El tusi se abre paso en el ocio nocturno y despierta el interés de las redes del narcotráfico. Su elevado precio, su composición imprevisible y su presencia en fiestas electrónicas plantean nuevos desafíos para la seguridad en la Costa del Sol.
El narcotráfico encuentra un nuevo negocio en Málaga: la llamada cocaína rosa, una sustancia conocida como tusi que puede alcanzar los 150 euros por gramo. Su presencia en determinados ambientes de ocio nocturno y fiestas de música electrónica refleja la diversificación de un mercado ilegal en el que las organizaciones criminales buscan nuevas fuentes de ingresos.
Según la información publicada por El Español, las redes dedicadas al tráfico de drogas están incorporando el tusi a su catálogo, atraídas por su rentabilidad y por una demanda que el medio describe como creciente.
El fenómeno adquiere especial relevancia en Málaga y la Costa del Sol, una zona que combina una intensa actividad turística y nocturna con la presencia de redes criminales internacionales.
La denominación comercial de esta droga puede inducir a error. La cocaína rosa no tiene por qué contener cocaína, y su color tampoco garantiza una composición determinada.
Esa incertidumbre constituye uno de sus principales riesgos: una misma denominación puede utilizarse para vender mezclas de sustancias diferentes, con efectos y toxicidad variables.
Qué es el tusi y por qué se conoce como cocaína rosa
El tusi, también escrito tucibi, es el nombre utilizado en determinados mercados ilegales para comercializar un polvo que suele presentar un color rosa intenso.
Su denominación procede de una adaptación fonética de 2C-B, una sustancia psicoactiva sintética. Sin embargo, el producto que actualmente se vende como tusi no debe confundirse automáticamente con el 2C-B.
En el mercado ilegal, la llamada cocaína rosa puede contener combinaciones variables de sustancias psicoactivas.
Entre los componentes identificados en distintas muestras analizadas por servicios especializados figuran ketamina, MDMA y cafeína, aunque la composición cambia según el lote y el lugar de procedencia.
También pueden aparecer otros compuestos.
Por tanto, no existe una fórmula única que permita determinar sus efectos a partir del nombre o del aspecto.
Ni el color rosa ni el precio elevado son indicadores fiables de pureza, calidad o seguridad.
El nombre «cocaína rosa» es principalmente una denominación comercial. No describe de manera precisa la composición química del producto.
El precio de 150 euros por gramo convierte al tusi en un producto de alto valor
Uno de los aspectos que más llama la atención del mercado del tusi es su precio.
La información facilitada sitúa su comercialización en Málaga en torno a 150 euros por gramo, una cifra que lo presenta como un producto especialmente caro dentro de determinados circuitos del mercado ilegal.
Ese precio debe entenderse como una referencia periodística, no como una tarifa uniforme aplicable a todas las operaciones.
Los importes pueden variar según la composición real del producto, las circunstancias de la venta y otros factores.
Desde la perspectiva del narcotráfico, la comercialización de sustancias de elevado precio permite ampliar la oferta y buscar consumidores dispuestos a pagar más por productos percibidos como exclusivos.
Sin embargo, un precio elevado no implica que la sustancia sea más segura ni que tenga una composición conocida.
El carácter clandestino del mercado impide al consumidor conocer con garantías qué está adquiriendo.
La ausencia de controles sanitarios y de etiquetado fiable aumenta los riesgos asociados al consumo.
Las fiestas electrónicas, bajo el foco de las nuevas tendencias del narcotráfico
La información publicada por El Español relaciona la expansión comercial del tusi con determinados ambientes de fiestas electrónicas y ocio nocturno.
Las organizaciones criminales pueden tratar de aprovechar espacios de gran concentración de público para introducir nuevas sustancias en sus redes de distribución.
No obstante, conviene distinguir entre la actividad delictiva de los traficantes y el funcionamiento legítimo de la industria musical y del entretenimiento.
La celebración de festivales o fiestas de música electrónica no implica que sus organizadores o asistentes participen en actividades relacionadas con las drogas.
El problema se encuentra en las redes que utilizan determinados entornos de ocio para comercializar sustancias ilegales.
La asociación del tusi con una imagen de exclusividad también puede contribuir a generar percepciones equivocadas sobre sus riesgos.
La presentación llamativa, el nombre comercial y el precio no modifican la naturaleza de un producto cuya composición puede ser desconocida.
Málaga y la Costa del Sol, escenarios de interés para las redes criminales
La provincia de Málaga ocupa una posición destacada en el mapa turístico y económico del sur de España.
La actividad hotelera, los establecimientos de ocio y la llegada de visitantes nacionales e internacionales forman parte de una economía que genera empleo e inversión.
Al mismo tiempo, la presencia de organizaciones criminales internacionales en distintos puntos de la Costa del Sol ha sido objeto de investigaciones policiales y judiciales.
En ese contexto, la diversificación de sustancias ilegales representa un desafío adicional para las fuerzas de seguridad.
El artículo original señala que el tusi se está incorporando a las actividades de redes de narcotráfico interesadas en ampliar sus negocios.
Sin embargo, el fragmento facilitado no identifica organizaciones concretas, operaciones policiales, detenidos ni cantidades intervenidas vinculadas directamente con este mercado en Málaga.
Por tanto, no sería riguroso atribuir su distribución a una mafia determinada sin pruebas adicionales.
La referencia a otras organizaciones criminales que operan en la provincia debe entenderse como parte del contexto general, no como una demostración de que controlen este producto.
Una operación en Fuengirola destapa más de cinco kilos de tusi
Una de las principales novedades de la información publicada por El Español es una operación policial desarrollada en septiembre de 2026 en la provincia de Málaga.
Agentes de Vigilancia Aduanera y de la Guardia Civil ejecutaron una orden judicial contra un hombre residente en Fuengirola, al que se relaciona con una presunta red de distribución de drogas.
Durante los registros de tres inmuebles situados entre Fuengirola y Mijas, los investigadores localizaron más de cinco kilos de tusi.
La intervención resulta relevante porque apunta a una actividad de distribución que supera la posesión de pequeñas cantidades para consumo personal.
Según la información publicada, también se encontraron cocaína y utensilios relacionados con la preparación de dosis, elementos que los investigadores relacionan con una posible actividad de distribución.
El detenido está acusado de tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales.
Estas imputaciones deben distinguirse de una condena judicial. La responsabilidad penal del investigado deberá determinarse en el procedimiento correspondiente.
La operación Dolmen/Erytheia conecta Málaga con una red criminal de Almería y Granada
La investigación que permitió localizar el tusi en Fuengirola comenzó en 2024 y está relacionada con la operación Dolmen/Erytheia.
Esta actuación policial se dirigió contra una organización dedicada presuntamente al tráfico de hachís, cocaína y marihuana, asentada en Almería y con ramificaciones en Granada y Málaga.
La incorporación del tusi muestra cómo determinadas redes pueden ampliar su actividad hacia nuevos productos sin abandonar los mercados de drogas en los que ya operaban.
En el marco de aquella investigación, las autoridades intervinieron o embargaron importantes recursos patrimoniales.
Entre las cifras difundidas destacan:
- 25 personas detenidas durante la operación.
- Inmuebles valorados en seis millones de euros sujetos a embargo.
- Más de 100 vehículos y embarcaciones intervenidos o afectados por las actuaciones.
- Más de 100 cuentas bancarias identificadas en relación con los investigados.
Estas cantidades reflejan la dimensión económica que pueden alcanzar las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
También muestran la importancia de investigar no solo la circulación de drogas, sino el patrimonio y las estructuras financieras relacionadas con sus presuntos responsables.
El seguimiento del dinero resulta esencial para identificar los beneficios de las actividades ilícitas y determinar si existen operaciones de blanqueo de capitales.
Fusiles de asalto, granadas y pistolas: el arsenal intervenido a otra organización de la Costa del Sol
La investigación de septiembre no es la única operación reciente en la que se ha localizado tusi en Málaga.
Durante el verano de 2026, otra actuación contra una organización criminal asentada en la Costa del Sol permitió intervenir esta sustancia junto con un importante arsenal.
La investigación estuvo dirigida por la Sección Civil y de Instrucción número 4 del Tribunal de Instancia de Vélez-Málaga.
Según los datos publicados, las autoridades localizaron:
- 30 fusiles de asalto.
- 11 granadas de mano.
- 11 pistolas.
- 7 silenciadores.
- 8 chalecos antibalas.
- 2 placas balísticas.
Las pesquisas relacionaban el armamento con la protección de cargamentos de cocaína de cientos de kilos.
El hallazgo de tusi en una investigación de estas características demuestra que la sustancia también aparece en operaciones contra organizaciones dedicadas a otras modalidades de narcotráfico.
Sin embargo, no significa que el mercado del tusi esté necesariamente asociado al uso de armas de guerra en todos los casos.
La importancia de esta operación reside en la coincidencia de diferentes actividades ilícitas dentro de una misma investigación criminal.
El tusi también encuentra canales de promoción en las redes sociales
El fenómeno no se limita a los circuitos tradicionales de distribución.
Una investigación publicada por Maldita.es el 21 de septiembre de 2026 identificó 504 cuentas de TikTok que ofrecían productos o contenidos relacionados con la comercialización del tusi.
Según ese trabajo, los perfiles analizados acumulaban conjuntamente 289 774 seguidores y habían publicado al menos 4 599 vídeos.
La investigación documentó cómo determinados perfiles utilizaban una estética llamativa para promocionar sustancias ilegales y contenidos relacionados con ellas.
Estos hallazgos no permiten calcular cuántas operaciones de compraventa se completaron ni qué volumen económico generaron.
No obstante, muestran que las plataformas digitales pueden utilizarse como escaparates para actividades de comercialización ilegal, lo que plantea nuevos desafíos para la supervisión de contenidos y la investigación policial.
Qué riesgos tiene el tusi para la salud
La composición variable de esta droga representa uno de sus principales peligros.
Según Energy Control, un proyecto especializado en el análisis de sustancias y la reducción de riesgos, las muestras de tusi suelen contener ketamina y MDMA, frecuentemente acompañadas de cafeína.
En su informe sobre los mercados de drogas en España, publicado en julio de 2025, Energy Control señaló que la concentración media de ketamina en las muestras de tusi analizadas durante 2024 había alcanzado el 48,3 %.
El dato corresponde a las muestras estudiadas por el servicio, por lo que no puede extrapolarse automáticamente a todo el mercado español.
La combinación de sustancias con efectos diferentes puede provocar respuestas imprevisibles.
Entre los riesgos asociados se encuentran las alteraciones de la percepción, la desorientación, los problemas de coordinación, las reacciones cardiovasculares y otras complicaciones que dependen de la composición y de las circunstancias del consumo.
Además, la presencia de sustancias no declaradas incrementa la incertidumbre.
El principal problema sanitario es que una persona puede consumir compuestos que desconoce y cuyos efectos pueden potenciarse entre sí.
Ante síntomas graves como pérdida de consciencia, convulsiones, dificultad respiratoria o hipertermia, es necesario solicitar asistencia médica urgente.
La expansión de la cocaína rosa plantea un nuevo desafío para Málaga
La aparición del tusi en distintas operaciones policiales refleja la capacidad de adaptación de las redes del narcotráfico.
Las intervenciones realizadas en Fuengirola, Mijas y otros puntos de la Costa del Sol muestran que esta sustancia ya forma parte de investigaciones contra organizaciones con actividad en varios mercados ilegales.
El precio de hasta 150 euros por gramo ayuda a explicar su atractivo económico, aunque no permite calcular por sí solo el volumen real de negocio ni los beneficios obtenidos.
Al mismo tiempo, su presencia en determinados ambientes de ocio nocturno y en plataformas digitales plantea desafíos relacionados con la prevención y la salud pública.
La respuesta al fenómeno requiere actuar sobre diferentes ámbitos: la investigación de las organizaciones criminales, el seguimiento de sus recursos económicos, la prevención del consumo y la información sanitaria basada en análisis fiables.
El caso de Málaga deja una conclusión importante: el tusi no es únicamente una nueva denominación dentro del mercado de drogas. Su comercialización se está incorporando a investigaciones sobre redes criminales que ya disponían de recursos, contactos y estructuras de distribución.
Detrás del llamativo color rosa aparece un problema mucho menos vistoso: la expansión de mercados ilegales capaces de generar beneficios económicos, riesgos sanitarios y nuevas oportunidades para el crimen organizado.


