El histórico acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur apenas lleva dos meses en funcionamiento y ya ha provocado su primer gran conflicto interno. Lejos de enfrentarse con Bruselas, los cuatro socios del bloque sudamericano mantienen ahora una intensa disputa por el reparto de los cupos de exportación libres de aranceles, un negocio multimillonario que puede marcar el futuro del comercio agrícola entre ambos continentes.
El detonante ha sido el éxito de Argentina, que ha conseguido adelantarse al resto de socios aprovechando un sistema administrativo mucho más ágil para acceder a las cuotas preferenciales de exportación hacia Europa.
Los cupos agrícolas enfrentan a los socios de Mercosur
Uno de los aspectos más sensibles del acuerdo firmado con la Unión Europea afecta a determinados productos agrícolas considerados estratégicos para proteger al campo europeo.
Aunque el tratado elimina numerosos aranceles, no permite importaciones ilimitadas de productos especialmente sensibles como:
- Carne de vacuno.
- Carne de pollo.
- Azúcar.
- Arroz.
- Etanol.
- Miel.
Para estos productos, Bruselas establece un volumen máximo anual que puede entrar con ventajas arancelarias. Una vez agotada esa cantidad, cualquier exportación adicional vuelve a pagar los impuestos correspondientes, reduciendo considerablemente la rentabilidad.
Precisamente ese sistema ha desencadenado el enfrentamiento entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Argentina aprovecha el sistema y acapara las primeras cuotas
Mientras los países todavía negocian un reparto definitivo de las cuotas, actualmente se aplica el criterio internacional conocido como «first come, first served» («el primero en llegar, primero en ser servido»).
En la práctica, quien presenta antes toda la documentación necesaria obtiene prioridad para utilizar los cupos libres de aranceles.
Argentina no ha tardado en sacar ventaja.
Según reconocieron sus propias autoridades, durante los primeros días de aplicación del acuerdo consiguió más del 80 % del primer cupo europeo de exportación de miel, agotado en apenas cuatro días. Además, el Gobierno de Javier Milei anunció que logró cubrir la totalidad de la cuota anual destinada a las exportaciones de huevos hacia la Unión Europea.
El Ejecutivo argentino atribuye este éxito a la implantación de un sistema digital de autocertificación del origen de las mercancías, que agiliza notablemente los trámites administrativos frente al resto de países del bloque.

Paraguay denuncia un reparto «injusto»
La tensión ha quedado patente durante la cumbre de Mercosur celebrada esta semana en Paraguay.
El presidente Santiago Peña ha criticado duramente el sistema actual al considerar que favorece claramente a los países con mayor capacidad administrativa y logística, especialmente Argentina y Brasil.
Para Asunción, el modelo vigente reproduce las diferencias económicas entre los socios y perjudica a las economías más pequeñas.
«No es un capricho, es una cuestión de justicia», defendió Peña durante la reunión.
Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay mantienen posiciones enfrentadas
Lejos de existir consenso, cada país plantea un modelo diferente para repartir las futuras cuotas:
- Brasil propone distribuirlas según el peso de cada país en el comercio internacional de cada producto.
- Argentina y Uruguay defienden utilizar el promedio de las exportaciones históricas.
- Paraguay reclama un reparto completamente igualitario, otorgando un 25 % de cada cupo a cada uno de los cuatro socios.
Estas diferencias amenazan con convertirse en uno de los principales focos de tensión dentro del bloque en los próximos meses.
Un acuerdo histórico que ya muestra sus primeras grietas
El acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, presentado como uno de los mayores tratados de libre comercio del mundo, promete abrir enormes oportunidades para ambas regiones.
Sin embargo, los primeros días de funcionamiento demuestran que el verdadero desafío no solo será la relación con Bruselas, sino también la capacidad de los propios países sudamericanos para gestionar de forma equilibrada los beneficios del tratado.
La rapidez administrativa, la digitalización y la capacidad exportadora ya están marcando diferencias importantes, mientras los socios intentan evitar que la competencia interna termine debilitando uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos de las últimas décadas.

