Millones de ordenadores con Windows podrían dejar de recibir actualizaciones automáticas si no incorporan los nuevos certificados de seguridad. Microsoft establece plazos entre mayo y junio de 2027 y obliga a empresas y administradores a revisar sus sistemas para evitar interrupciones.
Microsoft ha puesto fecha a una de las renovaciones de seguridad más importantes para el mantenimiento de Windows: los certificados utilizados por Windows Update caducarán entre el 17 de mayo y el 19 de junio de 2027. Los equipos que no hayan incorporado las nuevas credenciales antes de esos plazos podrían perder la capacidad de conectarse a los servidores oficiales de actualización de la compañía.
La medida afecta especialmente a empresas, administraciones públicas, centros educativos y organizaciones que gestionan numerosos ordenadores con distintas versiones de Windows. Para estos entornos, la renovación no será una simple formalidad técnica, sino una operación necesaria para garantizar la continuidad de los parches de seguridad y del mantenimiento del sistema operativo.
Según la información publicada este 12 de octubre de 2026 por Digital Inside, los administradores deberán comprobar qué versiones de Windows utilizan, instalar las actualizaciones correspondientes y verificar que los nuevos certificados se han incorporado correctamente.
El riesgo es especialmente relevante para las organizaciones que todavía mantienen sistemas antiguos, algunos de ellos fuera del soporte oficial.
No actualizar a tiempo puede provocar que Windows Update deje de funcionar correctamente, obligando a instalar manualmente los parches necesarios para recuperar la conexión con los servicios de Microsoft.
La renovación también plantea una cuestión de fondo: ¿están las empresas españolas preparadas para mantener actualizada toda su infraestructura informática antes de que caduquen los certificados actuales?
Por qué Microsoft obliga a renovar los certificados de Windows Update
Windows Update es el servicio de Microsoft encargado de distribuir actualizaciones de seguridad, correcciones de errores y mejoras para sus sistemas operativos.
Para que este proceso funcione de forma segura, Windows utiliza mecanismos de autenticación y confianza basados en certificados digitales.
Estos certificados permiten verificar determinados elementos de la comunicación y ayudan a garantizar que los equipos interactúan con servicios legítimos.
Su función resulta fundamental para evitar que sistemas maliciosos suplanten servicios oficiales o interfieran en procesos sensibles.
Sin embargo, los certificados digitales no tienen una validez indefinida.
Como ocurre con otras credenciales utilizadas en ciberseguridad, disponen de una fecha de caducidad y deben sustituirse periódicamente.
Los certificados actualmente utilizados por Windows Update alcanzarán su fecha de expiración entre el 17 de mayo y el 19 de junio de 2027, según las versiones del sistema operativo.
Por ese motivo, Microsoft está preparando una transición hacia nuevas credenciales.
El objetivo es mantener el funcionamiento seguro de Windows Update y evitar que los equipos continúen dependiendo de certificados caducados.
Aunque la renovación responde a una práctica habitual de seguridad informática, su alcance puede resultar considerable debido a la cantidad de ordenadores que utilizan Windows.
Qué ocurrirá si no se actualizan los certificados antes de 2027
La principal consecuencia será la posible pérdida de conectividad con los servidores de actualización de Microsoft.
Los equipos afectados podrían dejar de descargar e instalar automáticamente los parches distribuidos mediante Windows Update.
Esto no significa necesariamente que el ordenador deje de encenderse o que Windows quede inutilizado.
El problema se concentra en el sistema de actualizaciones y en la capacidad de mantener el equipo protegido mediante los canales oficiales.
Un ordenador puede continuar funcionando después de la fecha límite y, sin embargo, quedar desconectado del servicio de mantenimiento.
Esta situación plantea riesgos importantes.
Las actualizaciones de seguridad permiten corregir vulnerabilidades descubiertas en el sistema operativo y en determinados componentes.
Si una máquina deja de recibirlas, puede quedar expuesta a fallos que ya cuentan con soluciones oficiales.
Cuanto más tiempo permanezca sin actualizarse, mayor puede ser la acumulación de vulnerabilidades conocidas.
Para las empresas, esto puede traducirse en un incremento del riesgo de incidentes de ciberseguridad y en dificultades para cumplir sus políticas internas de mantenimiento.
La caducidad de los certificados no constituye por sí misma un ataque informático, pero puede dificultar la aplicación de las correcciones necesarias para proteger los sistemas.
Las fechas límite de Windows Update que deben conocer las empresas
Microsoft ha establecido diferentes requisitos en función de la versión de Windows instalada.
No todos los equipos tendrán que realizar exactamente las mismas operaciones.
Algunas versiones necesitan incorporar actualizaciones de seguridad publicadas en julio de 2026.
Otras requieren parches distribuidos desde septiembre de 2025.
Y determinadas ediciones más recientes ya incorporan las nuevas credenciales.
Calendario de renovación de certificados de Windows Update
| Sistema operativo | Actualización mínima | Fecha límite |
| Windows 10 Enterprise 2019 LTSC | Julio de 2026 | 17/05/2027 |
| Windows Server 2016 y 2019 | Julio de 2026 | 17/05/2027 |
| Windows 10 y Windows 11 compatibles | Julio de 2026 | 19/06/2027 |
| Windows Server 2022 | Julio de 2026 | 19/06/2027 |
| Windows 11 24H2 | Septiembre de 2025 | 19/06/2027 |
| Windows Server 2025 | Septiembre de 2025 | 19/06/2027 |
| Windows 11 25H2 y posteriores | Integrada | Sin intervención adicional |
Plazos y requisitos recogidos en la información de Digital Inside. Se aplican a las ediciones y condiciones de soporte correspondientes.
La diferencia entre fechas responde a las características y al calendario de mantenimiento de cada versión.
El requisito fundamental es instalar una actualización que incorpore los certificados renovados antes de que expiren las credenciales anteriores.
Las organizaciones deben comprobar además que cada equipo se encuentra dentro del periodo de soporte aplicable.
Windows 10 Enterprise LTSC y Windows Server 2016 y 2019: plazo hasta mayo
Los sistemas con mayor antigüedad dentro del calendario señalado tendrán menos tiempo para completar la transición.
Entre ellos figuran:
- Windows 10 Enterprise 2019 LTSC.
- Windows Server 2016.
- Windows Server 2019.
Para estas versiones, será necesario haber instalado la actualización de seguridad de julio de 2026 o una posterior antes del 17 de mayo de 2027.
La fecha es especialmente importante para las empresas que utilizan servidores y equipos especializados.
En muchos entornos corporativos, los sistemas no se actualizan inmediatamente después de la publicación de un parche.
Antes de instalar nuevas versiones, los departamentos de informática suelen realizar pruebas para comprobar la compatibilidad con aplicaciones y servicios internos.
Esto ocurre especialmente en servidores que ejecutan programas de gestión empresarial, bases de datos o herramientas de producción.
Por tanto, esperar hasta mayo de 2027 para iniciar las comprobaciones podría dejar un margen insuficiente para resolver posibles incompatibilidades.
La recomendación operativa es identificar cuanto antes las máquinas afectadas y programar las actualizaciones de forma escalonada.
Windows 10, Windows 11 y Windows Server 2022: el límite será junio
La segunda fecha importante del calendario será el 19 de junio de 2027.
Este plazo afecta a determinadas ediciones compatibles de Windows 10, Windows 11 y Windows Server 2022.
Según la información publicada, estos sistemas deberán contar con la actualización de seguridad de julio de 2026 o una posterior.
La instalación del parche permitirá incorporar las credenciales necesarias para mantener el funcionamiento de Windows Update.
Sin embargo, existe una distinción importante.
No todas las instalaciones de Windows 10 siguen contando con soporte técnico ordinario.
El soporte general de Windows 10 finalizó el 14 de octubre de 2025, aunque determinadas ediciones y modalidades de mantenimiento pueden disponer de periodos adicionales.
Por ello, las organizaciones deben comprobar tanto el requisito de certificados como la situación de soporte de cada equipo.
Instalar un certificado renovado no garantiza que una versión de Windows fuera de soporte vuelva a recibir todas las actualizaciones habituales.
Son dos cuestiones diferentes: la capacidad técnica de conectarse al servicio y el derecho a recibir mantenimiento oficial.
Windows 11 24H2 y Windows Server 2025 tienen requisitos distintos
Los equipos que utilizan Windows 11 versión 24H2 y Windows Server 2025 cuentan con un calendario de actualización diferente.
Para estas versiones, la información publicada señala que bastará con haber instalado la actualización de seguridad de septiembre de 2025 o cualquier actualización posterior.
La fecha límite será también el 19 de junio de 2027.
Esto significa que muchas instalaciones mantenidas al día podrían disponer ya de los componentes necesarios.
En esos casos, no sería necesario realizar una operación extraordinaria, siempre que la actualización correspondiente se haya instalado correctamente.
No obstante, los administradores deben verificar el estado real de los sistemas.
Un equipo puede tener activadas las actualizaciones automáticas y, aun así, mantener parches pendientes debido a errores, reinicios aplazados o políticas internas de administración.
La comprobación efectiva del estado de las actualizaciones es más fiable que asumir que todos los ordenadores están correctamente preparados.
Windows 11 25H2 y versiones posteriores incorporan los nuevos certificados
Las versiones más recientes de Windows tendrán una transición más sencilla.
Según Digital Inside, Windows 11 25H2 y las ediciones posteriores ya integran las nuevas credenciales de seguridad.
Por tanto, no requerirán una intervención adicional específicamente destinada a incorporar estos certificados.
Esta circunstancia reduce la carga de trabajo para las organizaciones que hayan renovado recientemente sus equipos.
Sin embargo, disponer de una versión moderna no elimina la necesidad de mantener las actualizaciones activadas.
Los certificados son solo uno de los componentes que intervienen en la seguridad del sistema operativo.
Microsoft continúa distribuyendo correcciones y mejoras que deben instalarse de acuerdo con las necesidades de cada organización.
La renovación de certificados tampoco debe confundirse con una actualización general del sistema operativo.
No todos los usuarios tendrán que cambiar de versión de Windows únicamente por esta rotación de credenciales.
La necesidad de actualizar o sustituir el sistema dependerá de la versión instalada, su compatibilidad y su situación de soporte.
Los ordenadores antiguos y sin soporte son los más expuestos
Uno de los principales problemas afecta a los equipos que utilizan versiones antiguas de Windows.
Según la información de origen, determinados sistemas fuera de soporte no podrán incorporar los nuevos certificados mediante los mecanismos habituales.
En estos casos, las organizaciones deberán estudiar la actualización del sistema operativo o la sustitución del equipo.
La situación puede resultar especialmente complicada cuando existen aplicaciones antiguas que dependen de versiones concretas de Windows.
Algunas empresas mantienen ordenadores obsoletos porque utilizan programas que no funcionan correctamente en sistemas modernos.
También existen entornos industriales, sanitarios y administrativos en los que determinadas máquinas permanecen operativas durante muchos años.
Estos equipos pueden convertirse en puntos especialmente delicados de la infraestructura informática.
Mantener sistemas sin soporte implica asumir limitaciones en la recepción de parches y en la respuesta ante nuevas vulnerabilidades.
La renovación de certificados prevista para 2027 puede obligar a algunas organizaciones a acelerar decisiones de modernización que llevaban tiempo pendientes.
Qué sucede con los equipos administrados mediante WSUS
La información publicada introduce una excepción importante para determinadas infraestructuras empresariales.
Se trata de los sistemas gestionados mediante Windows Server Update Services (WSUS).
WSUS es una herramienta de Microsoft que permite a los administradores controlar y distribuir actualizaciones de Windows dentro de una organización.
En lugar de que cada ordenador descargue directamente los parches desde internet, las actualizaciones pueden gestionarse mediante servidores internos.
Según Digital Inside, los equipos que reciben las actualizaciones a través de WSUS no sufrirían la misma interrupción de conexión directa con los servidores de Microsoft.
Sin embargo, esta excepción no debe interpretarse como una garantía absoluta de que cualquier instalación de WSUS funcionará indefinidamente sin cambios.
Los administradores deben comprobar la compatibilidad de sus servidores, la validez de sus certificados y la continuidad de los mecanismos utilizados para descargar y distribuir actualizaciones.
También deben verificar que los sistemas cliente siguen recibiendo correctamente los parches.
La existencia de una infraestructura interna de actualizaciones no sustituye a una política de mantenimiento.
Las empresas podrían verse obligadas a instalar parches manualmente
Uno de los escenarios más problemáticos sería llegar a las fechas límite sin haber renovado los certificados.
En ese caso, determinados equipos podrían perder la conexión automática con Windows Update.
Para recuperar el funcionamiento, los administradores tendrían que recurrir a procedimientos alternativos.
Entre las posibilidades descritas se encuentran la descarga manual de paquetes y la utilización de herramientas corporativas de distribución.
El Catálogo de Microsoft Update permite obtener determinados paquetes de actualización para instalarlos sin depender directamente del funcionamiento habitual de Windows Update en el equipo afectado.
Esta alternativa puede resultar útil para reparar instalaciones que hayan quedado desconectadas.
Sin embargo, aplicar actualizaciones manualmente a cientos o miles de ordenadores supone una carga de trabajo considerable.
También incrementa la necesidad de comprobar que cada paquete corresponde a la versión y arquitectura adecuadas.
Una operación que normalmente se realiza de forma automática podría convertirse en una intervención individualizada sobre numerosos equipos.
Por este motivo, resulta preferible completar la renovación antes de que caduquen los certificados.
Cómo comprobar si un ordenador está preparado para el cambio
Los usuarios y administradores pueden realizar una primera revisión del estado de actualización de sus equipos.
Comprobación básica de Windows Update
Estos pasos ayudan a identificar la versión del sistema y las actualizaciones pendientes. No sustituyen a una verificación técnica de certificados.
- Abre Configuración en Windows.
- Accede a Windows Update o a la sección equivalente de actualización y seguridad.
- Comprueba si existen actualizaciones pendientes y revisa el historial de instalaciones.
- Consulta la versión del sistema escribiendo
winveren el cuadro de búsqueda o en Ejecutar. - Verifica que el equipo tiene instalada una actualización igual o posterior a la requerida para su versión.
- Si el ordenador pertenece a una empresa, sigue las instrucciones del departamento de informática antes de modificar su configuración.
En los entornos empresariales, la comprobación debe extenderse a toda la flota de equipos.
Los administradores pueden utilizar herramientas de inventario y gestión para identificar las versiones instaladas y el estado de los parches.
La revisión debe incluir también servidores, máquinas virtuales y sistemas que no se conectan regularmente a la red.
Qué deberían hacer los departamentos de informática antes de 2027
La renovación de certificados exige planificación, especialmente en organizaciones con infraestructuras complejas.
El proceso puede organizarse en varias fases.
Primera fase: inventario. Identificar todas las instalaciones de Windows, sus versiones, fechas de soporte y mecanismos de actualización.
Segunda fase: clasificación. Separar los equipos que ya incorporan los nuevos certificados de aquellos que necesitan parches específicos.
Tercera fase: pruebas. Instalar las actualizaciones en un grupo reducido de máquinas para detectar posibles incompatibilidades.
Cuarta fase: despliegue. Distribuir los parches al resto de los equipos mediante las herramientas corporativas disponibles.
Quinta fase: verificación. Confirmar que Windows Update continúa funcionando correctamente y que los sistemas pueden recibir nuevas actualizaciones.
Sexta fase: contingencia. Preparar procedimientos para recuperar los equipos que no hayan completado la transición.
Estas medidas responden a prácticas generales de administración de sistemas y complementan los requisitos concretos descritos en la información de origen.
El objetivo es reducir la posibilidad de que un problema técnico termine afectando a la actividad de la organización.
El impacto en pymes, administraciones y centros educativos
La renovación no afectará por igual a todas las organizaciones.
Las grandes empresas suelen disponer de equipos especializados en mantenimiento informático y herramientas centralizadas de gestión.
Las pequeñas y medianas empresas, en cambio, pueden depender de proveedores externos o de recursos técnicos limitados.
Esto puede dificultar la identificación de equipos antiguos y la planificación de actualizaciones.
En las administraciones públicas y centros educativos también pueden existir infraestructuras heterogéneas, con ordenadores adquiridos en diferentes años y utilizados para funciones diversas.
La coexistencia de sistemas modernos y antiguos aumenta la complejidad del mantenimiento.
El principal riesgo operativo no es únicamente que un ordenador quede sin actualizar, sino que la organización desconozca cuántos equipos se encuentran en esa situación.
Por ello, el inventario tecnológico y la supervisión de actualizaciones resultan especialmente importantes.
La renovación de certificados no significa que Windows vaya a dejar de funcionar
La proximidad de una fecha de caducidad puede generar confusión entre los usuarios.
Conviene aclarar que Microsoft no ha anunciado que todos los ordenadores con Windows dejen de funcionar en mayo o junio de 2027.
La medida afecta a los certificados utilizados en determinados procesos de Windows Update.
Si un equipo no incorpora las nuevas credenciales, podría perder la capacidad de recibir actualizaciones a través del canal afectado.
Pero eso no equivale a un bloqueo general del sistema operativo.
Los documentos, aplicaciones y funciones locales pueden continuar funcionando.
El problema principal será la continuidad del mantenimiento.
También es importante recordar que los sistemas fuera de soporte ya pueden tener limitaciones para recibir parches, independientemente de la renovación prevista para 2027.
Por tanto, la transición debe entenderse como una actualización de la infraestructura de confianza de Windows Update, no como una fecha de caducidad universal para Windows.
Por qué los certificados digitales son esenciales para la ciberseguridad
Los certificados digitales forman parte de la infraestructura de confianza utilizada en numerosos servicios informáticos.
Permiten vincular determinadas identidades o servicios con claves criptográficas y facilitan procesos de autenticación y verificación.
Su utilización es habitual en páginas web, servicios empresariales, conexiones cifradas y distribución de software.
En el caso de Windows Update, estos mecanismos contribuyen a mantener la confianza en los procesos relacionados con las actualizaciones.
La caducidad periódica de certificados es una medida normal dentro de los sistemas de seguridad.
Permite renovar credenciales y reducir la dependencia de materiales criptográficos antiguos.
Sin embargo, la sustitución debe coordinarse cuidadosamente.
Si los servidores comienzan a utilizar nuevas credenciales antes de que los clientes estén preparados para reconocerlas, pueden producirse errores de conexión.
De ahí la importancia de distribuir los cambios con suficiente antelación.
La renovación de certificados busca reforzar la seguridad, pero exige que los equipos estén preparados para aceptar las nuevas credenciales.
Microsoft afronta una transición que obliga a revisar el mantenimiento de Windows
La rotación de certificados prevista para 2027 pone de manifiesto la dependencia que muchas organizaciones mantienen respecto a los servicios de actualización de Microsoft.
Windows es una pieza fundamental en numerosos entornos empresariales y administrativos.
La continuidad de sus actualizaciones resulta esencial para corregir vulnerabilidades y mantener la compatibilidad con distintos programas y servicios.
Por ello, incluso una modificación técnica que puede parecer menor, como la sustitución de certificados, exige una coordinación considerable.
La medida también recuerda la importancia de no aplazar indefinidamente las tareas de mantenimiento.
Los equipos que se actualizan regularmente tienen más posibilidades de completar este tipo de transiciones sin intervenciones extraordinarias.
En cambio, las infraestructuras que acumulan años de retraso pueden encontrarse con mayores dificultades.
Mayo y junio de 2027, dos fechas decisivas para Windows Update
La renovación obligatoria de certificados de Windows Update establece un calendario que las organizaciones deberán tener presente durante los próximos meses.
El 17 de mayo de 2027 será la fecha límite para determinados sistemas antiguos que todavía cuentan con modalidades de soporte.
El 19 de junio de 2027 marcará el vencimiento para otras versiones compatibles de Windows y Windows Server.
Los equipos que no incorporen las credenciales correspondientes podrían perder el acceso habitual a las actualizaciones automáticas.
La solución será relativamente sencilla para muchas instalaciones que ya reciben parches regularmente.
Sin embargo, las empresas con ordenadores antiguos, servidores especializados o sistemas fuera de soporte deberán revisar su situación con mayor atención.
La clave no es esperar a que Windows Update deje de funcionar, sino comprobar con antelación que todos los equipos pueden seguir recibiendo las actualizaciones oficiales.
La renovación de certificados de Microsoft representa, en definitiva, una operación preventiva de ciberseguridad que puede convertirse en un problema operativo si las organizaciones no planifican adecuadamente la transición.


