El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, conocido popularmente como la «hucha de las pensiones», actualmente acumula cerca de 20.000 millones de euros. Este fondo se nutre principalmente del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), un impuesto introducido en 2023 que grava los salarios de los trabajadores y que ha ido incrementándose hasta situarse en el 0,9% de la base salarial en 2025, con previsión de alcanzar el 1,2% en 2029. En 2025, la recaudación por este mecanismo superó los 5.000 millones de euros y suma a los recursos del Fondo además de cantidades previas acumuladas.
Sin embargo, el déficit anual de la Seguridad Social ampliada —que incluye gastos por incapacidad, vejez y clases pasivas— se sitúa en torno a 70.000 millones de euros, de acuerdo con datos del Documento de Fedea «La Seguridad Social Ampliada. Series 2005-25». En este contexto, los ingresos relacionados con estas prestaciones ascienden a aproximadamente 188.000 millones de euros, mientras que los gastos superan los 258.000 millones de euros.
En cuanto a la parte contributiva, las cotizaciones alcanzan alrededor de 179.000 millones de euros, mientras que los gastos por prestaciones contributivas llegan a unos 217.000 millones de euros, lo que refleja un saldo negativo de 38.000 millones de euros.
El Fondo de Reserva no es una cuenta corriente disponible para su uso directo, sino que está invertido en deuda del Estado español. Esto implica que el dinero del fondo representa en realidad créditos contra el propio Estado. En situaciones de tensión financiera o dificultades para obtener financiación en los mercados, la utilidad de este fondo podría verse limitada, ya que para utilizarlo sería necesario vender deuda española que en esos momentos podría presentar altos costes o poca demanda.
Además, aunque el Fondo de Reserva suponga una cantidad en torno a los 20 000 millones de euros, esta cifra representa aproximadamente una mensualidad del gasto total de la Seguridad Social, estimado en más de 260.000 millones de euros para 2025. Por tanto, su capacidad para garantizar la sostenibilidad o hacer frente a eventuales crisis financieras o recortes es limitada.
Este análisis se presenta en un contexto de debate político sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones, donde diferentes actores han puesto en cuestión el significado y la utilidad real del Fondo de Reserva. La cifra y existencia del fondo no hacen frente por sí mismas al déficit estructural y a las necesidades de financiación del sistema público de pensiones en España, cuya evolución depende de múltiples factores macroeconómicos y políticos.


