La retirada de la tecnológica estadounidense deja a Eysa fuera de un concurso de 40 millones de euros para modernizar el pago del transporte público madrileño.
El concurso para transformar el sistema de pago del transporte público de Madrid acaba de perder a uno de sus aspirantes más destacados. Cubic se ha retirado del procedimiento en la fase técnica, una decisión que también expulsa de la competición a su socio español, Eysa, y reduce de seis a cinco el número de candidaturas que continúan en la carrera.
La salida llega en una fase avanzada de un contrato valorado en unos 40 millones de euros y considerado estratégico para la modernización tecnológica de la red madrileña. El proyecto pretende sustituir progresivamente el modelo tradicional de títulos y recargas por un sistema de pago basado en cuenta, capaz de calcular automáticamente la tarifa más ventajosa para cada viajero.
La retirada de Cubic plantea una incógnita relevante: por qué una alianza que había superado la primera criba del concurso decide abandonar antes de presentar su propuesta técnica. Por el momento, no se han hecho públicos los motivos de la decisión.
Cubic deja fuera de juego a Eysa en el concurso del CRTM
La compañía estadounidense Cubic concurría al procedimiento en alianza con la española Eysa, especializada en soluciones tecnológicas para movilidad, transporte y gestión de servicios urbanos.
Ambas empresas habían superado la selección inicial del Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM), que escogió a seis candidatos entre las diez ofertas presentadas. La siguiente etapa exigía entregar una propuesta técnica para optar a una de las tres plazas previstas en la fase final.
Sin embargo, el organismo recibió únicamente cinco propuestas. La ausencia de la candidatura de Cubic y Eysa provocó la caída de la alianza y dejó a la compañía española sin opciones de adjudicarse el contrato.
Según la información publicada por elEconomista el 16 de octubre de 2026, Cubic no había respondido a las consultas del medio sobre las razones de su retirada en el momento de elaborar la noticia.
La decisión resulta llamativa porque la alianza aspiraba a competir por un proyecto de gran relevancia tecnológica y económica. No obstante, sin una explicación oficial de la empresa, no es posible atribuir su salida a problemas financieros, desacuerdos internos, dificultades técnicas o discrepancias con las condiciones del concurso.
Cinco candidaturas siguen optando a los 40 millones de euros
Tras la retirada, la competición continúa con cinco propuestas. Entre las empresas y alianzas que permanecen en el procedimiento figuran:
- Kentkart, que obtuvo la mejor valoración en la primera fase, según la información publicada.
- Indra junto a Kontron, con una candidatura orientada a aportar capacidades tecnológicas e integración de sistemas.
- Hitachi Rail, especializada en tecnología ferroviaria y soluciones para el transporte.
- Masabi y Accenture, alianza que combina experiencia en sistemas de billetaje digital y servicios tecnológicos.
- Inetum junto a BPC, otra de las candidaturas seleccionadas para continuar en el concurso.
La lista inicial también incluía a GMV, INIT, Revenga Ingenieros junto a AurionPro Transit y Alestis con Ubitransports, además de la alianza de Cubic y Eysa.
La salida de una candidatura no convierte automáticamente a las restantes en favoritas. El resultado dependerá de la evaluación técnica y, posteriormente, de los criterios económicos previstos en el procedimiento.
La competencia es especialmente relevante porque el contrato no se limita a instalar lectores o renovar máquinas expendedoras. El adjudicatario deberá desarrollar e integrar una plataforma capaz de gestionar pagos, validar desplazamientos y funcionar de forma coordinada en una red con múltiples operadores y sistemas tecnológicos.
Madrid prepara un cambio radical en la forma de pagar el transporte
El objetivo central del proyecto es implantar un modelo de billetaje basado en cuenta, conocido internacionalmente como Account-Based Ticketing o ABT.
En el sistema tradicional, el viajero suele adquirir un título concreto, recargar una tarjeta o disponer de un abono que determina de antemano las condiciones del desplazamiento. Con el modelo ABT, el viaje queda asociado a una cuenta digital y el sistema calcula el importe correspondiente a partir de los trayectos realizados.
La tecnología permitirá aplicar las reglas tarifarias previstas y calcular la combinación de viajes más ventajosa para el usuario dentro de las condiciones establecidas. De esta manera, el pasajero podría utilizar distintos medios de transporte sin tener que gestionar un título diferente para cada desplazamiento.
Este modelo puede simplificar la experiencia de uso, especialmente para quienes combinan Metro, autobuses y trenes. Sin embargo, el funcionamiento concreto dependerá de las tarifas que establezcan las autoridades, de las reglas de integración entre operadores y de las condiciones de uso que se aprueben.
El cambio tecnológico no significa que el transporte vaya a ser más barato por sí mismo. La plataforma puede calcular y gestionar los pagos de forma más eficiente, pero el precio final seguirá condicionado por la política tarifaria y las bonificaciones vigentes.
Metro, EMT, Cercanías y autobuses deberán funcionar bajo una misma plataforma
La complejidad del contrato reside en su alcance. La nueva solución tendrá que integrarse en la red de transporte público de la Comunidad de Madrid, que incluye servicios con operadores, infraestructuras y sistemas de validación diferentes.
Entre los servicios que deberán contemplarse figuran:
- Metro de Madrid.
- EMT Madrid, la red municipal de autobuses.
- Autobuses interurbanos.
- Cercanías ferroviarias.
- Metro ligero y tranvía.
La plataforma también deberá admitir distintos medios de identificación y pago, como tarjetas bancarias, teléfonos móviles, códigos QR y credenciales digitales.
A ello se suma la necesidad de garantizar la interoperabilidad de los datos, mantener la compatibilidad con la infraestructura existente durante un periodo de transición y permitir validaciones incluso cuando no haya conexión disponible.
Este último requisito es fundamental para una red de transporte de gran tamaño. Los sistemas de validación deben poder gestionar situaciones en las que una estación, un vehículo o un dispositivo pierda temporalmente la conectividad, sin que eso paralice el acceso de los viajeros.
La integración será uno de los principales retos para el adjudicatario. No bastará con que cada medio de transporte funcione correctamente por separado: la plataforma tendrá que coordinar las operaciones y aplicar las reglas tarifarias de forma consistente.
El concurso apuesta por una evaluación técnica anónima
El procedimiento diseñado por el CRTM contempla una evaluación técnica anónima. El objetivo es que las propuestas se valoren por sus características y prestaciones sin que la identidad de las empresas influya en la primera evaluación.
Según el calendario descrito por elEconomista, las candidaturas técnicas se someterán a valoración para seleccionar a tres finalistas. Solo después entrarán en juego los criterios económicos de la fase posterior.
El sistema pretende separar la evaluación de la solución tecnológica de la competencia por el precio. En un contrato de estas características, esa distinción resulta importante: una oferta más barata no necesariamente garantiza la mejor integración, la mayor fiabilidad o el menor coste de operación a largo plazo.
La calidad de la plataforma, su capacidad para funcionar con distintos operadores, la seguridad de los pagos y la continuidad del servicio serán cuestiones determinantes para el resultado final.
El calendario previsto apunta a que la adjudicación se resuelva antes de terminar 2026, aunque cualquier modificación del procedimiento podría alterar los plazos.
Un contrato estratégico para la modernización del transporte
La implantación de un sistema de pago basado en cuenta situaría a Madrid en la senda de otras grandes redes internacionales que han apostado por simplificar el acceso al transporte mediante credenciales digitales y pagos integrados.
El objetivo es reducir las barreras de uso y hacer más sencillo combinar diferentes medios de transporte. También puede facilitar la gestión de datos operativos y la aplicación de políticas tarifarias más flexibles, siempre dentro de las normas de privacidad y protección de datos que correspondan.
Pero la modernización exige algo más que incorporar tecnología. El sistema tendrá que ser fiable, accesible para usuarios con distintas capacidades digitales y compatible con los medios de pago que realmente utiliza la población.
Será igualmente importante evitar que la transición deje atrás a quienes prefieren utilizar tarjetas de transporte tradicionales o no disponen de un teléfono inteligente. La digitalización puede mejorar el servicio, pero no debería convertirse en una barrera para acceder a él.
La seguridad también ocupará un lugar central. Una plataforma que vincule desplazamientos y pagos deberá proteger las credenciales, limitar el acceso a los datos personales y establecer mecanismos eficaces para prevenir el fraude.
Las incógnitas que deja la retirada de Cubic
La salida de Cubic y Eysa reduce el número de aspirantes, pero no altera por sí sola el objetivo del proyecto. La principal incógnita sigue siendo el motivo de una retirada que se produjo después de superar la primera fase de selección.
También queda por comprobar cómo evolucionará el calendario y qué solución técnica elegirá finalmente el CRTM. La plataforma deberá responder a necesidades muy distintas: desde la rapidez de acceso en estaciones con gran afluencia hasta la interoperabilidad con operadores ferroviarios y servicios de autobús.
El contrato de unos 40 millones de euros representa una inversión relevante en la infraestructura tecnológica del transporte madrileño. Por ello, la adjudicación deberá evaluarse no solo por el coste inicial, sino también por la fiabilidad del sistema, su mantenimiento, la protección de los datos y la facilidad de uso para millones de desplazamientos.
La salida de Cubic deja a Eysa fuera de la carrera y reduce la competición a cinco candidaturas. La próxima decisión del Consorcio determinará qué empresas pasan a la fase final de un proyecto llamado a cambiar la forma de pagar el transporte público en Madrid.


