclinación de la moto. También señaló que el tamaño de su pie, utiliza una talla 44, influye en determinadas circunstancias, aunque dejó claro que no quería utilizarlo como excusa.
Para el piloto, el problema fundamental fue haber cometido dos veces el mismo error.
«No puedes cometer estos errores, y menos dos veces en un día».
La valoración refleja hasta qué punto Márquez considera que la situación era evitable. En MotoGP, donde las diferencias entre pilotos se miden en décimas de segundo y las motos se manejan al límite de adherencia, un pequeño error en una zona de máxima inclinación puede terminar inmediatamente en una caída.
Un fin de semana que ya había empezado con problemas
El desastre del domingo no fue el único episodio complicado para Márquez en Motegi.
La jornada del sábado comenzó con un incidente durante la carrera sprint. El piloto español calculó mal la frenada en la curva 3 y provocó una situación que terminó afectando también a Pedro Acosta y Fabio Di Giannantonio.
Como consecuencia de aquella acción, Márquez recibió dos penalizaciones de vuelta larga para el Gran Premio.
A pesar de ese contratiempo, consiguió mantenerse competitivo durante parte de la carrera. Después de cumplir la segunda vuelta larga, rodaba en torno a la octava posición y todavía tenía posibilidades de conseguir un resultado importante.
Sin embargo, su carrera terminó antes de tiempo cuando sufrió una caída en la vuelta 19.
Fue así como el piloto de Gresini terminó acumulando varios incidentes durante el fin de semana: la caída de la carrera sprint, el accidente del calentamiento y finalmente el abandono en el Gran Premio.
Márquez había sido el más rápido el viernes
La decepción fue todavía mayor porque el rendimiento mostrado al principio del fin de semana apuntaba en otra dirección.
Alex Márquez había terminado líder de los entrenamientos libres del viernes, dejando una de las mejores sensaciones de la parrilla y demostrando que podía competir por un resultado destacado en Motegi.
Su ritmo hacía pensar que Gresini podía aspirar a una actuación mucho más sólida.
Pero esa velocidad no se tradujo en puntos.
El contraste entre el potencial mostrado el viernes y el resultado final convierte el Gran Premio de Japón en una de las oportunidades perdidas más claras del piloto durante la temporada.
Además, el escenario era especialmente significativo para la familia Márquez. Marc Márquez, hermano de Alex, consiguió la victoria en Motegi con la Ducati oficial.
Mientras Marc celebraba un nuevo triunfo, Alex abandonaba Japón sin sumar un solo punto.
«Siempre que cometes un error es decepcionante»
Preguntado por la frustración de no haber aprovechado el ritmo que había mostrado durante el fin de semana, Alex Márquez reconoció que cualquier error resulta especialmente doloroso cuando sabes que tenías velocidad suficiente para conseguir un buen resultado.
El piloto, sin embargo, quiso quedarse también con un aspecto positivo: la competitividad de la Ducati Gresini.
La velocidad estaba ahí. El problema fue que los errores impidieron convertirla en un resultado.
Márquez reconoció que, independientemente de la posición que pudiera haber ocupado, cometer un error siempre resulta decepcionante. En Motegi, además, tuvo la particularidad de repetir el mismo fallo dos veces.
El balance final fue especialmente duro: cero puntos y varias caídas en un circuito en el que había comenzado mostrando un ritmo prometedor.
Críticas de Alex Márquez a las vueltas largas
El piloto de Gresini también aprovechó su valoración del fin de semana para cuestionar el sistema de Long Lap Penalty utilizado en MotoGP.
Márquez considera que las secciones de vuelta larga no están suficientemente estandarizadas entre los diferentes circuitos y que las diferencias de tiempo perdido pueden ser demasiado grandes.
Su comparación se centró en Motegi y Brno.
Según explicó, cumplir una vuelta larga en el circuito japonés supone una pérdida de tiempo considerablemente mayor que hacerlo en Brno. Desde su punto de vista, la penalización debería tener un impacto más homogéneo independientemente del trazado.
«Lo que están haciendo con las vueltas largas no tiene mucho sentido».
Márquez puso como ejemplo que la vuelta larga de Motegi equivale, en términos de tiempo perdido, aproximadamente a varias de las realizadas en Brno.
Su crítica abre otro debate dentro del campeonato: hasta qué punto las penalizaciones deben ser equivalentes cuando las características de cada circuito hacen que el tiempo perdido sea muy diferente.
Motegi deja una oportunidad perdida para Gresini
El Gran Premio de Japón termina siendo especialmente frustrante para Alex Márquez porque el rendimiento inicial invitaba al optimismo.
El piloto fue rápido desde el viernes, pero el resultado final estuvo condicionado por una combinación de errores, penalizaciones y caídas.
El episodio más difícil de explicar fue el ocurrido el domingo: dos caídas provocadas por el mismo error de cambio de marcha en apenas unas horas.
Márquez no buscó excusas y asumió personalmente la responsabilidad. Su propia valoración fue contundente: considera que ese tipo de errores no son aceptables para un piloto de MotoGP, especialmente cuando se repiten en una misma jornada.
La parte positiva para Gresini es que la velocidad mostrada en Motegi demuestra que el potencial de la moto estaba ahí. La cuestión ahora será transformar ese rendimiento en resultados y evitar que errores puntuales vuelvan a convertir un fin de semana competitivo en uno de los peores de la temporada.
Alex Márquez se marcha de Japón sin puntos, pero también con una conclusión clara: la velocidad no fue el problema en Motegi; los errores sí.


