El cierre temporal del aeropuerto de Santiago durante 35 días ha dejado una conclusión difícil de ignorar: Alvedro ha soportado un aumento histórico del tráfico aéreo sin colapsar, reabriendo el debate sobre la distribución de inversiones y pasajeros en el sistema aeroportuario gallego.
Lo ocurrido en las últimas semanas podría cambiar la conversación sobre el futuro de las infraestructuras aeroportuarias en Galicia. Mientras las administraciones continúan defendiendo el actual reparto de recursos, los datos operativos muestran que A Coruña ha sido capaz de absorber buena parte de la actividad de Lavacolla sin incidencias graves ni retrasos significativos.
Alvedro se convierte en el principal nodo aeroportuario gallego durante cinco semanas
Entre el 23 de abril y el 28 de mayo de 2026, el aeropuerto de Alvedro asumió una parte sustancial de los vuelos que habitualmente operan desde el aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro, cerrado temporalmente por obras de asfaltado en su pista.
Durante este período extraordinario, el aeropuerto coruñés registró un incremento de actividad cercano al 70 % respecto a su operativa habitual, pasando de gestionar entre 20 y 30 movimientos diarios a superar con frecuencia las 40 operaciones al día, llegando incluso a registrar jornadas con más de 50 vuelos entre llegadas y salidas.
La experiencia ha servido como una prueba real de estrés para una infraestructura que desde hace años reclama mayor protagonismo dentro del mapa aeroportuario gallego.
Más de 134 000 pasajeros adicionales ponen a prueba la infraestructura
Las cifras reflejan la magnitud del desafío.
Solo durante abril, pese a que el cierre de Lavacolla comenzó el día 23, Alvedro registró 134 135 pasajeros, lo que representa un crecimiento del 25,4 % respecto al mismo periodo del año anterior.
Del total de viajeros:
- 123 339 pasajeros nacionales, un aumento del 27,3 %.
- 10 712 pasajeros internacionales, con un crecimiento del 7,2 %.
Estos datos refuerzan la tesis defendida por distintos colectivos empresariales y usuarios del aeropuerto coruñés, que consideran que la infraestructura dispone de margen para asumir un mayor volumen de tráfico regular.
Más vuelos internacionales y nuevas conexiones temporales
Para afrontar el cierre de Santiago se programaron aproximadamente 140 operaciones semanales adicionales, alcanzando cerca de 1 486 movimientos durante todo el período extraordinario.
Entre las rutas absorbidas por Alvedro destacaron conexiones estratégicas como:
- Londres-Heathrow
- París-Orly
- Sevilla
- Palma de Mallorca
- Málaga
Además, se reforzaron vuelos con:
- Madrid
- Barcelona
- Tenerife Norte
- Gran Canaria
- Milán
- Ginebra
La ampliación temporal de rutas permitió comprobar el comportamiento de la infraestructura ante un escenario de demanda muy superior al habitual.
Refuerzos de transporte y servicios para evitar el colapso
Para afrontar el incremento de pasajeros, Aena, la Xunta y las administraciones locales activaron un amplio dispositivo de refuerzo.
Entre las medidas adoptadas destacaron:
- Refuerzo de personal de seguridad y limpieza.
- Incremento de servicios de facturación.
- Ampliación de la oferta de alquiler de vehículos.
- Creación de un aparcamiento temporal con 700 plazas adicionales.
- Servicio gratuito de autobuses lanzadera.
- Refuerzo de las conexiones por carretera entre Santiago y A Coruña.
- Habilitación de una bolsa extraordinaria de taxis.
El objetivo era evitar problemas de movilidad y garantizar una experiencia fluida para los viajeros desplazados desde Lavacolla.
Los datos desmontan algunos argumentos sobre la capacidad de Alvedro
Uno de los aspectos más destacados de esta experiencia ha sido la respuesta operativa del aeropuerto.
Según explicó el director de la infraestructura, Joan Ibáñez Ferrer, el 100 % de los pasajeros superó los controles de seguridad en menos de diez minutos, sin que se alcanzaran los límites operativos de la terminal.
Tampoco se registraron retrasos atribuibles al incremento de tráfico.
Las únicas incidencias relevantes estuvieron relacionadas con la meteorología. Durante estas semanas se produjeron cuatro desvíos por niebla, una problemática histórica del aeropuerto coruñés que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de mejoras tecnológicas.
Las carencias que quedaron al descubierto
Aunque el balance general ha sido positivo, la experiencia también evidenció limitaciones importantes.
Entre las principales deficiencias detectadas figuran:
- Ausencia de conexión ferroviaria directa con el aeropuerto.
- Saturación puntual de salas de embarque.
- Escasez de pasarelas para aeronaves.
- Necesidad de ampliar la terminal.
- Limitaciones de la plataforma para estacionamiento simultáneo de aviones.
Estas cuestiones llevan años siendo reclamadas por usuarios y plataformas ciudadanas, que consideran que las inversiones destinadas a la infraestructura no han avanzado al mismo ritmo que la demanda potencial.
Vuela Más Alto exige inversiones urgentes
Desde la plataforma Vuela Más Alto, una de las organizaciones más activas en la defensa del aeropuerto coruñés, el balance es claramente favorable.
Su portavoz, Alberto Maroto, considera que Alvedro ha respondido «muy bien» tanto en capacidad como en gestión operativa.
No obstante, advierte de que la coincidencia de hasta seis aeronaves comerciales simultáneamente en plataforma evidenció problemas de dimensionamiento que exigen actuaciones inmediatas.
Entre las reivindicaciones del colectivo destacan:
- Ampliación de la terminal.
- Incremento de espacio en plataforma.
- Modernización de sistemas técnicos.
- Implantación de la categoría III del ILS, que permitiría reducir significativamente los desvíos provocados por la niebla.
Un debate que vuelve a dividir a Galicia
El cierre temporal de Lavacolla ha dejado algo más que cifras récord.
Ha reactivado una discusión histórica sobre el modelo aeroportuario gallego, el reparto de inversiones públicas y el peso que deben tener los aeropuertos de A Coruña, Vigo y Santiago dentro de la comunidad.
Mientras algunos sectores defienden la concentración de recursos en Santiago, los datos registrados durante estas cinco semanas ofrecen argumentos a quienes sostienen que Alvedro dispone de capacidad para asumir un papel mucho más relevante en el transporte aéreo gallego.
La pregunta ahora es si las administraciones aprovecharán esta experiencia para impulsar mejoras estructurales o si, una vez reabierto Lavacolla, todo volverá a la situación anterior.
Porque los números han hablado. Y lo han hecho con claridad.

