Canarias registró 1 970 llegadas irregulares en septiembre, un 172 % más que un año antes, según los datos difundidos por el Gobierno autonómico. El repunte vuelve a colocar la ruta atlántica en el centro del debate migratorio europeo.
El dato rompe la tendencia descendente acumulada durante buena parte de 2026 y devuelve a Canarias a la primera línea de la crisis migratoria. En apenas un mes, 1 970 personas llegaron irregularmente al archipiélago, principalmente a El Hierro y Lanzarote, según informó el portavoz del Gobierno canario, Alfonso Cabello.
La cifra supone un incremento interanual del 172 % y ha llevado al Ejecutivo autonómico a reclamar al Gobierno de Pedro Sánchez una respuesta estatal ante una ruta que, según Cabello, continúa abierta y constituye actualmente la vía migratoria atlántica más activa de la Unión Europea.
Pero existe un dato que conviene incorporar para entender correctamente la magnitud del fenómeno: el repunte de septiembre no significa que el acumulado anual de Canarias haya superado al de 2025. Al cierre del 30 de septiembre, el Ministerio del Interior contabilizaba 7 133 llegadas por vía marítima a Canarias en 2026, frente a 12 848 en el mismo periodo de 2025, un descenso del 55 %.
La fotografía, por tanto, es más compleja: el año sigue por debajo de 2025, pero septiembre ha registrado un fuerte rebrote.
1 970 llegadas en un solo mes
El Gobierno de Canarias situó en 1 970 personas las llegadas registradas durante septiembre. Frente a septiembre de 2025, el incremento fue del 172 %.
La presión se concentró especialmente en El Hierro y Lanzarote, dos de las islas que en los últimos años han quedado más expuestas a la evolución de la ruta atlántica.
El dato adquiere especial relevancia porque la travesía hacia Canarias no es una ruta marítima convencional. Las embarcaciones parten de puntos de la fachada atlántica africana y pueden recorrer grandes distancias antes de alcanzar las islas.
La propia agencia europea Frontex ya había advertido del peso creciente de la ruta de África Occidental. En su balance de 2024 señaló que las llegadas a Canarias aumentaron un 18 %, hasta situarse cerca de 47 000, la cifra más elevada desde que comenzó a recopilar esta estadística en 2009. Frontex atribuyó aquel incremento principalmente a las salidas desde Mauritania.
El dato que explica la verdadera dimensión del problema
El repunte de septiembre debe analizarse junto al balance oficial del Ministerio del Interior.
Según el último informe disponible, correspondiente al periodo comprendido entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026, un total de 24 646 inmigrantes habían llegado irregularmente a España por vía marítima y terrestre.
La cifra era un 10,3 % inferior a los 27 475 registrados durante el mismo periodo de 2025.
Sin embargo, la evolución no fue homogénea.
Mientras Canarias acumulaba 7 133 llegadas por mar, frente a 12 848 en 2025, otras vías registraban aumentos.
En la Península y Baleares llegaron por vía marítima 12 742 personas, un 8,8 % más que en el mismo periodo del año anterior. La cifra incluye diferentes puntos de entrada y muestra que la presión migratoria no se limita al archipiélago.
La comparación resulta especialmente significativa porque evidencia que las rutas migratorias pueden desplazarse rápidamente en función de los controles, las condiciones de salida y la actividad de las redes de tráfico de personas.
Canarias reclama una respuesta del Estado
El Gobierno autonómico considera que el archipiélago no dispone de capacidad suficiente para asumir indefinidamente las consecuencias de una frontera exterior de la Unión Europea.
Alfonso Cabello reclamó al Ejecutivo central una política migratoria que permita reducir las salidas desde África, reforzar la cooperación con los países de origen y tránsito y dimensionar adecuadamente los recursos necesarios para atender las llegadas.
La reivindicación tiene además una dimensión competencial.
El control de fronteras, la inmigración y las relaciones internacionales corresponden fundamentalmente al Estado, mientras que Canarias afronta sobre el terreno buena parte de las consecuencias administrativas y asistenciales de las llegadas.
Esta tensión institucional lleva años presente en el archipiélago y se ha intensificado durante los episodios de mayor presión migratoria.
El Hierro y Lanzarote, bajo presión
La distribución geográfica de las llegadas vuelve a colocar a El Hierro en una posición especialmente delicada.
La isla se ha convertido en uno de los principales puntos de llegada de cayucos procedentes de África occidental. Su reducida población y sus recursos limitados hacen que cualquier incremento brusco tenga un impacto proporcionalmente mayor.
Lanzarote también aparece entre los territorios más afectados por el repunte de septiembre.
La presión no termina cuando una embarcación alcanza tierra.
Después de la llegada comienza una cadena de actuaciones que incluye rescate, identificación, atención sanitaria, alojamiento, protección de menores cuando corresponde y procedimientos administrativos.
En el caso de los menores extranjeros no acompañados, la presión se traslada además a los sistemas de protección autonómicos.
Una ruta marítima extremadamente peligrosa
Detrás de las cifras existe también una dimensión humanitaria.
Las rutas hacia Canarias se encuentran entre las travesías migratorias marítimas más peligrosas por la distancia entre los puntos de salida y las islas, las condiciones del Atlántico y las características de muchas de las embarcaciones utilizadas.
El aumento de septiembre vuelve a plantear una cuestión que las autoridades canarias consideran prioritaria: evitar que las personas emprendan la travesía, en lugar de limitarse a gestionar las llegadas una vez que se producen.
El Gobierno autonómico sostiene que la prevención en origen y la cooperación con los países de salida deben ocupar un lugar central en la estrategia española.
El papel de Marruecos, Mauritania y Senegal
La ruta atlántica no tiene un único punto de partida.
Las dinámicas migratorias hacia Canarias están vinculadas a distintos países de la fachada occidental africana. Mauritania, Marruecos, Senegal y otros puntos del África atlántica forman parte del entorno desde el que operan las redes que organizan las salidas.
Frontex ya había identificado en años anteriores la importancia de Mauritania en la evolución de esta ruta. La agencia europea también ha advertido de que la presión migratoria puede mantenerse elevada cuando existe acumulación de personas en los países próximos a Canarias.
Por eso, cualquier estrategia que pretenda reducir las llegadas debe tener en cuenta lo que sucede antes de que las embarcaciones abandonen la costa africana.
Las mafias se adaptan a los controles
Las rutas migratorias no son estáticas.
Cuando aumentan los controles en una zona concreta, las organizaciones dedicadas al tráfico de personas pueden intentar utilizar otros puntos de salida o modificar los recorridos.
Frontex ha señalado precisamente la necesidad de reforzar la cooperación y el intercambio de información con los países del norte y oeste de África para combatir tanto la inmigración irregular como las redes de tráfico asociadas.
La consecuencia es que cerrar un corredor no garantiza necesariamente que desaparezca la presión migratoria: puede producirse un desplazamiento hacia otro.
Esta dinámica ayuda a explicar por qué Canarias continúa siendo un punto estratégico de la frontera exterior europea pese a las variaciones anuales de las estadísticas.
El Gobierno defiende la cooperación en origen
El Ministerio del Interior sostiene que la cooperación con los países de origen y tránsito es una de las herramientas fundamentales para reducir las salidas.
En febrero de 2026, el ministro Fernando Grande-Marlaska afirmó que la colaboración con socios del Mediterráneo occidental y de la fachada atlántica había permitido evitar unas 25 300 llegadas a España durante 2025, según sus propios cálculos, y aseguró que sin ese apoyo la cifra habría sido un 70 % superior.
El Ejecutivo también ha defendido el refuerzo de la cooperación policial y de los dispositivos europeos destinados a combatir la inmigración irregular y la delincuencia transfronteriza.
La discusión política, por tanto, gira alrededor de una cuestión central: si la estrategia actual resulta suficiente para impedir nuevos repuntes como el registrado en septiembre.
La contradicción de las cifras: menos llegadas en el año, más presión ahora
Los datos permiten extraer una conclusión que a menudo queda oculta tras los titulares.
Canarias no ha superado en 2026 las llegadas acumuladas de 2025. Al contrario: hasta el 30 de septiembre había recibido un 55 % menos por vía marítima.
Pero septiembre mostró un comportamiento radicalmente diferente.
Los 1 970 inmigrantes llegados en un solo mes suponen un incremento del 172 % respecto al mismo mes del año anterior, según el Gobierno de Canarias.
Esto significa que el descenso acumulado no debe interpretarse como el final de la presión migratoria.
Una ruta puede reducir sus cifras durante meses y volver a experimentar un crecimiento muy rápido en cuestión de semanas.
Precisamente por eso, las autoridades autonómicas reclaman que la política migratoria no se limite a reaccionar ante las crisis cuando ya han alcanzado las costas españolas.
Una frontera europea situada a miles de kilómetros del continente
Canarias constituye una particularidad dentro de la frontera exterior de la Unión Europea.
Su situación geográfica convierte al archipiélago en un punto de entrada situado a cientos de kilómetros de la costa africana y, al mismo tiempo, en territorio de la UE.
La responsabilidad no recae únicamente sobre las administraciones canarias. La propia naturaleza de la frontera convierte el fenómeno en un asunto europeo y nacional, además de autonómico.
La cuestión fundamental es cómo combinar el control efectivo de las fronteras, la lucha contra las mafias, la cooperación con los países africanos y las obligaciones internacionales de protección de quienes solicitan asilo.
Qué puede ocurrir en los próximos meses
El dato de septiembre obliga a vigilar especialmente la evolución de la ruta durante los últimos meses del año.
Entre los factores determinantes estarán:
- La capacidad de los países de salida para controlar las embarcaciones.
- La actividad de las redes de tráfico de personas.
- La cooperación entre España, Marruecos, Mauritania y Senegal.
- La meteorología y las condiciones del Atlántico.
- Los controles sobre otras rutas migratorias.
- La capacidad de Canarias para atender a los recién llegados.
El último balance de Interior demuestra que el fenómeno puede presentar comportamientos muy diferentes según la ruta. Mientras Canarias acumulaba un descenso del 55 %, la inmigración irregular por vía marítima hacia la Península y Baleares presentaba incrementos en determinados corredores.
Canarias vuelve a exigir respuestas
El repunte de septiembre ha devuelto la inmigración irregular al centro del debate político en Canarias.
El Ejecutivo autonómico considera que las islas no pueden asumir por sí solas las consecuencias de una frontera exterior europea y reclama al Gobierno central más medios, una política migratoria preventiva y mayor cooperación con los países de origen y tránsito.
Los datos oficiales muestran una realidad doble: 2026 mantiene, hasta septiembre, menos llegadas a Canarias que 2025, pero el último mes registrado presenta un incremento extraordinario del 172 %.
La pregunta ahora es si septiembre constituye un episodio puntual o el comienzo de una nueva fase de presión sobre la ruta atlántica.
Lo que ocurra durante los próximos meses permitirá comprobar si el descenso acumulado se consolida o si Canarias vuelve a convertirse en uno de los principales focos de la inmigración irregular hacia Europa.


