El esquiador español termina en el top-20 del eslalon en sus terceros Juegos Olímpicos, mientras el suizo Loïc Meillard se cuelga el oro.
La tercera vez es la vencida para Salarich
En su tercera participación olímpica, Quim Salarich logró completar el eslalon masculino en Bormio, con una actuación que lo coloca entre los top-20 y cerca del mejor resultado de un alpino español en la disciplina en los últimos 50 años. Con su 19ª posición, Salarich se acerca a la marca de Paquito Fernández Ochoa, noveno en Innsbruck 1976, y supera la actuación de Juan Fernández Ochoa en Calgary 1988.
El catalán de 32 años tuvo que enfrentarse a una copiosa nevada que complicó la visibilidad en la pista Stelvio, donde 50 de los 95 participantes no lograron terminar la primera manga.
Una carrera marcada por la recuperación y el control
Salarich partió con el dorsal 33, y aunque tuvo problemas al enganchar una de las primeras puertas, logró recomponerse y marcar 1:00.32, suficiente para acceder a la segunda manga. Tras la prueba comentó:
“A partir de ahí he pecado un poco de seguro, porque creo que podía haber ido incluso más rápido. El deporte es así. Hay factores externos que influyen demasiado, y no siempre dependen de ti”.
En la segunda manga, con condiciones más despejadas, Salarich voló por la pista, logrando un tiempo de 57.86, su mejor sector del recorrido, lo que lo consolidó en la 19ª posición final, un logro histórico para el eslalon español.
Oro suizo y medallas para los grandes favoritos
La batalla por las medallas se redujo a los habituales favoritos: suizos, austriacos y noruegos. El oro fue para Loïc Meillard (Suiza) con un tiempo total de 1:53.61, la plata para Grstein (Austria, 1:53.96) y el bronce para Kristoffersen (Noruega, 1:54.74).
La jornada también estuvo marcada por incidentes, como la frustración del noruego Atle McGrath, quien, tras saltarse una puerta, lanzó sus esquís fuera del recorrido.
Mirando al futuro: la meta olímpica ya está tachada
Salarich se mostró satisfecho con su rendimiento y con la experiencia acumulada:
“Me he quitado un poco de peso de encima. Los primeros Juegos no pude acabar, los segundos tampoco. Quería disfrutar y lo he hecho. Falta pulir detalles, y si la climatología acompaña en próximos Juegos, podemos estar entre los mejores”.
El español no descarta volver en 2030, pero ya puede celebrar el haber completado su meta olímpica más importante: cruzar la línea de meta en un eslalon olímpico.

