Israel sostiene que el copiloto intentó estrellar el avión con 174 pasajeros tras apuñalar al comandante. Emiratos habla ya de terrorismo, pero sigue investigando si actuó solo y qué motivó el ataque.
El incidente que estuvo a punto de terminar en una catástrofe aérea entre Dubái y Tel Aviv adquiere una dimensión cada vez más grave. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asegura que el copiloto omaní del vuelo FZ1073 de Flydubai había experimentado un proceso de «radicalización islamista» antes de atacar al comandante y presuntamente intentar estrellar el avión.
Netanyahu fue todavía más lejos: sostiene que el objetivo del agresor era hacer caer la aeronave con sus pasajeros a bordo.
Pero existe una cuestión fundamental todavía sin resolver.
Israel continúa investigando si el copiloto actuó por iniciativa propia o si detrás del incidente existió alguna organización o actor externo. El propio Netanyahu reconoció el viernes que las autoridades todavía están intentando determinar «si fue enviado» por alguien.
Emiratos Árabes Unidos, por su parte, ha abierto una investigación formal sobre posibles vínculos terroristas. El asesor presidencial emiratí Anwar Gargash calificó posteriormente lo sucedido como un «acto de terrorismo», la declaración más contundente realizada hasta ahora por un alto cargo de EAU.
Qué ocurrió en el vuelo FZ1073 de Flydubai
El vuelo de Flydubai había partido de Dubái con destino Tel Aviv el miércoles 30 de septiembre.
A bordo viajaban 174 pasajeros, en su mayoría israelíes, según las informaciones difundidas tras el incidente.
Durante el trayecto se produjo un violento enfrentamiento dentro de la cabina.
El copiloto, ciudadano omaní, habría atacado al comandante del avión, el piloto indio Smit Machchhar.
Machchhar resultó gravemente herido.
Según el relato posterior del propio comandante, fue apuñalado durante el ataque y tuvo que luchar no solo por conservar el control de la situación, sino también por conseguir abrir la puerta de la cabina para permitir la entrada de otras personas.
Su explicación resume la gravedad de aquellos minutos:
«No podía dejar que todos murieran», declaró posteriormente durante una videollamada con el primer ministro indio, Narendra Modi.
El avión perdió miles de metros de altura
Mientras se desarrollaba el enfrentamiento, la aeronave comenzó un descenso extraordinariamente brusco.
Los datos de seguimiento de vuelo citados por Reuters muestran que el avión perdió más de 14 000 pies de altitud en menos de 30 segundos mientras sobrevolaba Arabia Saudí.
Son más de 4 200 metros.
La caída provocó escenas de enorme tensión dentro de la cabina de pasajeros.
Según los testimonios difundidos posteriormente, el comandante consiguió finalmente desbloquear la puerta.
Eso permitió que pasajeros y otras personas a bordo pudieran intervenir.
Pasajeros entraron en la cabina y redujeron al copiloto
La apertura de la puerta resultó decisiva.
Varios pasajeros consiguieron acceder a la cabina y reducir al copiloto.
Entre quienes intervinieron se encontraba un pasajero israelí al que Netanyahu ha atribuido un papel especialmente importante en la neutralización del atacante.
Además, viajaban en el avión dos pilotos fuera de servicio.
Una vez controlado el sospechoso, pudieron colaborar para recuperar el control de la aeronave y completar un aterrizaje de emergencia.
El avión terminó desviándose hacia Tabuk, Arabia Saudí.
No hubo víctimas mortales entre los pasajeros.
El comandante herido consiguió abrir la puerta
Uno de los elementos más extraordinarios del incidente fue la actuación de Smit Machchhar.
El piloto había resultado gravemente herido durante el enfrentamiento.
A pesar de ello, consiguió realizar el esfuerzo necesario para desbloquear la cabina.
Posteriormente relató que llegó a desplomarse como consecuencia de sus heridas.
Su actuación permitió que otras personas entraran y ayudaran a recuperar el control del aparato.
El piloto fue posteriormente atendido médicamente y sometido a una intervención quirúrgica en Arabia Saudí.
Netanyahu: «La imagen se aclara»
Después de las primeras horas de incertidumbre, Netanyahu endureció considerablemente su descripción de lo sucedido.
El primer ministro israelí afirmó que, conforme avanzaban las investigaciones, la información disponible apuntaba a un proceso de radicalización islamista del sospechoso.
Netanyahu sostuvo además que el copiloto había subido al avión con intención de provocar una catástrofe.
Son afirmaciones del Gobierno israelí que deben diferenciarse de las conclusiones finales de la investigación internacional, todavía en curso.
Israel todavía no sabe si actuó solo
Este es el principal interrogante pendiente.
¿Fue una acción individual o existía una organización detrás?
Netanyahu reconoció expresamente que Israel todavía trabaja para determinarlo.
El primer ministro afirmó que las autoridades están intentando averiguar quién, si alguien, pudo haber enviado al copiloto.
También advirtió de consecuencias contra cualquier responsable externo que eventualmente fuera identificado.
Por tanto, atribuir en este momento el incidente a una organización concreta sería prematuro.
Emiratos investiga formalmente posibles vínculos terroristas
Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos también han puesto en marcha una investigación.
El fiscal general emiratí, Hamad Saif al Shamsi, ordenó crear un equipo específico para esclarecer lo ocurrido.
Los investigadores deberán determinar las circunstancias y motivaciones del incidente.
También examinarán expresamente si existen vínculos con actividades o propósitos terroristas y si la acción fue previamente planificada.
Esta investigación resulta especialmente importante porque Flydubai es una aerolínea emiratí y el vuelo había partido desde Dubái.
Un alto cargo emiratí habla ya de «acto de terrorismo»
La posición pública de Emiratos evolucionó posteriormente.
Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente emiratí, Mohamed bin Zayed, describió el incidente como un «acto de terrorismo».
Gargash elogió además la actuación del comandante Smit Machchhar y lo calificó como un héroe por haber contribuido a impedir una posible catástrofe.
La declaración es relevante porque constituye una de las primeras ocasiones en las que un alto representante de EAU emplea abiertamente el término terrorismo para referirse al ataque.
Eso no resuelve, sin embargo, quién estaba detrás ni cuál fue exactamente el proceso que llevó al copiloto a actuar.
Flydubai pide esperar a la investigación oficial
La propia aerolínea mantiene una posición más prudente sobre las motivaciones.
El consejero delegado de Flydubai, Ghaith Al Ghaith, confirmó que se está llevando a cabo una investigación oficial completa y pidió permitir que ese proceso establezca los hechos.
La distinción es importante.
Que haya existido una agresión en la cabina y una situación de extremo peligro está ampliamente documentado.
La motivación ideológica concreta, la posible planificación previa y cualquier conexión externa necesitan todavía una determinación definitiva de los investigadores.
Informaciones apuntan a antecedentes de seguridad en Omán
El caso ha adquirido una nueva dimensión después de conocerse informaciones sobre los antecedentes profesionales del sospechoso.
Fuentes de inteligencia y fuerzas de seguridad citadas por medios estadounidenses aseguran que el copiloto había sido anteriormente suspendido para volar por Oman Air después de ser considerado un riesgo de seguridad.
ABC News identifica al sospechoso como un ciudadano omaní de 29 años.
The Wall Street Journal, según informaciones recogidas posteriormente por varios medios, señaló igualmente que Omán le habría prohibido volar debido a preocupaciones relacionadas con una posible radicalización.
Sin embargo, no está establecido públicamente si esas preocupaciones fueron compartidas previamente con Flydubai u otras autoridades internacionales.
Una pregunta clave: qué sabía Flydubai
Si finalmente se confirma que el copiloto había sido identificado previamente como un riesgo de seguridad, la investigación deberá aclarar un punto especialmente delicado.
¿Quién conocía esa información?
No basta con establecer que una autoridad o una compañía anterior hubiera expresado preocupaciones.
Será necesario determinar si Flydubai recibió alguna advertencia, cuándo pudo recibirla y qué información concreta contenía.
Hasta el momento no existe base pública suficiente para afirmar que la aerolínea conociera esas supuestas alertas y decidiera ignorarlas.
La investigación deberá reconstruir ese recorrido de información.
El destino era Tel Aviv
Otro elemento que forma parte de la investigación es el destino del vuelo.
El avión viajaba desde Emiratos Árabes Unidos hacia Israel.
La mayoría de los 174 pasajeros eran israelíes.
Netanyahu ha relacionado este hecho con la motivación del sospechoso.
Pero determinar jurídicamente el motivo requerirá pruebas sobre sus comunicaciones, antecedentes, comportamiento previo y posibles contactos.
Las autoridades emiratíes están precisamente investigando si existía una finalidad terrorista planificada y si había vínculos con terceros.
Netanyahu llegó a compararlo con un posible «11-S»
El Gobierno israelí ha utilizado una descripción particularmente contundente del episodio.
Netanyahu aseguró que la actuación del comandante y de los pasajeros evitó una catástrofe comparable a un «11-S».
La comparación refleja la interpretación política y de seguridad del primer ministro israelí.
No significa que las investigaciones hayan establecido una conexión operativa entre este incidente y los atentados del 11 de septiembre de 2001.
La referencia alude a la presunta intención de utilizar un avión comercial cargado de pasajeros para provocar una catástrofe.
Trump ha sugerido una posible conexión iraní, pero no está demostrada
La investigación ha generado además especulaciones sobre posibles actores externos.
El presidente estadounidense Donald Trump sugirió públicamente que podría existir algún tipo de vínculo con Irán.
Pero ni siquiera Netanyahu había llegado a establecer públicamente esa conexión.
El Gobierno israelí sostiene que todavía investiga si alguien envió al copiloto.
Por tanto, no existe por ahora una atribución pública concluyente a Irán ni a ninguna organización concreta.
Ese matiz resulta fundamental.
El incidente golpea una ruta especialmente sensible
Flydubai ha desempeñado un papel relevante en las conexiones aéreas entre Emiratos Árabes Unidos e Israel desde la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos países.
El incidente introduce ahora un problema de seguridad particularmente sensible.
Las consecuencias ya se han trasladado a las conexiones aéreas.
La aerolínea israelí El Al tuvo que suspender vuelos especiales previstos para repatriar ciudadanos israelíes desde Emiratos después de que no recibieran autorización para aterrizar en Dubái.
Flydubai también suspendió temporalmente operaciones relacionadas con Israel mientras continúa la investigación.
La investigación tiene ahora tres grandes preguntas
Después de reconstruir lo ocurrido, quedan tres cuestiones fundamentales.
La primera es qué motivó exactamente al copiloto.
La segunda, si actuó solo o recibió instrucciones, ayuda o inspiración organizada.
Y la tercera afecta directamente a la seguridad aérea: si existían advertencias previas sobre el sospechoso y si esas alertas llegaron a quienes podían impedirle pilotar un vuelo comercial.
Las respuestas determinarán si el caso queda limitado a la actuación de un individuo radicalizado o revela fallos más amplios en los mecanismos internacionales de intercambio de información de seguridad.
Un vuelo con 174 pasajeros que estuvo cerca de la tragedia
Hay hechos que ya aparecen respaldados por múltiples fuentes.
El copiloto atacó al comandante.
El piloto resultó gravemente herido.
La aeronave perdió miles de metros de altitud.
El comandante consiguió desbloquear la cabina.
Pasajeros intervinieron para reducir al sospechoso.
Otros pilotos ayudaron a recuperar el control.
Y el avión terminó aterrizando en Arabia Saudí sin víctimas mortales.
Sobre la motivación, la investigación sigue avanzando.
Netanyahu afirma que hubo radicalización islamista. Un alto cargo de Emiratos ya describe el episodio como terrorismo. Pero todavía no se ha establecido públicamente si el copiloto actuó solo, quién pudo radicalizarlo o si existió una organización detrás.
Esas incógnitas son ahora el centro de una investigación que trasciende el ataque dentro de la cabina y plantea serias preguntas sobre terrorismo, seguridad aérea e intercambio internacional de información sobre pilotos considerados potencialmente peligrosos.
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