En la 40ª edición de los Premios Goya, celebrada recientemente, se observó una notable omisión en los discursos y homenajes dirigidos al estado actual de la política española. A pesar de las circunstancias que rodean al gobierno de Pedro Sánchez, como la imputación de su esposa, Begoña Gómez, y la de su hermano, así como otros casos de corrupción relacionados con miembros del ejecutivo, estos temas no fueron mencionados durante la gala.
Se destacó la presencia de figuras del cine español que, en sus intervenciones, se centraron en temas internacionales, como el conflicto en Gaza y la posición de Donald Trump respecto a los mismos. Sin embargo, no se hizo referencia a eventos inmediatos que afectan al panorama político nacional, lo que ha generado críticas sobre la desconexión entre la elite cultural y la realidad política del país.
La gala, presentada por Luis Tosar y Rigoberta Bandini, abrió con un tono celebratorio, rememorando 40 años de historia de los Premios Goya. A lo largo de la ceremonia, se emitieron videos conmemorativos, incluidos aquellos que instaron a la reflexión sobre la violencia y los conflictos internacionales, pero omitieron aspectos relevantes de la política interna.
Victoria Abril, al presentar el premio a Mejor Actriz, subrayó el papel del cine en situaciones sociales, y algunos ganadores, como José Ramón Soroiz, utilizaron su discurso para abordar diversas realidades sociales. Sin embargo, muchos se preguntan por qué el sector cultural evitó abordar abiertamente la situación de la corrupción que afecta al Gobierno actual, dando lugar a una discusión sobre la responsabilidad del arte en la política.

