Las temperaturas se disparan en gran parte del país con máximas cercanas a los 40 ºC entre jueves y viernes, noches tropicales y valores impropios de finales de mayo. Aunque no será una ola de calor oficial, el episodio vuelve a encender el debate sobre el clima extremo en España.
España se prepara para un golpe térmico más propio de julio que de finales de primavera. Entre este jueves y viernes, amplias zonas del país afrontarán un episodio de calor extremo con temperaturas de hasta 39–40 ºC, mínimas tropicales y un ambiente sofocante que afectará especialmente al sur peninsular, el valle del Ebro y buena parte del centro.
La escena resulta llamativa: rozar los 40 grados antes de junio, con noches donde el termómetro no bajará de los 20 ºC, un patrón cada vez más frecuente y que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿se está convirtiendo el calor extremo en la nueva normalidad climática?
Hasta 40 ºC en pleno mayo: dónde golpeará más fuerte el calor
El episodio alcanzará su punto álgido entre jueves 28 y viernes 29 de mayo, cuando se espera un repunte térmico en buena parte del país. Las zonas más afectadas serán:
- Valle del Guadiana, especialmente en Badajoz.
- Andalucía, sobre todo en el valle del Guadalquivir (Sevilla, Jaén y Córdoba).
- Valle del Ebro, con temperaturas muy altas en Lleida y Tarragona.
- Áreas del centro peninsular como Madrid, Castilla-La Mancha y partes de Extremadura.
En muchas zonas del país se moverán entre 34 ºC y 36 ºC, mientras que algunos puntos podrían tocar los 38–40 ºC, registros extraordinariamente altos para esta época del año.
No será una ola de calor… pero el cuerpo lo notará igual
Pese a las temperaturas extremas, AEMET no considera este episodio una “ola de calor” oficial.
La explicación es técnica: para declarar una ola de calor deben cumplirse criterios específicos relacionados con:
- Duración mínima de varios días.
- Superación de determinados umbrales térmicos locales.
- Afectación amplia del territorio.
Meteorólogos describen el fenómeno como un “episodio térmico extremo”, aunque advierten de que el impacto sobre la población puede ser muy similar al de una ola de calor convencional.

El otro gran problema: las noches tropicales
El calor no se quedará solo durante el día.
Uno de los factores que más preocupa es la expansión de las llamadas “noches tropicales”, cuando las mínimas no bajan de 20 ºC, dificultando el descanso y aumentando el estrés térmico.
Las previsiones apuntan a noches especialmente cálidas en:
- Sevilla
- Jaén
- Córdoba
- Badajoz
- Cáceres
- Toledo
- Partes del valle del Ebro y del centro peninsular.
Dormir peor, fatiga acumulada y mayor riesgo para personas vulnerables —mayores, niños o enfermos crónicos— son algunas de las consecuencias asociadas a este patrón térmico.
Un mayo que parece julio
Meteorólogos coinciden en un diagnóstico: las temperaturas previstas son anormalmente altas para finales de mayo, con valores que, en algunos casos, superan medias habituales del verano.
La situación ha llevado además a elevar la vigilancia por:
- Riesgo de incendios forestales.
- Impacto en agricultura y cultivos.
- Mayor presión sobre el consumo energético.
- Problemas de salud ligados al calor.
El debate climático vuelve a escena
Aunque un episodio concreto no explica por sí solo el clima, los expertos señalan una tendencia creciente: primaveras cada vez más cálidas y temporadas de calor más largas.
La frontera entre primavera y verano parece difuminarse cada vez más, con fenómenos extremos adelantándose semanas al calendario habitual.
España entra en modo verano antes de tiempo
La conclusión es clara: aunque técnicamente no sea una ola de calor, España vivirá un episodio excepcionalmente cálido que anticipa lo que podría venir durante el verano de 2026. El termómetro se dispara, las noches dejan de refrescar y el país encara un final de mayo donde el abanico, el aire acondicionado y la sombra ya dejan de parecer opcionales.

