Los directores financieros están dejando atrás su papel centrado exclusivamente en presupuestos y riesgos: el 65 % de los CFO españoles ya participa en el liderazgo tecnológico o de inteligencia artificial.
La inteligencia artificial está cambiando algo más que los programas informáticos de las empresas. También está alterando quién decide dónde se invierte el dinero.
Un estudio del IBM Institute for Business Value, elaborado con Oxford Economics a partir de una encuesta a 1 500 directores financieros y responsables equivalentes de 33 mercados y 26 sectores, revela que el 65 % de los CFO españoles afirma que su función se ha ampliado hasta asumir el liderazgo en tecnología empresarial o estrategia de IA. La encuesta se realizó entre febrero y abril de 2026.
El dato supera ligeramente el 62 % registrado a escala global. Pero el informe introduce un matiz decisivo: mientras las responsabilidades de los directores financieros crecen, la mayoría de los departamentos todavía no está preparada para integrar la IA a gran escala.
En España, solo el 5 % de los encuestados considera que su departamento financiero ha alcanzado un nivel de preparación suficiente para integrar sistemáticamente la IA en sus flujos de trabajo y procesos de decisión.
La paradoja es evidente: los CFO están asumiendo el mando de la estrategia de IA antes de que sus propios departamentos hayan completado la transformación tecnológica.
El CFO español deja de ser solo el responsable de las cuentas
Durante décadas, la figura del director financiero estuvo asociada principalmente a tres grandes responsabilidades: control presupuestario, disciplina financiera y gestión del riesgo.
Ese perímetro se está ampliando.
El estudio de IBM señala que el CFO está pasando a intervenir en las primeras fases de las decisiones tecnológicas, conectando las inversiones en tecnología con los objetivos de negocio y con la generación de valor.
En España, esta evolución se refleja en tres cifras:
- 65 % afirma que su función se ha extendido al liderazgo de la tecnología empresarial o la estrategia de IA.
- 58 % dispone de mayor autoridad para gestionar carteras y reasignar capital.
- 58 % ha asumido más responsabilidad en el diseño de modelos de negocio o estrategias de crecimiento.
A escala mundial, esos porcentajes son del 62 %, 56 % y 54 %, respectivamente.
La transformación implica que el departamento financiero deja de aparecer únicamente al final del proceso, cuando hay que comprobar si una inversión encaja en el presupuesto.
Ahora empieza a participar antes de que se tome la decisión.
La gran contradicción: más responsabilidad, pero poca preparación
El dato más llamativo del estudio no es únicamente el 65 % de CFO españoles que ya lidera cuestiones relacionadas con la IA.
Es la distancia entre responsabilidad y preparación tecnológica.
Solo el 5 % de los CFO españoles considera que su departamento está preparado para la transformación financiera mediante IA a gran escala. A nivel global, la proporción alcanza el 6 %.
Esto significa que existe una brecha considerable entre las expectativas depositadas en la tecnología y la capacidad real de las organizaciones para incorporarla a sus procesos cotidianos.
La IA puede utilizarse para automatizar tareas, analizar grandes cantidades de información, generar previsiones, detectar anomalías o facilitar la elaboración de informes. Pero para que esas aplicaciones tengan impacto empresarial necesitan datos fiables, procesos adecuados, talento especializado, sistemas integrados y mecanismos de control.
La tecnología, por sí sola, no resuelve esas carencias.
Los presupuestos para IA también están cambiando
La transformación del papel del CFO afecta directamente a una de sus funciones tradicionales: decidir cómo se asigna el capital.
Según el estudio, el 40 % de los directores financieros españoles afirma que sus organizaciones actualizan frecuentemente la asignación de capital para inversiones en IA y crecimiento utilizando información en tiempo real.
El porcentaje es inferior al 48 % registrado a nivel global.
Existe además otro grupo importante de organizaciones que utiliza información y datos para tomar decisiones, pero reconoce que sus mecanismos de adaptación siguen siendo lentos.
La diferencia es relevante.
En un entorno empresarial convencional, los presupuestos pueden revisarse periódicamente. La IA permite trabajar con información mucho más dinámica y, potencialmente, modificar las prioridades de inversión cuando aparecen nuevos resultados.
El problema surge cuando la velocidad de la información supera la velocidad de decisión de la empresa.
Casi la mitad ya mide el valor generado por la IA
El estudio también pone el foco en una cuestión fundamental para cualquier inversión tecnológica: qué retorno está generando realmente.
En España, el 47 % de las áreas financieras realiza un seguimiento activo del valor generado por la IA y utiliza esos resultados para reajustar las inversiones.
Sin embargo, todavía son pocas las compañías capaces de automatizar completamente ese proceso.
La diferencia entre medir y actuar automáticamente es importante.
Una empresa puede saber que una determinada herramienta de IA está generando valor. Otra cuestión es que disponga de sistemas capaces de utilizar esa información para modificar automáticamente las prioridades de inversión.
Ahí aparece uno de los próximos retos de los departamentos financieros: pasar del análisis de los resultados a una asignación de capital mucho más dinámica.
La IA entra directamente en la cuenta de resultados
El estudio también relaciona la prioridad otorgada a la inteligencia artificial con determinados indicadores empresariales.
La información difundida por Digital Inside señala que las empresas españolas cuyos responsables financieros priorizan el uso de IA registraron un crecimiento medio anual de los ingresos del 8 % durante los dos últimos ejercicios.
Este dato debe interpretarse con cautela.
La encuesta analiza asociaciones entre determinadas capacidades organizativas, prácticas de liderazgo y resultados empresariales. No demuestra por sí sola que la utilización de IA sea la causa directa de ese crecimiento.
Factores como el sector, el tamaño de la compañía, la inversión previa en tecnología, la coyuntura económica o la estrategia comercial también pueden influir en los resultados.
Aun así, el dato muestra por qué la inteligencia artificial ha dejado de ser exclusivamente una cuestión del departamento tecnológico.
Para los CFO, empieza a convertirse en una cuestión de rentabilidad, asignación de capital y competitividad.
España acelera la financiación de proyectos de inteligencia artificial
Otro indicador destacado es la velocidad con la que las empresas españolas aprueban la financiación de nuevas iniciativas de IA.
Según la información publicada por Digital Inside a partir del estudio, las organizaciones españolas tardan una media de 47 días en aprobar la financiación de nuevas iniciativas relacionadas con inteligencia artificial.
El dato se presenta como inferior al promedio internacional.
La velocidad tiene importancia porque el mercado de la IA evoluciona rápidamente. Una empresa que necesita meses para aprobar una inversión puede encontrarse con que la tecnología, los precios o las alternativas disponibles han cambiado cuando finalmente obtiene luz verde.
Pero acelerar tampoco significa eliminar controles.
El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre velocidad, rentabilidad, seguridad y gobernanza.
El CFO también entra en la gobernanza de la IA
La expansión del papel financiero no se limitará al presupuesto.
El estudio apunta a que, de cara a 2030, más de la mitad de los directores financieros encuestados espera participar en el diseño de medidas de control financiero y ético para la inteligencia artificial. En España, la previsión alcanza aproximadamente a seis de cada diez CFO.
Esta evolución tiene una explicación empresarial.
La utilización de IA genera cuestiones que afectan directamente al riesgo financiero:
- ¿Cuánto cuesta realmente implantar y mantener un sistema?
- ¿Quién responde si una herramienta automatizada comete un error?
- ¿Qué datos utiliza?
- ¿Cómo se controla el acceso a información empresarial?
- ¿Cómo se mide el retorno de la inversión?
- ¿Qué procesos pueden automatizarse y cuáles necesitan supervisión humana?
- ¿Qué controles deben existir para evitar decisiones inadecuadas?
El CFO está en una posición especialmente relevante para responder a parte de estas preguntas porque controla una de las variables esenciales de cualquier estrategia tecnológica: el capital disponible.
La inteligencia artificial obliga a cambiar la relación entre Finanzas y Tecnología
La transformación también está modificando la relación entre el director financiero y el responsable tecnológico.
Durante años, Finanzas podía evaluar una inversión tecnológica desde una perspectiva predominantemente presupuestaria. Tecnología, por su parte, se ocupaba de determinar qué soluciones podían implantarse.
Con la IA, esa separación resulta cada vez menos clara.
Una herramienta puede ser técnicamente excelente y, sin embargo, tener un retorno insuficiente. También puede ocurrir lo contrario: una aplicación aparentemente sencilla puede generar un impacto económico importante si se integra en un proceso crítico.
Por eso el CFO necesita comprender qué hace la tecnología y qué valor puede aportar, mientras que Tecnología necesita entender qué objetivos económicos debe conseguir la inversión.
IBM ya había identificado precisamente esta colaboración entre CFO y CTO como uno de los patrones relevantes para transformar la función financiera.
¿Qué cambia para las empresas españolas?
El cambio de funciones puede terminar afectando a prácticamente toda la organización.
Si el CFO participa cada vez más en la estrategia de IA, sus decisiones tendrán consecuencias sobre:
- La inversión tecnológica, porque determinará qué proyectos reciben capital.
- La organización interna, al impulsar automatizaciones y nuevos procesos.
- La gestión del talento, debido a la necesidad de incorporar nuevas competencias.
- La medición del rendimiento, porque habrá que definir qué significa que una aplicación de IA tenga éxito.
- La gestión del riesgo, especialmente en materia de datos, seguridad y cumplimiento.
- Los modelos de negocio, cuando la IA permita crear productos o servicios diferentes.
El director financiero se convierte así en una figura situada en la intersección entre dinero, tecnología y estrategia.
El reto no es comprar IA, sino demostrar su valor
La proliferación de herramientas de inteligencia artificial ha generado una presión evidente sobre las empresas.
Existe una carrera por experimentar con modelos generativos, automatización, agentes de IA y análisis avanzado. Pero el estudio de IBM introduce una cuestión más importante: experimentar no equivale a transformar una organización.
Que una empresa utilice ChatGPT, un asistente de IA o una herramienta de automatización no significa necesariamente que haya integrado la inteligencia artificial en su modelo operativo.
El verdadero salto se produce cuando la tecnología está conectada con procesos empresariales, dispone de métricas de rendimiento y forma parte de las decisiones de inversión.
Y precisamente ahí aparece el principal problema identificado por el estudio: solo el 5 % de los departamentos financieros españoles considera que ha alcanzado ese nivel de preparación.
El mercado laboral también sentirá el cambio
La evolución del CFO puede anticipar una transformación más amplia dentro de las empresas.
A medida que la IA se incorpore a las funciones financieras, algunas tareas repetitivas podrán automatizarse. Entre ellas se encuentran determinados procesos de análisis, generación de informes, previsión, clasificación de información y revisión documental.
IBM señala que la IA generativa ya puede utilizarse en áreas financieras como el análisis y planificación financiera, el ciclo de pedido a cobro, el registro a informe y los procesos de compras y pagos.
Esto no significa que el departamento financiero vaya a desaparecer.
El cambio se dirige hacia un modelo en el que los profesionales dediquen menos tiempo a determinadas tareas mecánicas y más a interpretar información, supervisar sistemas y tomar decisiones estratégicas.
El reto será determinar qué funciones deben permanecer bajo control humano y cuáles pueden delegarse parcialmente en sistemas automatizados.
La cuestión clave para 2030
Los datos dibujan una evolución bastante concreta.
En España, el 65 % de los CFO ya afirma asumir responsabilidades de liderazgo tecnológico o de estrategia de IA, pero solo el 5 % considera que su departamento está preparado para integrar esa tecnología de forma sistemática a gran escala.
La diferencia entre ambos porcentajes resume buena parte del desafío.
Las empresas están concediendo a sus responsables financieros más poder para decidir sobre la inteligencia artificial, mientras que todavía están construyendo las estructuras necesarias para utilizarla de manera generalizada.
El resultado dependerá de si las compañías son capaces de convertir inversiones y experimentos en productividad, crecimiento y control efectivo del riesgo.
La IA ya ha entrado en la agenda de los directores financieros españoles. La siguiente batalla será demostrar que ese nuevo poder de decisión puede traducirse en valor empresarial medible.
Las cifras que explican el cambio
| Indicador | España | Global |
|---|---|---|
| CFO con liderazgo en tecnología o estrategia de IA | 65 % | 62 % |
| Mayor autoridad para gestionar carteras y reasignar capital | 58 % | 56 % |
| Mayor responsabilidad en modelos de negocio o crecimiento | 58 % | 54 % |
| Departamentos financieros preparados para integrar IA a gran escala | 5 % | 6 % |
| CFO que actualizan frecuentemente el capital con información en tiempo real | 40 % | 48 % |
| Áreas financieras que siguen activamente el valor de la IA | 47 % | — |
Ahora mismo no se pueden mostrar productos de esta tienda.


