La Razón publica mensajes atribuidos a grupos de Telegram que convocan a asaltar comercios, quemar contenedores y agredir a policías durante la próxima noche de Halloween. Los Mossos investigan quién está detrás de las convocatorias.
Los mensajes de Blocus llaman a saquear comercios y enfrentarse a los Mossos
La convocatoria del 31 de octubre, coincidiendo con Halloween, ha encendido las alarmas de los cuerpos policiales en Barcelona. Según la información publicada por La Razón, varios mensajes difundidos en grupos de Telegram vinculados a Blocus proponen asaltar establecimientos comerciales, incendiar contenedores y distraer a los agentes para facilitar los robos.
Las comunicaciones descritas por el periódico incluyen instrucciones para comunicar el punto de encuentro a los participantes y señalar después los comercios que, supuestamente, tendrían menos presencia policial. También recomiendan utilizar máscaras y guantes para dificultar la identificación.
Uno de los mensajes citados plantea que los participantes se reúnan a las 18:00 horas y reciban instrucciones sucesivas sobre dónde dirigirse. Otros textos contienen amenazas contra los agentes de los Mossos d’Esquadra.
Es importante distinguir entre las convocatorias difundidas en internet y los hechos que finalmente puedan producirse: los mensajes constituyen indicios de posibles planes delictivos, pero no demuestran que todos los integrantes de esos grupos vayan a participar en ellos. La investigación debe identificar a sus autores y determinar las responsabilidades individuales.
Los disturbios del 24 de octubre dejaron 130 detenidos
El temor a que se repitan los saqueos no surge de la nada. El pasado sábado 24 de octubre, una concentración convocada mediante redes sociales en el centro de Barcelona terminó con enfrentamientos, daños al mobiliario urbano y robos en comercios.
Según los datos difundidos por los Mossos d’Esquadra y recogidos por RTVE y Europa Press, el balance ascendió a 130 detenidos, de los que 76 eran menores de edad, además de decenas de establecimientos afectados. Las primeras cifras comunicadas el domingo eran inferiores y se actualizaron posteriormente.
El balance inicial de los altercados incluyó también:
- 14 agentes de los Mossos heridos, cuatro de ellos graves, según RTVE.
- 23 comercios vandalizados, de acuerdo con los datos policiales publicados por RTVE.
- Incendios de contenedores y otros elementos del mobiliario urbano.
- Incautaciones de objetos como armas blancas, espráis, pasamontañas, pirotecnia y piedras, según el balance inicial difundido por Europa Press.
La sucesión de detenciones, daños y nuevas convocatorias ha obligado a las autoridades a prestar atención a la actividad de los grupos digitales que promueven concentraciones. El desafío no consiste únicamente en desplegar agentes en las calles: también pasa por determinar quién difunde las instrucciones, quién organiza los encuentros y si existen conexiones entre distintos canales.
Telegram cierra grupos, pero aparecen nuevas versiones
La actuación policial se ha centrado también en los canales de mensajería utilizados para difundir los llamamientos. Según El País, los Mossos recurrieron al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) y a los mecanismos de retirada de contenidos ilícitos para solicitar el cierre de grupos vinculados a Blocus. Telegram clausuró varios canales, aunque aparecieron nuevas versiones.
El problema es que cerrar un grupo no equivale necesariamente a desactivar la convocatoria. Los administradores pueden crear otros canales, cambiar de nombre o trasladar la conversación a espacios privados, mientras los investigadores tratan de localizar a los responsables.
Una investigación de RTVE sobre la organización de estas convocatorias detectó mensajes que circulaban desde perfiles públicos hacia grupos privados de WhatsApp y Telegram. El mismo análisis identificó llamamientos para el 31 de octubre en varias ciudades, con carteles y mensajes que compartían una estética similar.
La existencia de publicaciones semejantes no demuestra por sí sola que todas procedan de una única dirección ni que respondan a una estructura organizada común. Precisamente, uno de los objetivos de las pesquisas es establecer qué relación existe entre las cuentas, sus administradores y los incidentes registrados.
Los Mossos preparan un dispositivo especial de seguridad
La Razón informa de que los Mossos trabajan en nuevos dispositivos para reforzar la vigilancia en las principales zonas comerciales de Barcelona, con especial atención a establecimientos de lujo y áreas donde podrían producirse nuevos saqueos.
El despliegue deberá afrontar varias dificultades: proteger los comercios y el espacio público, prevenir agresiones y distinguir entre quienes acuden a una celebración o concentración pacífica y quienes pudieran estar dispuestos a cometer delitos.
La vigilancia preventiva en redes puede ayudar a detectar convocatorias de riesgo, pero también exige una investigación rigurosa que evite atribuir conductas delictivas a personas únicamente por su presencia en un grupo o por el contenido de una publicación aislada.
La Generalitat, por su parte, ha pedido colaboración a las plataformas digitales para evitar que sus servicios se utilicen para promover delitos o difundir información falsa. La portavoz del Gobierno catalán, Silvia Paneque, reclamó que estos espacios no se conviertan en ámbitos de impunidad, según la información de La Razón.
¿Qué se sabe de los convocantes y de los detenidos?
Una de las principales incógnitas es la identidad de quienes impulsan las convocatorias. Los perfiles anónimos, la rotación de cuentas y el traslado de mensajes entre plataformas complican las investigaciones.
RTVE ha descrito un sistema de difusión en el que algunas publicaciones abiertas sirven para dirigir a los interesados hacia grupos privados. Esa dinámica dificulta identificar a los organizadores y determinar quién desempeña un papel activo en la preparación de los incidentes.
Además, las informaciones policiales recogidas por La Razón apuntan a que muchos de los detenidos en Barcelona son jóvenes y que varios no tenían antecedentes policiales conocidos. Ese dato, atribuido a fuentes consultadas por el diario, no permite generalizar sobre todos los participantes ni establecer por sí solo las motivaciones de cada detenido.
Las investigaciones deberán esclarecer, entre otras cuestiones:
- Quién creó y administra los canales en los que se publicaron los mensajes.
- Qué personas participaron en los saqueos y agresiones del 24 de octubre.
- Si los llamamientos para Halloween guardan relación con los responsables de los incidentes anteriores.
- Si existen conexiones entre las convocatorias difundidas en Barcelona y las de otras ciudades.
- Qué medidas preventivas resultan eficaces para impedir nuevos delitos sin criminalizar las concentraciones pacíficas.
El reto: impedir los delitos sin confundir protesta y vandalismo
La convocatoria de Halloween plantea un problema que va más allá de una noche de disturbios. Las redes sociales y la mensajería privada pueden facilitar la difusión rápida de instrucciones, mientras que el anonimato dificulta identificar a quienes promueven acciones ilegales.
Pero conviene establecer una distinción esencial: manifestarse pacíficamente es un derecho; saquear tiendas, incendiar contenedores o agredir a agentes son conductas que pueden tener consecuencias penales. La valoración jurídica de cada caso dependerá de los hechos acreditados y de las responsabilidades individuales.
La respuesta institucional deberá combinar prevención, protección de los ciudadanos y de los comerciantes, investigación digital y actuación judicial. También será relevante conocer si las plataformas mantienen una colaboración efectiva con las autoridades cuando reciben solicitudes de retirada de contenidos que incitan a cometer delitos.
Por ahora, la información publicada apunta a que los Mossos vigilan las convocatorias y que Telegram ha cerrado varios grupos vinculados a los llamamientos. No puede darse por hecho que los disturbios vayan a repetirse el 31 de octubre, pero los antecedentes del día 24 y los mensajes difundidos justifican que las autoridades evalúen el riesgo y preparen medidas proporcionadas.
La cuestión decisiva será si la investigación consigue pasar de los mensajes anónimos a la identificación de los responsables y evitar nuevos daños. Barcelona afronta Halloween con una preocupación concreta: proteger a los vecinos, a los comerciantes y a los agentes sin convertir una amenaza difundida por internet en una condena anticipada para todos los convocados.


