La preocupación volvió a instalarse en los Atlanta Braves apenas tres días después del regreso de su gran estrella. Ronald Acuña Jr. abandonó el encuentro ante los Miami Marlins por molestias en el pulgar izquierdo, encendiendo todas las alarmas en la organización, aunque las pruebas médicas iniciales no muestran daños graves.
El venezolano, que venía de volver recientemente de la lista de lesionados, insiste en que estará disponible para el próximo partido, mientras el cuerpo médico lo mantiene bajo estricta observación.
Acuña vuelve a ser protagonista… por una lesión
El incidente ocurrió durante la victoria de los Atlanta Braves por 9-3 ante los Miami Marlins, cuando el jugador venezolano Ronald Acuña Jr. tuvo que abandonar el encuentro tras la quinta entrada.
Según el manager del equipo, Walt Weiss, las pruebas descartaron una lesión grave, pero se confirmó una contusión ósea en el pulgar izquierdo, lo que obliga a catalogarlo como “día a día”.
La decisión de retirarlo fue puramente preventiva, después de que el jugador mostrara molestias crecientes en el terreno de juego.
El momento en el que saltaron las alarmas
El problema comenzó a hacerse evidente durante el quinto episodio.
Acuña fue visto conversando con el cuerpo médico mientras señalaba su mano izquierda. Aunque intentó continuar en el juego, las molestias persistieron y el cuerpo técnico optó por sustituirlo por precaución.
El propio Weiss explicó que el jugador no mostraba mejoría durante su estancia en el campo, lo que aceleró la decisión de sacarlo del partido.

Acuña: “Jugaré como sea”
Pese al susto, el propio Acuña restó dramatismo a la situación y lanzó un mensaje de optimismo inmediato.
El venezolano aseguró que su intención es estar disponible el viernes frente a los Washington Nationals, incluso aunque el cuerpo técnico prefiera ser más cauto.
“Jugaré como sea”, declaró el jardinero. “No se trata de si quiero jugar mañana, es que jugaré mañana”.
El jugador incluso explicó que nunca había experimentado una sensación similar en el pulgar, describiendo rigidez y dificultad para mover el dedo tras el incidente.
Un susto tras su reciente regreso
El contexto aumenta la preocupación en Atlanta.
Este episodio llega apenas días después del regreso de Acuña desde la lista de lesionados, donde había estado recuperándose de una distensión muscular en la pierna.
El jueves fue apenas su segundo partido de vuelta en el jardín derecho, tras haber actuado previamente como bateador designado en su regreso progresivo a la acción.
Su impacto ofensivo fue inmediato antes de la retirada: 2 hits en 3 turnos, incluyendo un sencillo inicial y un batazo productor de dos carreras.
El cuerpo médico, en modo precaución
Aunque las radiografías han resultado negativas, el cuerpo médico de Atlanta no quiere asumir riesgos innecesarios con su principal estrella.
La estrategia del club es clara: evitar cualquier recaída que pueda comprometer el resto de la temporada, especialmente tratándose de un jugador clave en la lucha por los playoffs.
El plan inicial contempla evaluación diaria y seguimiento continuo del estado del pulgar antes de autorizar su regreso pleno.
Una baja que cambiaría por completo a Atlanta
La importancia de Acuña en el esquema de los Braves es absoluta.
Su capacidad para generar impacto inmediato en el ataque, su velocidad y su poder lo convierten en una pieza irremplazable dentro de la alineación.
Por eso, incluso una ausencia corta obligaría al equipo a reorganizar su ofensiva en un momento delicado de la temporada.
Entre la prudencia médica y la mentalidad del jugador
El choque de perspectivas es evidente: mientras el cuerpo técnico apuesta por la prudencia, Acuña insiste en competir.
Ese contraste ya es habitual en jugadores de élite que viven el límite físico como parte de su día a día competitivo.
Por ahora, el diagnóstico es claro: no hay lesión grave, pero sí una alerta que obliga a vigilar muy de cerca su evolución en las próximas horas.
Atlanta contiene la respiración
Los Braves esperan que el susto no vaya a más y que su estrella pueda regresar pronto sin consecuencias.
El viernes marcará la próxima prueba de fuego: comprobar si el pulgar responde… o si Atlanta deberá volver a esperar a su jugador franquicia.

