La tecnológica incorpora identidades verificadas, credenciales temporales y herramientas de supervisión para limitar los permisos de los agentes autónomos y controlar sus acciones en los sistemas empresariales.
IBM quiere poner límites a los agentes de inteligencia artificial
La inteligencia artificial empresarial está entrando en una nueva fase: los sistemas ya no se limitan a responder preguntas o redactar documentos, sino que empiezan a consultar bases de datos, utilizar aplicaciones, invocar herramientas y ejecutar tareas en nombre de personas y organizaciones. Ese salto aumenta su utilidad, pero también abre nuevos riesgos de seguridad.
IBM ha anunciado nuevas capacidades para gestionar la identidad, los permisos y la actividad de estos agentes de IA. La iniciativa, presentada durante su conferencia TechXchange 2026, combina herramientas de identidad digital, gestión de credenciales y supervisión centralizada para ayudar a las empresas a controlar qué agentes operan en sus sistemas y qué acciones pueden realizar.
La propuesta parte de un problema cada vez más visible para los departamentos tecnológicos: una empresa puede desplegar agentes desarrollados por equipos internos y proveedores distintos sin disponer de una visión completa de cuántos existen, quién es responsable de ellos o a qué información tienen acceso.
IBM pretende cubrir esa brecha con una arquitectura que conecta IBM Agent Identity, HashiCorp Vault e IBM watsonx Orchestrate. El objetivo es que la automatización avance sin dejar de lado la trazabilidad, la gestión de permisos y la capacidad de intervenir cuando un agente se comporte de forma inesperada.
IBM Agent Identity: cada agente tendrá una identidad propia
Uno de los componentes centrales del anuncio es IBM Agent Identity, una solución destinada a asignar una identidad verificable a cada agente de inteligencia artificial y mantener un registro de su ciclo de vida.
La herramienta permite registrar agentes, asociarlos con responsables, documentar sus conexiones con otras herramientas y gestionar su estado. De esta manera, las organizaciones pueden crear un inventario centralizado y reducir el riesgo de que sistemas de IA funcionen sin supervisión o sin un propietario claramente identificado.
La identidad también permite distinguir las acciones de un agente de las realizadas directamente por un empleado. Esta separación resulta importante cuando un sistema automatizado trabaja en nombre de una persona, utiliza sus autorizaciones o encadena operaciones en distintas aplicaciones.
IBM indica que su solución puede conservar el contexto de la delegación de permisos y relacionar las acciones con la persona, el agente y las autorizaciones que las hicieron posibles. La finalidad es facilitar las auditorías, la investigación de incidentes y el cumplimiento de las políticas internas.
La cuestión no es menor: si una empresa no puede identificar qué agente ha ejecutado una acción, con qué permisos y bajo qué autorización, resulta mucho más difícil determinar responsabilidades cuando algo falla.
HashiCorp Vault: credenciales temporales y acceso mínimo
La identidad de un agente no basta para proteger los sistemas. También hay que controlar las credenciales que utiliza para acceder a aplicaciones, bases de datos, servicios en la nube y otros recursos corporativos.
Para abordar ese problema, IBM amplía las capacidades de HashiCorp Vault, su plataforma de gestión de secretos y credenciales. La solución puede proporcionar credenciales de duración limitada y ajustadas al sistema de destino, reduciendo la dependencia de contraseñas permanentes o claves compartidas que permanecen activas más tiempo del necesario.
El enfoque se apoya en el principio de mínimo privilegio: cada agente debe disponer únicamente de los permisos necesarios para completar una tarea autorizada. Si un agente necesita consultar una base de datos concreta, no debería recibir automáticamente acceso a todos los sistemas de la organización.
Las credenciales temporales también pueden reducir la ventana de exposición si una clave se filtra o un agente se ve comprometido. Además, los controles permiten revocar accesos cuando se detecta una actividad no autorizada o cambia la evaluación del riesgo.
Este enfoque no elimina por sí solo las amenazas. La eficacia depende de que las políticas estén bien configuradas, los sistemas de destino admitan los controles necesarios y las empresas revisen periódicamente sus permisos y procedimientos.
watsonx Orchestrate: localizar y controlar agentes de distintos proveedores
Otro de los elementos del anuncio es IBM watsonx Orchestrate, que incorpora nuevas funciones para descubrir, contener y evaluar agentes desarrollados en distintos entornos tecnológicos.
La plataforma está diseñada para proporcionar una visión más centralizada de los agentes de una organización, incluidos los creados fuera del ecosistema de IBM. Entre los entornos citados por la compañía figuran Amazon Bedrock, Microsoft Foundry y Google Gemini.
Esta capacidad responde a un desafío operativo: las empresas pueden adoptar distintas herramientas de IA en diferentes departamentos, con lo que la supervisión se fragmenta y aumenta la dificultad para mantener políticas de seguridad coherentes.
Las nuevas funciones anunciadas incluyen:
- Descubrimiento de agentes: identificar agentes presentes en plataformas de terceros para facilitar su inventario y gestión.
- Contención mediante entornos aislados: ejecutar agentes en espacios separados para reducir la posibilidad de que un fallo afecte a otros componentes.
- Mecanismo de apagado: permitir a los equipos responsables detener un agente cuando sea necesario.
- Evaluación y supervisión: comprobar la calidad, la precisión y el cumplimiento de los agentes antes del despliegue y durante su funcionamiento.
- Seguimiento de costes: analizar el consumo de modelos y tokens para identificar qué procesos generan gasto.
IBM distingue entre funciones disponibles de forma general y otras que se encuentran en fases de vista previa técnica o pública. Por ello, no todas las capacidades anunciadas deben interpretarse como funcionalidades plenamente disponibles para cualquier cliente.
La gestión centralizada puede ayudar a reducir puntos ciegos, pero no sustituye la necesidad de revisar las aplicaciones conectadas, los datos que manejan los agentes y los permisos que reciben en cada entorno.
NVIDIA OpenShell y la seguridad desde el entorno de ejecución
IBM también ha anunciado una integración con NVIDIA OpenShell, un entorno de ejecución diseñado para aplicar controles a los agentes mientras están funcionando.
La combinación busca unir el aislamiento y las políticas del entorno de ejecución con identidades verificadas y credenciales de corta duración. De este modo, las acciones de los agentes pueden limitarse y registrarse con mayor precisión, en lugar de depender únicamente de controles aplicados al inicio de una sesión.
Esta aproximación es relevante porque los riesgos no terminan cuando un agente inicia sesión correctamente. Durante una tarea, el sistema puede consultar nuevos recursos, invocar herramientas o encadenar acciones que exigen una evaluación continua de sus permisos.
La seguridad en tiempo de ejecución pretende reducir ese margen de riesgo, aunque las garantías concretas dependen de la integración técnica y de las políticas configuradas por cada empresa.
IBM amplía también sus herramientas de seguridad e infraestructura
El anuncio de TechXchange 2026 va más allá de la identidad de los agentes. IBM ha presentado mejoras en otros componentes destinados a proteger y administrar infraestructuras empresariales complejas.
Entre ellas figura IBM Concert, que combina información sobre aplicaciones, infraestructura, redes y vulnerabilidades para ayudar a priorizar incidentes y coordinar respuestas en entornos de nube híbrida. La compañía también ha anunciado nuevas capacidades para HashiCorp Terraform, orientadas a aplicar políticas y gestionar cambios en infraestructura mediante flujos de trabajo controlados.
En el entorno de los grandes sistemas IBM Z, la empresa ha presentado IBM Z Atlas, una herramienta destinada a representar las dependencias entre infraestructura, middleware y aplicaciones, y a ayudar a evaluar los posibles efectos de los cambios antes de aplicarlos.
La finalidad es reducir el riesgo de interrupciones causadas por modificaciones que no se han validado suficientemente. No obstante, IBM señala que IBM Z Atlas se encuentra en fase de vista previa técnica, por lo que no debe confundirse con una disponibilidad general.
Estas novedades forman parte de una estrategia más amplia: conectar la gestión de agentes de IA con la seguridad, la automatización y la administración de los sistemas empresariales que aquellos necesitan utilizar.
El riesgo de los agentes autónomos: más permisos, más responsabilidad
Los agentes de inteligencia artificial pueden ahorrar tiempo al automatizar tareas y conectar aplicaciones, pero su capacidad para actuar plantea riesgos distintos a los de un asistente que únicamente genera texto.
Un agente con permisos excesivos podría consultar información que no necesita, modificar datos o desencadenar acciones no previstas. Si utiliza credenciales compartidas o permanentes, determinar el origen de una operación y revocar el acceso puede resultar más difícil.
Por eso, las empresas que adopten estas tecnologías deberían establecer controles básicos:
- Inventariar los agentes y asignar un responsable identificable a cada uno.
- Limitar los permisos al trabajo autorizado y evitar accesos permanentes innecesarios.
- Registrar las acciones para reconstruir qué ocurrió y bajo qué autorización.
- Evaluar el comportamiento antes de llevar los agentes a producción y durante su uso.
- Disponer de mecanismos de intervención para detener operaciones o revocar credenciales si aparece un riesgo.
- Supervisar los costes y el cumplimiento, además de la precisión de los resultados.
Estas medidas no dependen exclusivamente de una marca o plataforma. Constituyen una parte esencial de cualquier estrategia empresarial que permita a sistemas automatizados interactuar con información sensible o procesos críticos.
Qué deben valorar las empresas españolas
Para las empresas españolas, las nuevas herramientas de IBM pueden resultar relevantes en sectores que trabajan con grandes volúmenes de datos, aplicaciones interconectadas y requisitos exigentes de seguridad. Sin embargo, la decisión de adoptarlas debería partir de una evaluación de necesidades y riesgos, no solo de la promesa de automatización.
Antes de desplegar agentes con capacidad para actuar en sistemas reales, conviene comprobar la compatibilidad con la infraestructura existente, las condiciones de licencia, el alcance de las integraciones, las funciones disponibles y los costes de operación.
También será necesario evaluar el cumplimiento de la normativa aplicable, incluidas las obligaciones de protección de datos y, cuando corresponda, las exigencias europeas sobre inteligencia artificial y ciberseguridad. La compra de una herramienta de control no transfiere al proveedor toda la responsabilidad sobre las decisiones y operaciones de la organización.
La cuestión fundamental es si la empresa puede demostrar quién autorizó una tarea, qué permisos se utilizaron, qué hizo el agente y cómo se puede intervenir ante un fallo.
IBM busca que la expansión de la IA vaya acompañada de controles
Con las nuevas capacidades anunciadas en TechXchange 2026, IBM quiere convertir la identidad, el control de acceso y la trazabilidad en elementos centrales de la adopción empresarial de agentes de IA.
La propuesta reúne herramientas para identificar agentes, restringir sus permisos, proteger credenciales, supervisar su comportamiento y administrar sistemas procedentes de distintos proveedores. Su valor dependerá de cómo se integren esas funciones en cada organización y de que los controles se mantengan actualizados.
El avance de los agentes autónomos no se medirá únicamente por el número de tareas que puedan realizar. También dependerá de la capacidad de las empresas para limitar sus actuaciones, detectar errores y establecer responsabilidades claras.
En un entorno donde la IA puede pasar de recomendar una acción a ejecutarla, la seguridad debe acompañar al agente durante todo su ciclo de vida, desde su registro hasta la revocación de sus permisos.


