El Gobierno de Portugal ha formalizado la elección de Lufthansa para adquirir hasta un 49,9% de la aerolínea estatal TAP en una operación valorada en 1 201 millones de euros, según la resolución publicada el viernes en el Diario de la República y que entra en vigor este sábado.
Detalles de la operación
La selección fue aprobada por el Consejo de Ministros el pasado miércoles. Lufthansa adquirirá inicialmente un 44,9% directamente, con la posibilidad de añadir un 5% adicional reservado para los trabajadores, en caso de que no ejerciten su derecho preferente a compra.
El Ejecutivo portugués determinó que la oferta de Lufthansa es la que mejor protege el interés público y supera la propuesta del grupo franco-neerlandés Air France-KLM. La oferta incluye el mantenimiento de la marca TAP, su sede en Portugal y el fortalecimiento del aeropuerto de Lisboa como centro de conexiones internacionales.
Plan de expansión y futuro de TAP
El plan de Lufthansa contempla también el refuerzo de operaciones en el aeropuerto de Oporto y la ampliación de la flota hasta 130 aviones tras 2035. Además, se prevén nuevas inversiones en mantenimiento e ingeniería aeronáutica.
La sociedad pública Parpública comunicará formalmente a las partes implicadas la decisión y procederá a enviar los proyectos de contratos a Lufthansa para avanzar en la firma del acuerdo.
Fases y valorización
El Gobierno portugués contempla una segunda fase de privatización que podría permitir a Lufthansa obtener la mayoría del capital de TAP. En ese caso, la valoración directa de la aerolínea portuguesa podría elevarse hasta 2 552 millones de euros mediante un posible intercambio de acciones que convertiría al Estado portugués en accionista del grupo resultante.
Durante la última década, Portugal ha inyectado cerca de 3 200 millones de euros en TAP en fondos públicos. La operación de venta y la posible valorización futura buscan recuperar esta inversión.
La transacción definitiva dependerá de la firma de los contratos y del cumplimiento de los procedimientos administrativos correspondientes para cerrar el proceso de privatización.


