Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes llegaron juntos a Ceuta el 24 de julio y ahora serán derivados a Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha.
Cuatro amigos de la localidad marroquí de El Jaddida están a punto de separarse después de haber llegado juntos a Ceuta y haber pasado alrededor de dos meses en un centro de menores. Su traslado se produce en plena crisis migratoria de la ciudad autónoma y mientras el sistema de protección intenta aliviar una presión que ha desbordado su capacidad ordinaria.
Los cuatro jóvenes, identificados por sus nombres de pila por motivos de protección de los menores, llegaron a Ceuta a nado el 24 de julio, pocos días antes de la entrada masiva de personas registrada el 30 y 31 de julio. Ahora tienen asignadas plazas en Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha.
Su caso permite observar cómo funciona el mecanismo de reubicación de menores extranjeros no acompañados y, al mismo tiempo, la magnitud del problema que afronta Ceuta: la ciudad tenía una capacidad ordinaria de 29 plazas, mientras que a finales de septiembre el Gobierno contabilizaba 2 493 menores en el sistema de protección autonómico.
Cuatro amigos que llegaron juntos y ahora tomarán caminos distintos
Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes son amigos desde la infancia. Los cuatro proceden de El Jaddida, ciudad costera marroquí situada a unos 500 kilómetros de Ceuta.
Según el relato recogido por EL PAÍS, viajaron juntos en autobús hasta las proximidades de la frontera, permanecieron escondidos en la zona montañosa cercana a Castillejos y finalmente cruzaron a nado hasta territorio ceutí el 24 de julio.
Durante aproximadamente dos meses permanecieron juntos en un centro de menores de Ceuta.
Ahora la situación cambia.
Los cuatro tienen destinos diferentes en la Península. Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes serán trasladados a Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha, respectivamente, aunque todavía podría producirse alguna modificación de última hora.
Uno de los aspectos más delicados afecta a Ilyass y Younnes, que son hermanos. Sus expedientes les han asignado destinos distintos. Fuentes conocedoras de las derivaciones citadas por EL PAÍS explican que lo habitual es intentar que los hermanos permanezcan juntos, aunque la situación extraordinaria que atraviesa Ceuta puede provocar excepciones.
Ceuta pasa de 29 plazas ordinarias a miles de menores atendidos
La dimensión de la crisis se aprecia especialmente al comparar la capacidad ordinaria de Ceuta con el número de menores que actualmente están bajo protección.
El Real Decreto aprobado en junio de 2026 fijó para Ceuta una capacidad ordinaria de 29 menores extranjeros no acompañados. Es la cifra utilizada por el Estado para determinar cuándo existe una situación de contingencia migratoria extraordinaria.
A finales de septiembre, sin embargo, el Gobierno comunicaba que había 2 493 menores en el sistema de protección autonómico. La cifra suponía 172 menores más que la semana anterior.
El dato evidencia una presión extraordinaria sobre los recursos disponibles.
Además, la cifra de menores filiados continuó aumentando. El 30 de septiembre se manejaba una cifra de 2 566 menores filiados, aunque esta magnitud no debe confundirse automáticamente con el número de menores alojados en centros o con un censo de quienes permanecen en la calle.
La diferencia entre capacidad ordinaria, menores filiados y menores efectivamente alojados es importante para interpretar correctamente las estadísticas.
144 menores ya han sido derivados a la Península
Los cuatro jóvenes no son los primeros en abandonar Ceuta mediante el sistema de reubicación.
Entre el 1 de agosto y el 29 de septiembre, un total de 144 menores habían sido derivados desde Ceuta hacia distintas comunidades autónomas en aplicación del mecanismo previsto para situaciones de contingencia migratoria.
A esa cifra hay que añadir otros 69 menores que habían sido reagrupados con sus familias en la Península.
Por tanto, el balance facilitado por el Gobierno el 29 de septiembre ascendía a:
- 144 menores reubicados en centros de otras comunidades.
- 69 menores reagrupados con familiares en la Península.
- 213 menores trasladados en total desde Ceuta desde principios de agosto.
La cifra de 213, por tanto, no significa que todos hayan sido enviados a centros de acogida. Una parte ha sido trasladada para reunirse con familiares.
¿Qué dice la Ley de Extranjería sobre el reparto?
El traslado de menores no acompañados entre territorios no responde únicamente a decisiones puntuales de cada comunidad.
La Ley Orgánica 4/2000, conocida como Ley de Extranjería, fue modificada para establecer un mecanismo específico ante situaciones de contingencia migratoria extraordinaria.
El artículo 35 quáter regula el denominado Plan de respuesta solidaria para proteger a menores extranjeros no acompañados cuando se declara una situación de contingencia. El artículo 35 quinquies establece que las comunidades y ciudades autónomas deben realizar las actuaciones necesarias para garantizar la atención de los menores que deban ser ubicados en sus territorios conforme a los criterios establecidos.
Por ello, la llegada de un menor a una comunidad autónoma dentro de este mecanismo no equivale a una decisión voluntaria de acogida adoptada individualmente en cada caso.
Existe un marco legal de distribución territorial y unos criterios de capacidad establecidos por el Estado.
Las plazas de las comunidades están calculadas según su población
El sistema establece una capacidad ordinaria para cada comunidad autónoma.
El Real Decreto aprobado en junio de 2026 fijó, entre otras, las siguientes capacidades ordinarias:
| Territorio | Capacidad ordinaria |
|---|---|
| Andalucía | 3 009 |
| Cataluña | 2 829 |
| Comunidad de Madrid | 2 471 |
| Comunidad Valenciana | 1 903 |
| Galicia | 940 |
| Castilla y León | 833 |
| Euskadi | 776 |
| Castilla-La Mancha | 742 |
| Murcia | 553 |
| Aragón | 476 |
| Cantabria | 206 |
| Ceuta | 29 |
| Melilla | 30 |
Estas cifras se calcularon mediante una fórmula basada en la población de cada territorio y la capacidad global del sistema de protección español.
La comparación resulta especialmente significativa en el caso de Ceuta. Su capacidad ordinaria es de 29 plazas, frente a los miles de menores que han tenido que ser atendidos durante la crisis.
El problema no termina con el traslado
La derivación de menores a la Península permite liberar plazas en Ceuta, pero no resuelve por sí sola el conjunto de problemas administrativos y de protección que ha generado la crisis.
El Gobierno comunicó el 29 de septiembre que había 1 200 plazas adicionales en proceso de habilitación para atender a personas migrantes en distintos espacios de la ciudad, de las cuales 900 correspondían a ampliaciones en las zonas de Caballería y Loma de Colmenar.
En el caso de los menores, la situación es particularmente compleja porque las administraciones deben determinar su situación jurídica, documentar sus expedientes y, cuando corresponda, estudiar las posibilidades de reagrupación familiar.
La prioridad declarada por el Gobierno es precisamente acelerar estos procedimientos.
La reagrupación familiar con Marruecos, otro frente abierto
La alternativa al traslado a otra comunidad española puede ser la reagrupación familiar, siempre que concurran las condiciones legales y se determine que responde al interés superior del menor.
A finales de septiembre, el Gobierno había remitido ocho expedientes a la Oficina de Extranjería y a la Embajada de España en Marruecos para estudiar la reagrupación de menores con sus familias en el país de origen.
Además, el Ejecutivo había informado de otros expedientes pendientes de respuesta por parte de las autoridades marroquíes.
La cuestión es especialmente relevante porque la devolución o reagrupación de un menor extranjero no acompañado no puede realizarse de manera automática. La legislación exige un procedimiento individualizado y la valoración de las circunstancias del menor y de su entorno familiar.
El Gobierno quiere acelerar los traslados
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha defendido la necesidad de acelerar los procedimientos de acogida en la Península.
Durante su visita a Ceuta, Rego señaló que el mecanismo de acogida vinculante y solidaria debía ejecutarse con la mayor rapidez posible.
El Ejecutivo pretende así reducir la presión que soporta el sistema ceutí, mientras las autoridades locales continúan habilitando recursos temporales.
El desafío consiste en coordinar a varias administraciones: Gobierno central, Ciudad Autónoma de Ceuta, comunidades autónomas, Fiscalía y autoridades marroquíes, cuando se trata de expedientes de reagrupación familiar.
Un sistema sometido a una presión excepcional
La situación de Ceuta no es comparable con la de una comunidad que recibe de manera ordinaria un número limitado de menores extranjeros.
La ciudad autónoma se encuentra en una posición geográfica especialmente expuesta a entradas desde Marruecos y cuenta con una capacidad ordinaria muy inferior a la de cualquier comunidad peninsular.
La crisis de finales de julio multiplicó esa presión.
Según los datos oficiales publicados por el Gobierno, 2 493 menores estaban integrados en el sistema de protección autonómico a 29 de septiembre, mientras que 213 ya habían sido trasladados a la Península, bien mediante reubicación en centros o mediante reagrupación familiar.
Al mismo tiempo, la administración ceutí ha tenido que recurrir a recursos temporales y centros improvisados para hacer frente al volumen de personas atendidas. Informaciones publicadas en los últimos días también han documentado la presencia de menores que permanecen fuera de los recursos ordinarios de acogida y reclaman una plaza.
Cuatro historias individuales dentro de una crisis mucho mayor
El caso de Adam, Zakarya, Ilyass y Younnes tiene una dimensión humana concreta: cuatro amigos que llegaron juntos y que ahora se preparan para comenzar una nueva etapa en territorios diferentes.
Sus historias personales, sus expectativas y sus planes para el futuro son distintos de la discusión política sobre inmigración y del debate jurídico sobre el reparto de menores.
Pero su traslado también muestra cómo funciona en la práctica el sistema creado para descongestionar los territorios de llegada.
Ceuta necesita liberar plazas y la legislación establece mecanismos para distribuir la atención entre distintas comunidades autónomas. Desde principios de agosto, ese mecanismo ya ha permitido trasladar a 144 menores a otros territorios y reunir a otros 69 con familiares en la Península.
La gran incógnita ahora es qué ocurrirá con los menores que llegaron durante la entrada masiva de finales de julio.
La ministra Sira Rego ha indicado que los procedimientos correspondientes están avanzando y que los traslados de esos menores podrían comenzar en las próximas semanas.
Mientras tanto, cuatro amigos que llegaron juntos a Ceuta están a punto de emprender caminos diferentes por la Península. Su salida liberará cuatro plazas en el sistema ceutí, pero también refleja la dimensión de una crisis que ha llevado a la ciudad a atender a miles de menores cuando su capacidad ordinaria estaba fijada en apenas 29.
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