La pasión del nuevo Pontífice por el béisbol vuelve a protagonizar una historia que está dando la vuelta al mundo. Meses después de ser enviada desde Estados Unidos, la camiseta autografiada por una de las mayores leyendas de los Medias Blancas de Chicago finalmente llegó al Vaticano y terminó en manos de uno de los aficionados más ilustres del equipo: el Papa León XIV.
Un regalo especial para el Pontífice más beisbolero
El Papa León XIV, nacido como Robert Prevost en el South Side de Chicago, recibió oficialmente una camiseta firmada por Paul Konerko, uno de los jugadores más emblemáticos en la historia de los Chicago White Sox.
La prenda, una clásica camiseta blanca a rayas del conjunto de Chicago, había sido autografiada por Konerko en julio del año pasado con la intención de hacerla llegar al Vaticano como muestra de reconocimiento hacia el primer Papa nacido en Estados Unidos.
Aunque el envío tardó varios meses en completarse, finalmente el obsequio llegó a su destino y el Pontífice posó sonriente sosteniendo la camiseta firmada por quien fue uno de sus ídolos deportivos.

Paul Konerko, una figura histórica para los Medias Blancas
Para los aficionados de los White Sox, el nombre de Paul Konerko ocupa un lugar privilegiado.
El ex primera base disputó 16 temporadas con la franquicia de Chicago y fue una de las piezas fundamentales del equipo que conquistó la histórica Serie Mundial de 2005, poniendo fin a una larga sequía de títulos para la organización.
Durante su carrera con los Medias Blancas utilizó el dorsal 14, una coincidencia que ha llamado especialmente la atención debido a que León XIV se convirtió en el decimocuarto Papa en adoptar el nombre de León dentro de la historia de la Iglesia Católica.
Ese curioso paralelismo entre ambos fue uno de los detalles más comentados por los seguidores del equipo tras conocerse la entrega de la camiseta.
La pasión del Papa León XIV por los White Sox viene de lejos
La vinculación del Pontífice con los Medias Blancas no es reciente ni fruto de una estrategia de imagen.
Desde hace años existen pruebas de su estrecha relación con el club de Chicago. Una de las más conocidas se produjo durante la Serie Mundial de 2005, cuando las cámaras de televisión captaron a Robert Prevost entre los aficionados durante el primer partido de la serie que terminó con la barrida de los White Sox sobre los Houston Astros.
Aquella imagen cobró una enorme relevancia años después, cuando Prevost fue elegido como líder de la Iglesia Católica y muchos aficionados comenzaron a recordar su pasión por el béisbol.
Además, en junio de 2025, ya siendo una figura de relevancia internacional, fue visto luciendo una gorra de los Medias Blancas en el Vaticano, un gesto que reforzó todavía más su vínculo con la franquicia de su ciudad natal.
Los White Sox preparan un homenaje especial al Papa
La conexión entre el Pontífice y la organización de Chicago continúa fortaleciéndose.
Los Chicago White Sox han anunciado que el próximo 11 de agosto, durante el partido frente a los Cincinnati Reds, distribuirán gorras conmemorativas inspiradas en el Papa León XIV, una iniciativa que busca celebrar la histórica elección del primer Pontífice estadounidense y, al mismo tiempo, rendir homenaje a uno de los seguidores más famosos de la franquicia.
La noticia ha generado una enorme repercusión entre los aficionados, especialmente en Chicago, donde el nombramiento de Robert Prevost como Papa fue recibido con orgullo por gran parte de la comunidad local.
Una historia que une deporte, fe y raíces familiares
Más allá de la anécdota deportiva, la entrega de la camiseta simboliza la conexión que el Papa León XIV mantiene con sus raíces en el South Side de Chicago.
En una época en la que la figura papal suele asociarse exclusivamente con asuntos religiosos y diplomáticos, este tipo de gestos permiten mostrar una faceta más cercana y humana del Pontífice, vinculada a las aficiones que marcaron su vida antes de llegar al Vaticano.
La imagen del Papa sosteniendo la camiseta firmada por Paul Konerko ya forma parte de esas instantáneas que trascienden el deporte y reflejan cómo la pasión por un equipo puede acompañar a una persona incluso después de convertirse en una de las figuras más influyentes del mundo.

