La compañía incorpora herramientas para localizar amenazas ocultas en las copias de seguridad, identificar datos sensibles y recuperar información sin reintroducir malware.
Las copias de seguridad ya no bastan por sí solas para garantizar la recuperación de una empresa tras un ciberataque. Si el malware permanece oculto en los archivos guardados, restaurar la información sin comprobarla puede devolver la amenaza al sistema y prolongar el incidente.
Para afrontar ese riesgo, Commvault ha anunciado nuevas funciones de detección de amenazas y recuperación segura para Microsoft 365. La actualización, presentada el 15 de octubre, incorpora herramientas para localizar información sensible, investigar posibles amenazas dentro de los datos protegidos y determinar qué copias pueden utilizarse con mayor confianza para recuperar la actividad.
La propuesta afecta a servicios empresariales como Exchange, OneDrive, SharePoint y Teams, donde las organizaciones almacenan correos electrónicos, documentos, archivos compartidos y comunicaciones internas. Son activos críticos para el funcionamiento diario de miles de empresas y, al mismo tiempo, objetivos potenciales para los ciberdelincuentes.
La novedad refleja un cambio de enfoque en la ciberseguridad corporativa: no basta con guardar una copia de los datos. También es necesario comprobar que esa copia no contiene amenazas y que puede restaurarse sin volver a comprometer los sistemas.
Commvault incorpora nuevas herramientas de detección y recuperación
El anuncio de Commvault se centra en reforzar la resiliencia de los datos almacenados en Microsoft 365 mediante tres capacidades principales: visibilidad sobre la información sensible, búsqueda de amenazas ocultas y selección de puntos de recuperación fiables.
La compañía pretende facilitar el trabajo de los equipos de tecnología y seguridad, que necesitan responder a una pregunta fundamental después de un incidente: qué información está afectada y qué datos pueden recuperarse sin reintroducir el problema.
Las nuevas funciones se apoyan en dos herramientas de su plataforma:
- Commvault Data Posture 360, anteriormente denominada Risk Analysis, permite identificar dónde se encuentra la información sensible y detectar posibles exposiciones.
- Commvault Threat Scan analiza los datos protegidos para localizar indicios de malware, ransomware, actividad de cifrado y otras anomalías.
El objetivo es conectar la detección con la recuperación. En lugar de tratar las copias de seguridad como archivos que simplemente deben restaurarse, la solución busca aportar información para decidir qué contenido es seguro recuperar.
Commvault presentó estas novedades el 15 de octubre de 2026 en un comunicado corporativo. Como ocurre con los anuncios de los proveedores tecnológicos, las ventajas descritas representan las capacidades que la empresa atribuye a su producto; su rendimiento efectivo debe evaluarse en cada entorno y frente a amenazas concretas.
Microsoft 365 se ha convertido en un objetivo para los ciberdelincuentes
Microsoft 365 concentra buena parte de la actividad digital de las empresas. El correo electrónico, los documentos compartidos, las reuniones y los canales de comunicación pueden contener información financiera, datos personales, contratos, propiedad intelectual y credenciales o referencias que faciliten nuevos ataques.
Por esa razón, comprometer una cuenta corporativa puede tener consecuencias que van mucho más allá de la pérdida de acceso a un buzón. Un atacante puede intentar acceder a documentos, utilizar archivos compartidos para extender una amenaza o aprovechar información interna para preparar fraudes más convincentes.
El ransomware añade otro nivel de riesgo. Este tipo de malware puede cifrar archivos y paralizar procesos empresariales, mientras que algunas campañas también roban información para presionar a la víctima mediante amenazas de publicación.
La protección exige combinar varias medidas: autenticación robusta, control de permisos, actualizaciones, vigilancia de actividad sospechosa, formación de los empleados y copias de seguridad adecuadas. Ninguna herramienta aislada elimina todos los riesgos.
La iniciativa de Commvault se concentra en una parte especialmente delicada del problema: detectar amenazas en los datos protegidos y reducir el riesgo de que vuelvan a entrar en el entorno cuando se ejecuta una restauración.
Data Posture 360: localizar información sensible y posibles exposiciones
La primera capacidad destacada es Commvault Data Posture 360, que permite identificar dónde se almacena información sensible en los entornos protegidos de Microsoft 365.
Entre los datos que pueden resultar especialmente delicados figuran:
- Datos personales identificables, que requieren medidas de protección y acceso adecuadas.
- Propiedad intelectual, como documentación técnica, diseños o información comercial reservada.
- Documentos corporativos confidenciales, incluidos contratos, informes y archivos internos.
- Información compartida con permisos excesivos, cuando usuarios o grupos disponen de un acceso más amplio del necesario.
La herramienta busca proporcionar una visión más clara de la ubicación de los datos y de los riesgos de exposición, de modo que los equipos puedan priorizar las actuaciones.
Este enfoque resulta relevante porque las organizaciones acumulan documentos durante años y no siempre mantienen una clasificación homogénea. Los archivos pueden cambiar de ubicación, compartirse con distintos equipos o conservar permisos que ya no corresponden a las necesidades del negocio.
Localizar la información es un paso importante, pero no equivale por sí solo a eliminar una exposición. Para reducir el riesgo, la empresa debe revisar los permisos, corregir configuraciones, limitar accesos innecesarios y definir políticas de conservación adecuadas.
La función aporta, por tanto, una capa de visibilidad que puede ayudar a ordenar las prioridades de seguridad, especialmente en organizaciones con grandes volúmenes de documentos y numerosos usuarios.
Threat Scan busca malware y actividad sospechosa en las copias protegidas
La segunda herramienta, Commvault Threat Scan, está diseñada para buscar amenazas en los datos protegidos de Microsoft 365.
El análisis contempla indicadores como malware, ransomware, actividad de cifrado y anomalías que podrían señalar una intrusión. La finalidad es identificar contenido potencialmente comprometido antes de utilizarlo para recuperar la actividad empresarial.
El alcance anunciado incluye datos protegidos procedentes de Exchange, OneDrive, SharePoint y Teams. Estos servicios almacenan tipos distintos de información, por lo que la búsqueda de amenazas debe adaptarse a los formatos y patrones de actividad que puedan aparecer en cada uno.
El análisis de copias históricas también tiene importancia. Una amenaza puede permanecer sin detectar durante un tiempo y llegar a formar parte de una copia de seguridad anterior al momento en que la organización descubre el incidente.
Si el equipo restaura una copia sin verificarla, existe el riesgo de volver a introducir archivos maliciosos o contenido comprometido. Por eso, examinar los datos guardados puede ayudar a identificar señales que no se detectaron cuando se creó la copia original.
No obstante, ningún análisis garantiza que todos los archivos estén libres de amenazas. La eficacia depende de las técnicas de detección, de la información disponible sobre los ataques y de la naturaleza del contenido analizado. La vigilancia continua y la investigación de incidentes siguen siendo necesarias.
Recuperar los datos sin reintroducir el ataque
Una de las principales dificultades tras un ciberataque es identificar el punto exacto al que debe regresar una organización.
La copia más reciente no siempre es la más segura. Si el atacante llevaba días o semanas dentro del entorno, algunos archivos o datos almacenados podrían haberse visto afectados antes de que se detectara el incidente.
Las nuevas capacidades de Commvault utilizan las señales de amenaza para ayudar a aislar contenido comprometido e identificar puntos de recuperación considerados fiables. La empresa busca que los responsables puedan seleccionar los datos adecuados y reducir el riesgo de reinfección.
El proceso puede resumirse en cuatro pasos:
- Analizar la información protegida para buscar indicios de amenazas y comportamientos anómalos.
- Identificar el contenido potencialmente comprometido y determinar qué datos requieren una revisión adicional.
- Evaluar los puntos de recuperación disponibles para seleccionar aquellos que ofrecen mayores garantías.
- Restaurar la información seleccionada dentro del procedimiento de recuperación definido por la organización.
Este enfoque pretende reducir la incertidumbre durante una crisis. En vez de restaurar datos únicamente por su fecha, los responsables pueden incorporar información sobre amenazas a la decisión.
La selección de una copia fiable sigue exigiendo criterio técnico. La organización debe comprobar que el punto de recuperación es compatible con sus necesidades, que los sistemas afectados están preparados para volver a funcionar y que no quedan accesos comprometidos o mecanismos de persistencia del atacante.
Las copias inmutables pueden ayudar a investigar amenazas antiguas
Commvault también destaca la posibilidad de aplicar inteligencia de amenazas actual a copias históricas almacenadas en sistemas de almacenamiento inmutable.
La inmutabilidad es una propiedad que impide modificar o eliminar determinados datos durante un periodo establecido, incluso si una cuenta resulta comprometida, siempre que la configuración y los controles estén correctamente aplicados.
Este mecanismo puede proteger las copias frente a intentos de borrado o alteración por parte de un atacante. Sin embargo, no implica que el contenido sea necesariamente seguro: una copia inmutable puede conservar archivos que ya estuvieran infectados cuando se guardaron.
La nueva propuesta busca abordar precisamente esa diferencia. Commvault plantea examinar las copias históricas con información sobre amenazas más reciente, de forma que sea posible identificar indicios de ataques que no se conocían o no se detectaron cuando se generó la copia.
La ventaja potencial consiste en que una organización puede volver a evaluar datos antiguos a medida que mejora la información sobre las amenazas. Una copia que se consideró válida en el pasado no tiene por qué quedar fuera de toda revisión posterior.
Este planteamiento puede ser especialmente útil en incidentes de detección tardía, cuando el equipo de seguridad necesita reconstruir lo ocurrido y localizar una versión de los datos anterior a la intrusión.
El coste de una recuperación lenta puede superar al del propio incidente
La recuperación de los sistemas tiene consecuencias operativas y económicas. Cuando una empresa pierde acceso a su correo, documentos o herramientas de colaboración, puede retrasar entregas, interrumpir la atención al cliente y dificultar la coordinación interna.
En determinados sectores, la indisponibilidad de la información también puede afectar a obligaciones contractuales, plazos regulatorios o procesos esenciales para prestar un servicio.
La rapidez de recuperación importa, pero no debe convertirse en el único objetivo. Restaurar con demasiada prisa puede ser contraproducente si el entorno continúa comprometido o si se vuelven a introducir datos maliciosos.
La estrategia adecuada busca equilibrar velocidad, integridad y seguridad. Una recuperación útil debe devolver a la organización información válida y permitir que la actividad se reanude sin reabrir el incidente.
Las herramientas de detección integradas en el proceso de recuperación pueden ayudar a tomar decisiones más fundamentadas, aunque los resultados dependerán de la configuración de la plataforma, la calidad de los procedimientos y la intervención de los equipos responsables.
Por eso, las empresas deberían probar sus planes de recuperación mediante ejercicios periódicos, comprobar que las copias están disponibles y verificar que el personal conoce los pasos que debe seguir ante un incidente.
Qué deben revisar las empresas que utilizan Microsoft 365
Las novedades de Commvault ponen de relieve que la protección de los datos en la nube requiere una estrategia que vaya más allá de confiar en la disponibilidad del servicio.
Microsoft 365 es una plataforma de productividad y colaboración, pero la organización usuaria sigue teniendo responsabilidades sobre la gestión de sus identidades, la clasificación de los datos, los permisos y la continuidad de su actividad.
Antes de adoptar una solución adicional, las empresas deberían analizar al menos seis aspectos:
1. Qué información es crítica. Identificar los documentos, buzones y espacios de colaboración necesarios para mantener las operaciones.
2. Quién puede acceder a los datos. Revisar permisos, cuentas privilegiadas, usuarios externos y accesos que ya no sean necesarios.
3. Qué cobertura ofrecen las copias. Confirmar qué servicios y tipos de contenido están protegidos, con qué frecuencia se realizan las copias y durante cuánto tiempo se conservan.
4. Cómo se detectan las amenazas. Definir los procedimientos para analizar archivos, investigar alertas y comprobar si una copia puede utilizarse.
5. Cuánto tiempo puede estar parada la actividad. Establecer objetivos de recuperación realistas para cada proceso empresarial.
6. Cómo se valida la recuperación. Probar periódicamente las restauraciones y comprobar que los datos recuperados son íntegros, accesibles y adecuados para reanudar el trabajo.
Estas medidas no sustituyen a las herramientas de seguridad, pero ayudan a que la tecnología forme parte de un plan operativo verificable y no de una respuesta improvisada después del ataque.
¿Qué aporta Commvault frente a una copia de seguridad tradicional?
La diferencia fundamental está en el papel que desempeña la copia de seguridad.
Una solución convencional puede guardar versiones de los datos y permitir su restauración cuando se produce una pérdida. La propuesta anunciada por Commvault añade capacidades de análisis que buscan identificar amenazas, localizar información sensible y ayudar a seleccionar puntos de recuperación más fiables.
| Aspecto | Copia de seguridad básica | Enfoque anunciado por Commvault |
|---|---|---|
| Conservación de datos | Guarda versiones recuperables | Mantiene la protección y añade análisis de seguridad |
| Detección de amenazas | Depende de otras herramientas o procesos | Threat Scan busca indicadores en los datos protegidos |
| Localización de información sensible | Puede requerir herramientas adicionales | Data Posture 360 identifica datos y posibles exposiciones |
| Selección de la copia | Puede basarse en la fecha y la política de retención | Incorpora señales de amenazas para evaluar la recuperación |
| Revisión de copias históricas | Depende de las capacidades disponibles | Permite aplicar inteligencia de amenazas actual a copias inmutables |
La comparación es orientativa: las soluciones de copia de seguridad varían y algunas ya incluyen funciones de análisis o recuperación frente a ciberataques. No sería correcto asumir que todas las herramientas tradicionales carecen de estas capacidades.
La cuestión que deben valorar las empresas es si la nueva solución cubre carencias concretas, se integra con sus procedimientos y aporta una mejora medible en la detección y la recuperación.
Una plataforma que intenta unir ciberseguridad y continuidad del negocio
El anuncio de Commvault refleja una tendencia más amplia del sector: acercar los equipos que detectan incidentes a los que restauran los sistemas.
Tradicionalmente, la seguridad informática y la recuperación de datos han trabajado con herramientas, prioridades y procedimientos distintos. El equipo de seguridad investiga el ataque, mientras que los responsables de infraestructura deben restablecer los servicios y recuperar la información.
Si ambos procesos no están coordinados, la restauración puede retrasarse o realizarse sin contar con toda la información disponible sobre el incidente.
Commvault pretende reducir esa separación mediante señales de amenaza que ayuden a decidir qué datos recuperar. La iniciativa se enmarca en la evolución de la ciberresiliencia, un concepto que combina prevención, detección, respuesta y capacidad de restablecer las operaciones.
El éxito de este enfoque no dependerá únicamente de la herramienta. También exigirá que los equipos compartan información, que los procedimientos estén documentados y que las decisiones de recuperación se prueben antes de que se produzca una crisis real.
Conclusión: proteger una copia ya no significa darla por segura
La actualización de Commvault para Microsoft 365 aborda un problema que puede pasar inadvertido hasta que se produce un incidente: tener una copia de los datos no garantiza que sea seguro restaurarla.
Las nuevas funciones buscan detectar amenazas en la información protegida, localizar datos sensibles y utilizar señales de seguridad para seleccionar puntos de recuperación con menor riesgo de reinfección. El análisis de copias inmutables también permite revisar información antigua con inteligencia de amenazas más reciente.
Para las empresas, la lección es clara: la continuidad del negocio exige comprobar que los datos pueden recuperarse, que la restauración se realiza de forma controlada y que el entorno no conserva mecanismos que permitan repetir el ataque.
La propuesta de Commvault puede ayudar a reforzar ese proceso, pero no elimina la necesidad de controles de acceso, protección de identidades, monitorización y pruebas periódicas. La resiliencia real se consigue cuando la tecnología, los procedimientos y los equipos trabajan de forma coordinada.


