El técnico argentino defiende su modelo táctico tras el último empate y en medio de un clima de dudas crecientes sobre el rumbo del equipo. La permanencia vuelve a colarse en el debate en Nervión.
Crisis en el Sevilla: Almeyda se aferra a su sistema en plena tormenta
El técnico argentino defiende su modelo táctico tras el último empate y en medio de un clima de dudas crecientes sobre el rumbo del equipo. La permanencia vuelve a colarse en el debate en Nervión.
Un empate que no apaga las alarmas
El empate reciente ante el Girona FC ha servido para ganar un punto, pero no para despejar las dudas que rodean al proyecto de Sevilla FC en esta temporada de LaLiga. El conjunto hispalense volvió a mostrar fragilidad defensiva, falta de contundencia en las áreas y una preocupante irregularidad que mantiene al equipo lejos de los puestos europeos y mirando de reojo la zona baja.
En ese contexto, el entrenador argentino Matías Almeyda compareció ante los medios para defender con firmeza su sistema de juego. Lejos de asumir un giro radical, el técnico insistió en que los ajustes realizados durante el partido funcionaron y que el equipo reaccionó en la segunda mitad. Según sus propias palabras, el encuentro estuvo “prácticamente perdido” al descanso, pero el cambio de planteamiento permitió competir mejor.
Defensa cerrada de un modelo cuestionado
La postura de Almeyda no es improvisada. Desde su llegada al banquillo sevillista, el argentino ha apostado por un estilo intenso, de presión alta y transiciones rápidas, heredero en parte de la escuela de Marcelo Bielsa. Sin embargo, lo que en teoría promete dinamismo y agresividad ofensiva, en la práctica está generando desajustes constantes en defensa.
El Sevilla ha encajado goles evitables en varios encuentros recientes. La línea defensiva sufre cuando el equipo adelanta metros y los rivales encuentran espacios a la espalda de los centrales. El empate ante el Girona volvió a evidenciar esa vulnerabilidad. Aunque el punto sumado evita un escenario más crítico, no oculta que el equipo atraviesa una fase de inestabilidad competitiva.
Almeyda sostiene que cambiar ahora el sistema sería contraproducente. Considera que el grupo está comprometido y que los errores son corregibles sin alterar la esencia del proyecto. No obstante, parte de la afición cuestiona si el modelo encaja realmente con las características de la plantilla actual, diseñada en etapas anteriores con otro perfil de entrenador.
El vestuario cierra filas, pero la presión aumenta
Desde el vestuario, algunos futbolistas han respaldado al técnico. El capitán y referente defensivo Nemanja Gudelj ha defendido públicamente la responsabilidad colectiva y ha evitado señalar directamente al entrenador. Para Gudelj, los fallos son del equipo en su conjunto y no exclusivamente del sistema.
Sin embargo, el respaldo interno no elimina la presión externa. En Nervión se vive un clima de exigencia permanente. El Sevilla no es un club acostumbrado a la mediocridad. En la última década ha competido en Europa y ha levantado títulos continentales. La actual posición en la tabla contrasta con esa tradición reciente y alimenta la impaciencia.
La dirección deportiva, por ahora, mantiene la confianza en Almeyda. Pero en el fútbol moderno la paciencia es un bien escaso. Cada jornada sin victoria incrementa el debate sobre si la continuidad del técnico es la mejor opción para garantizar la estabilidad.
Más que táctica: un debate de identidad
El fondo del problema no es únicamente táctico. Se trata de una cuestión de identidad y ambición. El Sevilla debe decidir si apuesta por un proyecto de reconstrucción a medio plazo o si prioriza resultados inmediatos aunque eso implique modificar el rumbo actual.
Almeyda representa una apuesta por un modelo reconocible, intenso y vertical. Sus defensores argumentan que necesita tiempo para implantar automatismos y fortalecer la mentalidad del grupo. Sus detractores señalan que la realidad clasificatoria no permite experimentos prolongados y que la prioridad debe ser asegurar la permanencia sin sobresaltos.
El calendario inmediato no ofrece tregua. Los próximos partidos enfrentarán al Sevilla a rivales directos en la lucha por la zona media y baja. Un tropiezo podría agravar la situación y convertir el debate táctico en una crisis institucional más profunda.
Un momento decisivo para el proyecto
La defensa pública del sistema por parte de Almeyda es también un mensaje hacia dentro: no habrá volantazos por presión mediática. Pero en el fútbol profesional los discursos se sostienen con resultados. Si estos no llegan, el margen se reduce drásticamente.
El Sevilla afronta semanas determinantes. La afición exige claridad, compromiso y eficacia. La historia reciente del club demuestra que sabe competir en contextos adversos, pero también que los errores estratégicos se pagan caros.
El interrogante es evidente: ¿debe el Sevilla perseverar en el modelo de Almeyda o rectificar antes de que la temporada se complique de forma irreversible? La respuesta no solo marcará el futuro del entrenador argentino, sino también el rumbo inmediato de una institución que no se resigna a perder protagonismo en el fútbol español.

