Investigadores españoles y canadienses revelan cómo la saliva puede determinar la tolerancia a alérgenos y abren la puerta a nuevas terapias preventivas
Una defensa natural contra la alergia alimentaria
Un equipo del IIS Princesa y la Universidad de McMaster (Canadá) ha identificado una bacteria presente de forma natural en la boca que degrada las proteínas del cacahuete responsables de reacciones alérgicas. Según Rodrigo Jiménez, jefe de grupo de Investigación de Inmunidad Tipo 2 del Hospital de La Princesa, esta bacteria puede modular la cantidad y el potencial alergénico del cacahuete, afectando directamente la tolerancia de los pacientes alérgicos.
El estudio, publicado en Cell Host & Microbe, sugiere que la saliva no es un mero lubricante digestivo, sino un factor determinante en la respuesta alérgica, lo que explicaría por qué dos personas alérgicas al mismo alimento pueden reaccionar de forma muy diferente.
La amenaza creciente de las alergias alimentarias
Las alergias alimentarias, y en particular las provocadas por cacahuetes y frutos secos, afectan a más del 20% de la población mundial y pueden desencadenar anafilaxia, una reacción potencialmente mortal. Los expertos advierten que estas alergias son persistentes y difíciles de tratar, lo que convierte cualquier avance en un hallazgo relevante para la salud pública. Se estima que entre el 1 y el 2% de la población mundial podría ser alérgica al cacahuete.
El papel de las bacterias Rothia
La investigación se centró en bacterias del género Rothia, que habitan de manera natural en la boca y en la parte alta del intestino. Los científicos demostraron que algunas especies de Rothia son capaces de degradar los principales alérgenos del cacahuete, reduciendo así su potencial de provocar reacciones graves.
El estudio incluyó análisis in vitro e in vivo y evaluó la relación entre la abundancia de estas bacterias y la tolerancia al alérgeno en pacientes alérgicos de Estados Unidos, incluyendo cohortes del Mass General Hospital en Boston y del Mount Sinai Hospital en Nueva York. Los resultados mostraron que mayor presencia de Rothia se asocia con mayor tolerancia al cacahuete.
¿Por qué algunos carecen de la bacteria protectora?
A pesar del hallazgo, no todos los pacientes cuentan con estas bacterias en suficiente cantidad. Jiménez apunta que la composición de la microbiota oral e intestinal depende de factores genéticos y ambientales, incluyendo dieta, estilo de vida, estrés y uso de medicamentos. La evitación del cacahuete en personas alérgicas podría reducir la abundancia de bacterias degradadoras, creando un círculo que aumenta la sensibilidad al alérgeno.
Posible futuro de tratamientos basados en la microbiota
Aunque aún no hay aplicaciones clínicas inmediatas, el estudio abre la puerta a estrategias para modular la microbiota oral, como probióticos específicos, para aumentar la tolerancia al cacahuete y reducir el riesgo de reacciones graves. Además, los investigadores consideran que este enfoque podría aplicarse a otras alergias alimentarias frecuentes, como la alergia a la leche o al huevo.
Este descubrimiento plantea un debate sobre la prevención de alergias mediante manipulación microbiana: ¿estamos frente a una oportunidad real para reducir el riesgo de anafilaxia o es una promesa todavía lejana en la investigación biomédica?

