Más de 150 mujeres de entre 7 y 71 años recorren Oza-Cesuras en una cita que mezcla deporte, seguridad y crítica al abandono del rural. Un ejemplo de igualdad práctica lejos del discurso político.
Un evento que desborda el relato oficial del 8M
Mientras desde las instituciones se insiste en discursos abstractos sobre igualdad, 152 mujeres demostraron sobre el terreno lo que significa la igualdad real: libertad, seguridad y comunidad. El III Encontro Feminino de Trail Running e Sendeirismo, celebrado en Oza-Cesuras (Galicia), reunió a participantes de todas las edades en un recorrido de 10 kilómetros entre Bandoxa y Oza dos Ríos.
La iniciativa, impulsada por la corredora Lidia García Gil, agotó sus 150 plazas un mes antes, evidenciando una demanda creciente que las políticas públicas no siempre saben canalizar: espacios seguros para que las mujeres practiquen deporte en entornos naturales.
Seguridad y libertad: la realidad que muchos evitan señalar
Uno de los aspectos más incómodos —y a menudo silenciados— que emergen de este tipo de eventos es claro:
muchas mujeres siguen sintiendo inseguridad al salir solas a la montaña.
“Todavía hay sustos cuando una mujer sale sola”, reconoce la organizadora.
Lejos de campañas institucionales o lemas vacíos, este proyecto pone el foco en una realidad concreta:
la necesidad de acompañamiento y comunidad como respuesta a un problema que sigue sin resolverse.
La iniciativa forma parte del movimiento Asaltamontes Female, nacido en Vigo y ya extendido por España, Portugal, México y Brasil, lo que demuestra que el problema —y la solución— trasciende fronteras.
El rural como escenario olvidado… y reivindicado
El evento también lanza otro mensaje clave:
la revitalización del rural español no vendrá solo de subvenciones, sino de iniciativas sociales reales.
El recorrido por las pistas forestales junto al río Mendo permitió a muchas participantes descubrir zonas desconocidas incluso para residentes locales. Un dato revelador:
- Gran parte de las asistentes eran vecinas que nunca habían recorrido esos caminos
Esto evidencia una desconexión creciente con el entorno rural que contrasta con el potencial turístico, deportivo y económico de estas zonas.
De los 7 a los 71 años: igualdad sin etiquetas
Uno de los aspectos más destacados fue la diversidad de edades:
- Una participante de 71 años completó el recorrido completo
- Presencia de niñas y jóvenes
- Inclusión de colectivos como los Marines de Enki
Aquí no hubo cuotas ni discursos impuestos:
la igualdad se materializó de forma natural, sin necesidad de ingeniería social.
Más allá del deporte: una respuesta social desde abajo
El respaldo del Concello de Oza-Cesuras, que facilitó logística y transporte, permitió consolidar el evento. Sin embargo, el verdadero motor sigue siendo la sociedad civil.
De esta iniciativa ha surgido el Club Monte do Gato, con un objetivo claro:
- Dinamizar la economía local
- Proteger el patrimonio natural
- Reforzar la identidad comunitaria
Según sus impulsores:
“Hay que mantener la esencia del pueblo y reactivar el patrimonio natural”.
Una lección incómoda para la política actual
Este evento deja una reflexión inevitable:
¿Está la igualdad siendo instrumentalizada políticamente mientras las soluciones reales nacen desde la base social?
Lejos de grandes titulares institucionales, lo ocurrido en Oza-Cesuras demuestra que:
- La igualdad efectiva se construye con comunidad
- La seguridad sigue siendo una preocupación real
- El rural necesita acción, no solo discursos
En definitiva, una marea femenina que no pidió permiso ni subvenciones ideológicas para demostrar que la igualdad, cuando es auténtica, se ejerce.

