Samsung España sostiene que la inteligencia artificial debe superar la etapa de las grandes promesas y demostrar beneficios concretos en la vida cotidiana de los usuarios.
La inteligencia artificial afronta una prueba mucho más difícil que sorprender al usuario: demostrar que realmente sirve para algo. Ese es el mensaje que Samsung España ha llevado al 40.º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones organizado por AMETIC en Santander.
David Alonso, vicepresidente y responsable de la división de movilidad de la filial española, defendió el 31 de agosto que la siguiente etapa de la IA debe alejarse de las expectativas exageradas para concentrarse en aplicaciones capaces de solucionar problemas concretos.
El planteamiento llega en un momento especialmente significativo. Un estudio realizado por Ipsos para Samsung refleja una fuerte expansión de estas herramientas en España, pero también una importante brecha entre las expectativas creadas alrededor de la inteligencia artificial y lo que los ciudadanos consideran que reciben realmente de ella.
El 70% cree que la IA promete más de lo que aporta
El estudio La IA ante el Espejo, realizado en febrero de 2026 a partir de 1 000 entrevistas en España, ofrece uno de los datos más reveladores.
Según los resultados divulgados por Samsung, la adopción de estas tecnologías habría aumentado un 60% respecto a 2024.
Sin embargo, el 70% de los encuestados considera que la IA promete beneficios superiores a los que realmente aporta a su vida cotidiana.
La contradicción resulta significativa: cada vez más personas utilizan inteligencia artificial, pero una mayoría sigue sin percibir que todas las promesas realizadas alrededor de esta tecnología se hayan convertido en mejoras tangibles.
Samsung interpreta esa distancia entre expectativas y resultados como uno de los grandes desafíos de la industria.
Samsung quiere una inteligencia artificial que pase desapercibida
La compañía plantea una idea aparentemente paradójica: el éxito de la IA llegará cuando el usuario deje de notar que la está utilizando.
En lugar de obligar a las personas a aprender constantemente nuevas herramientas, aplicaciones y comandos, Samsung apuesta por integrar los sistemas inteligentes dentro de los dispositivos y servicios cotidianos.
La IA debería ser capaz de comprender el contexto, anticipar determinadas necesidades y reducir los pasos manuales necesarios para completar una tarea.
Eso trasladaría el protagonismo desde el propio algoritmo hacia el resultado.
El objetivo sería que el consumidor no tenga que preguntarse qué modelo está funcionando detrás de una función, sino comprobar simplemente que esa tecnología le ahorra tiempo o resuelve un problema.
De las promesas a funciones concretas
Samsung menciona como ejemplos el filtrado inteligente de llamadas, los asistentes capaces de proporcionar información contextual en tiempo real y los sistemas automáticos que alertan sobre posibles riesgos relacionados con la privacidad.
La clave estaría en que estas capacidades funcionasen integradas dentro de los dispositivos y no como herramientas independientes que obliguen al usuario a cambiar constantemente entre plataformas.
Precisamente ahí aparece otro problema de la actual carrera tecnológica: la fragmentación entre móviles, ordenadores, televisores, electrodomésticos y otros dispositivos conectados.
Samsung apuesta por construir una experiencia unificada donde la inteligencia artificial pueda acompañar al usuario a través de diferentes equipos.
Privacidad y control, el otro gran desafío
Cuanto más contexto conozca una IA sobre una persona, más útil puede resultar. Pero también aumenta la sensibilidad de la información que necesita procesar.
Samsung sitúa por ello la confianza y el control de los datos personales como condiciones necesarias para extender estas herramientas.
El desafío para toda la industria será resolver esa contradicción: desarrollar asistentes suficientemente inteligentes como para anticiparse a las necesidades del usuario sin convertir esa capacidad en una pérdida de privacidad.
La utilidad de la IA dependerá, por tanto, no solamente de sus capacidades técnicas, sino también de que los ciudadanos confíen en cómo se recopilan, procesan y protegen sus datos.
Samsung rechaza que la IA deba sustituir masivamente a los trabajadores
La compañía también intenta distanciarse de uno de los debates más polémicos alrededor de la inteligencia artificial: la posible destrucción de empleo.
Su planteamiento es que estas tecnologías deben acompañar a los profesionales, aumentar sus capacidades de análisis y facilitar la toma de decisiones, en lugar de plantearse como un mecanismo destinado a reemplazar indiscriminadamente a los trabajadores.
Eso no significa que la automatización no vaya a transformar puestos y funciones. La verdadera dimensión de ese impacto dependerá de cada sector, del ritmo de adopción y de las tareas que finalmente puedan automatizarse.
Pero Samsung presenta su estrategia bajo un modelo de IA como herramienta de apoyo, no como sustitución generalizada del capital humano.
Más de 25 millones invertidos en tecnología con impacto social
La posición defendida en Santander se enmarca también en Tecnología con Propósito, el programa que Samsung España puso en marcha hace más de 13 años.
Según los datos divulgados por la compañía, desde entonces ha destinado más de 25 millones de euros a 31 proyectos relacionados con educación, accesibilidad, cultura y empleabilidad.
Entre las iniciativas se encuentran herramientas destinadas a facilitar la comunicación de personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), soluciones para personas con autismo y tecnologías dirigidas a determinados trastornos del habla.
La compañía utiliza estos proyectos para defender una visión de la innovación basada en resolver necesidades concretas.
The Mind Guardian supera los 100 000 usuarios
Uno de sus proyectos recientes es The Mind Guardian, una herramienta gratuita desarrollada en colaboración con la Universidad de Vigo y lanzada en marzo de 2025.
Está destinada a personas mayores de 55 años y analiza diferentes funciones cognitivas para detectar posibles señales de alerta relacionadas con la salud cerebral.
Samsung asegura que la herramienta ha superado los 100 000 usuarios y atribuye al sistema una precisión clínica del 97%.
Al tratarse de cifras difundidas dentro de la comunicación de la propia compañía, deben interpretarse en el contexto de sus datos corporativos y no como una evaluación independiente de todas las capacidades clínicas del sistema.
La IA entra en la etapa en la que debe demostrar resultados
La reflexión planteada por Samsung toca uno de los problemas fundamentales del actual auge de la inteligencia artificial.
Durante los últimos años, las compañías tecnológicas han competido por anunciar modelos más potentes, mayores contextos, nuevos agentes y capacidades multimodales. Pero para el consumidor existe una pregunta considerablemente más sencilla: ¿qué mejora realmente en mi vida?
Que el 70% de los participantes en el estudio citado por Samsung considere que la IA promete más de lo que finalmente aporta muestra que la industria todavía tiene trabajo por delante.
La próxima batalla tecnológica puede no ganarla necesariamente quien construya la IA con más parámetros, sino quien consiga convertirla en una herramienta útil, sencilla, privada y suficientemente integrada como para que el usuario termine olvidándose de que hay inteligencia artificial funcionando detrás.


