El líder del PP acusa al presidente de incompetencia o de mentir sobre los avisos previos a la crisis. Sánchez admite que “fallaron cosas”, anuncia más devoluciones y promete reforzar la frontera.
La crisis de Ceuta ha desembarcado este jueves en el Congreso con uno de los enfrentamientos más duros entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. El líder del PP ha exigido directamente la dimisión del presidente del Gobierno y le ha reprochado haberse marchado de vacaciones mientras la ciudad autónoma afrontaba una situación que la oposición considera una “crisis de Estado”.
“Si es verdad, dimita por incompetente y, si es falso, dimita por mentir”, ha espetado Feijóo desde la tribuna después de cuestionar la versión del Ejecutivo sobre los avisos previos a las entradas masivas de los días 30 y 31 de julio.
El presidente del Gobierno ha defendido su actuación y ha rechazado que existan, hasta el momento, pruebas suficientes para concluir que las autoridades marroquíes diseñaron y ejecutaron la operación. Sin embargo, Sánchez ha admitido que “fallaron cosas” en los servicios de Información y ha anunciado un refuerzo de la frontera.
La comparecencia se produce un día después de conocerse un informe policial aportado a la Audiencia Nacional que describe las entradas como “planificadas” y no “espontáneas” y recoge indicios sobre la presencia de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. El alcance de esos indicios y las eventuales responsabilidades están siendo investigados y no constituyen todavía conclusiones judiciales firmes.
Feijóo a Sánchez: «Dimita por incompetente o por mentir»
Feijóo ha convertido la gestión de los avisos previos en el eje de su intervención.
“Los ceutíes llevan más de un mes sin respuestas y los españoles más de un mes perplejos”, ha comenzado el dirigente popular.
Después ha planteado al presidente una disyuntiva especialmente contundente.
Según Feijóo, si Sánchez realmente desconocía las advertencias existentes, debería asumir responsabilidades por “incompetente”. Si las conocía y ha sostenido lo contrario, debería hacerlo por “mentir”.
El líder del PP también ha cargado contra las vacaciones del presidente durante agosto.
“Si quiere irse de vacaciones, convoque elecciones. Un presidente no tiene derecho a irse de vacaciones en medio de una crisis de Estado”, ha afirmado.
El enfrentamiento ha escalado todavía más cuando Feijóo ha definido lo ocurrido como “un ataque a la integridad territorial de la nación” y ha advertido a Sánchez de que, a su juicio, habrá responsabilidades políticas y eventualmente judiciales.
“Míreme, la va a pagar ante la Justicia y en las urnas”, ha declarado.
La existencia de responsabilidades penales, en cualquier caso, corresponde determinarla exclusivamente a los tribunales.
«¿Qué sabe Marruecos de usted?»: Feijóo recupera el caso Pegasus
Uno de los momentos de mayor tensión ha llegado cuando Feijóo ha vinculado la actitud del Gobierno hacia Rabat con las incógnitas que continúan rodeando las relaciones hispano-marroquíes.
El líder popular ha sostenido que existen indicios de que la operación fue “consentida” y “coordinada” por Marruecos, afirmación que el Gobierno no comparte como conclusión acreditada.
Después ha lanzado directamente a Sánchez una pregunta:
“¿Qué sabe Marruecos de usted?”
Feijóo hacía referencia al caso Pegasus y al espionaje sufrido por los teléfonos de miembros del Gobierno años atrás.
La pregunta supone una acusación política implícita, pero no existe en la información aportada una prueba que permita concluir que Marruecos condicione actualmente al presidente mediante información obtenida con Pegasus.
Sánchez: no hay pruebas concluyentes contra las autoridades marroquíes
Sánchez ha reconocido que comprende las sospechas existentes hacia Rabat.
“Mucha gente piensa que las autoridades marroquíes provocaron la crisis y entiendo por qué”, ha señalado.
Sin embargo, el presidente ha defendido que su responsabilidad institucional exige actuar con “rigor y prudencia”.
Según Sánchez, “a día de hoy nadie ha aportado pruebas que permitan concluir” que la crisis fuera diseñada y ejecutada por las autoridades marroquíes.
El Gobierno sostiene que las investigaciones continúan abiertas y que, si finalmente aparecieran pruebas suficientes contra Marruecos, España actuaría “con contundencia”.
La afirmación del presidente entra en tensión política con el contenido conocido del informe policial, que sí apunta a una entrada organizada y recoge indicios relacionados con personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes.
La cuestión decisiva será determinar qué valor probatorio tienen esos elementos y hasta dónde alcanzan dentro del aparato estatal de Marruecos.
Sánchez pregunta por qué el informe del CENIF no llegó a Interior
La comparecencia ha abierto además un frente dentro de las propias estructuras del Estado.
Sánchez ha cuestionado públicamente por qué el CENIF no remitió su nota informativa a sus superiores ni al Ministerio del Interior.
Esta cuestión resulta fundamental.
Si existían informaciones policiales relevantes antes o durante los acontecimientos y no llegaron a los responsables políticos competentes, el problema apuntaría hacia fallos en la cadena de información y coordinación.
Si, por el contrario, se demostrara que responsables gubernamentales sí tuvieron conocimiento suficiente de las advertencias, la polémica sobre las responsabilidades políticas aumentaría considerablemente.
Por ahora, la información disponible no permite cerrar ninguna de esas hipótesis.
El Gobierno admite fallos y anuncia un refuerzo de la frontera de Ceuta
Sánchez ha presentado una estrategia articulada sobre varios frentes.
El primero será reforzar la frontera, aumentando la vigilancia y actuando sobre los espigones y las capacidades de ciberseguridad.
El presidente mantiene además que la cooperación con Marruecos continúa siendo imprescindible para gestionar los flujos migratorios, aunque ha reconocido que, después de esta crisis, “esa cooperación deberá ser diferente”.
La declaración supone un cambio relevante respecto a la defensa cerrada de la colaboración bilateral realizada durante los últimos años.
Sánchez ha recordado asimismo que el Gobierno convocó a la embajadora de Marruecos el 21 de agosto, después de unas declaraciones de ministros marroquíes sobre Ceuta y Melilla que el Ejecutivo español consideró inaceptables.
Sánchez anuncia la devolución de otros 1 500 migrantes
El presidente también ha ofrecido cifras sobre los retornos realizados.
Según Sánchez, nueve de cada 10 personas que cruzaron durante las jornadas del 30 y 31 de julio fueron devueltas en las horas inmediatamente posteriores.
Desde entonces, ha asegurado, se han efectuado 3 658 devoluciones.
De ellas, 1 530 se habrían realizado durante la última semana.
El objetivo anunciado ahora por el Ejecutivo es tramitar la devolución de otras 1 500 personas durante las próximas semanas, siempre dentro de los procedimientos y garantías legales aplicables.
Las cifras constituyen uno de los argumentos utilizados por Moncloa para rechazar las acusaciones de inacción ante la crisis.
Sánchez señala a mafias y campañas de desinformación
El presidente también ha explicado su interpretación de las causas que desembocaron en las entradas masivas.
Sánchez ha hablado de una “conjunción de factores” y ha señalado que determinadas informaciones sobre una sentencia del Tribunal Supremo fueron tergiversadas y difundidas masivamente en redes sociales.
Según su versión, mafias aprovecharon la situación y posteriormente aparecieron campañas de desinformación que contribuyeron a alimentar los cruces.
El presidente ha mencionado “ecosistemas de redes” asociados a Rusia, Israel y la ultraderecha internacional y española.
Al mismo tiempo, ha precisado que no puede afirmarse que Rusia, Israel o Marruecos fueran por sí solos responsables de desencadenar la crisis.
Por tanto, esas referencias deben entenderse como la explicación ofrecida por el Ejecutivo sobre la circulación de desinformación, no como una atribución judicialmente acreditada de la organización de las entradas.
Felipe VI visitará Ceuta «en las próximas semanas»
Sánchez ha aprovechado además la comparecencia para anunciar un movimiento de importante carga institucional.
El rey Felipe VI visitará Ceuta “en las próximas semanas”, aunque todavía no se ha comunicado una fecha concreta.
El Gobierno había avanzado previamente que estaba coordinando con la Casa del Rey una futura visita a Ceuta y Melilla.
El presidente ha añadido otras propuestas relacionadas con el encaje europeo de las ciudades autónomas.
El Ejecutivo pretende que Ceuta y Melilla dispongan de una presencia permanente en el Comité Europeo de las Regiones, avanzar hacia su integración en la unión aduanera europea y promover que sean reconocidas como regiones ultraperiféricas de la Unión Europea.
Son propuestas que requerirán los correspondientes procedimientos y acuerdos europeos para materializarse.
La crisis de Ceuta coloca la relación con Marruecos bajo presión
El debate parlamentario llega después de más de un mes de enorme tensión política y social.
La publicación del informe policial ha agravado las dudas sobre lo sucedido durante los días 30 y 31 de julio, especialmente por las referencias a una posible planificación de las oleadas para colapsar la capacidad de respuesta española.
A ello se suma la investigación sobre la posible presencia de agentes marroquíes no uniformados.
El Gobierno pide prudencia hasta disponer de pruebas concluyentes que permitan responsabilizar directamente a las autoridades de Rabat.
PP y Vox consideran, por el contrario, que los indicios conocidos obligan a adoptar una postura mucho más contundente frente a Marruecos.
Incluso socios parlamentarios del Ejecutivo han reclamado explicaciones después de conocerse el contenido del informe.
Sánchez afronta uno de sus debates más difíciles por Ceuta
La comparecencia deja varias cuestiones que todavía necesitan respuesta.
La primera es qué información concreta existía antes de las entradas masivas y quién tuvo acceso a ella. La segunda, qué papel desempeñaron realmente personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. La tercera, por qué determinadas informaciones policiales aparentemente relevantes no alcanzaron los niveles superiores del Ministerio del Interior.
Y existe una cuarta cuestión eminentemente política: qué consecuencias tendrá todo ello para las relaciones entre España y Marruecos.
Sánchez mantiene que no existe actualmente una base probatoria suficiente para responsabilizar al Gobierno marroquí. Feijóo sostiene justamente lo contrario y ha convertido esa discrepancia en una exigencia directa de dimisión.
El debate ya no gira únicamente alrededor de inmigración. Seguridad nacional, control de fronteras, funcionamiento de los servicios de Información, relaciones con Rabat y responsabilidad política del Gobierno han quedado unidos en una misma crisis.
Por eso la comparecencia de Sánchez difícilmente cerrará el caso. Con una investigación judicial en marcha y nuevos documentos policiales bajo escrutinio, la crisis de Ceuta amenaza con convertirse en uno de los principales frentes políticos del Gobierno durante este otoño.
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