El aeropuerto de A Coruña gestionó durante 35 días el colapso aéreo gallego mientras Santiago cerraba por obras. Taxistas, pasajeros y trabajadores lanzan ahora una pregunta incómoda: ¿por qué sigue infrautilizado Alvedro?
Lo que ocurrió durante el último mes en Galicia ha dejado una conclusión difícil de ignorar. Mientras el aeropuerto de Santiago permanecía parcialmente fuera de juego por las obras de asfaltado en Lavacolla, el aeropuerto de A Coruña asumió buena parte del tráfico aéreo gallego sin que se produjera el caos que muchos pronosticaban.
Y ahora, tras recuperar poco a poco la normalidad, en Alvedro empieza a instalarse una sensación que incomoda a ciertos sectores políticos y empresariales: el aeropuerto coruñés ha demostrado que tiene capacidad para mucho más.
Alvedro asumió un 70 % más de tráfico sin grandes incidencias
Durante los 35 días comprendidos entre el 23 de abril y el 27 de mayo, el aeropuerto de Alvedro se convirtió en el principal nodo aéreo operativo de Galicia debido al cierre temporal de Lavacolla por obras en la pista.
La terminal coruñesa pasó de gestionar entre 20 y 30 operaciones diarias a superar las 50 operaciones en algunas jornadas. Un incremento cercano al 70 % del tráfico habitual que puso a prueba tanto a las infraestructuras como al personal.
Sin embargo, lejos del colapso que algunos anticipaban, el funcionamiento general fue fluido. Trabajadores del aeropuerto aseguran que “no hubo grandes incidencias” y que toda la plantilla respondió “con profesionalidad y eficacia”.
La experiencia ha servido para desmontar una narrativa repetida durante años: la idea de que A Coruña no puede asumir más vuelos ni más pasajeros.
Taxistas y trabajadores lanzan un mensaje claro: “Estamos preparados”
Uno de los sectores que más temía el incremento de actividad era el del taxi. La llegada simultánea de congresistas, vuelos internacionales y conexiones desviadas desde Santiago hacía prever largas colas y saturación.
Pero eso tampoco ocurrió.
Ricardo Fariña, portavoz de los taxistas de Culleredo, fue contundente al valorar el operativo:
“Había miedo de no ser capaces de absorber toda la demanda, pero se reguló con eficacia”.
El representante del sector incluso ironizó sobre la situación:
“Podríamos seguir así un año más, pero a lo mejor se enfadan los de Santiago”.
La frase resume un debate territorial que vuelve a emerger en Galicia: la concentración histórica de inversiones y conexiones en Santiago frente a la infrautilización de otros aeropuertos gallegos.
El debate sobre el centralismo aeroportuario vuelve a Galicia
La experiencia vivida estas semanas ha reabierto una cuestión incómoda para la Xunta y para Aena:
¿Está Galicia desaprovechando infraestructuras ya preparadas como Alvedro mientras concentra recursos en Santiago?
Muchos pasajeros aseguran que la respuesta es evidente.
Luis Iglesias y María Angels García, viajeros habituales entre Barcelona y A Coruña, afirman que todos los vuelos “van llenos” y denuncian la falta de competencia aérea.
“Las compañías cobran lo que quieren porque no tienen competencia. Debería haber más oferta y se ha demostrado que puede asumirla”.
Además, destacan una ventaja clave de Alvedro frente a grandes aeropuertos saturados:
- Facturación rápida
- Menos esperas
- Recogida de equipajes ágil
- Distancias cortas dentro de la terminal
Una eficiencia operativa que muchos usuarios valoran especialmente frente al caos habitual de otros grandes aeropuertos españoles.
La niebla sigue siendo el gran problema estructural
No obstante, el principal obstáculo de Alvedro continúa siendo el mismo desde hace décadas: la niebla.
Aunque durante estas semanas apenas se registraron tres desvíos en dos días complicados, las cancelaciones siguen afectando regularmente a los pasajeros en determinadas épocas del año.
El caso de Josefina Díaz refleja esa realidad. Su vuelo a Madrid para conectar con Caracas fue cancelado debido a las condiciones meteorológicas.
Aun así, incluso los viajeros afectados consideran que el problema climático no invalida el potencial del aeropuerto.
“Si no fuera por la niebla, esta terminal no tendría ningún inconveniente”.
La cuestión vuelve entonces al terreno político y técnico:
¿por qué no se han ejecutado soluciones definitivas para minimizar el impacto de la niebla después de tantos años?
Taxistas de A Coruña y Culleredo reabren su conflicto histórico
El aumento excepcional de vuelos también provocó tensiones entre los taxistas de A Coruña y los de Culleredo, municipio donde se ubica el aeropuerto.
Durante el cierre de Lavacolla se habilitó un sistema extraordinario para permitir el acceso de taxis coruñeses a la terminal. Sin embargo, desde Culleredo consideran que esas medidas deben terminar con la vuelta a la normalidad.
Fariña criticó abiertamente las reclamaciones de los taxistas de A Coruña:
“Que atiendan primero su municipio”.
El conflicto refleja otro problema habitual en Galicia: la fragmentación administrativa y la falta de coordinación entre servicios metropolitanos.
Aena reconoce el éxito operativo de Alvedro
Desde dentro del aeropuerto, trabajadores y responsables destacan el buen funcionamiento general del operativo especial.
Incluso el aparcamiento provisional habilitado junto a la N-550 funcionó sin incidencias importantes y permitió absorber el incremento de viajeros durante semanas críticas.
Aena mantiene todavía algunos vuelos pendientes de reajuste debido a cuestiones logísticas, especialmente en casos de pasajeros que dejaron sus vehículos estacionados en A Coruña antes de la reapertura de Santiago.
Pero el mensaje interno parece claro:
Alvedro ha demostrado que puede soportar mucha más actividad de la que actualmente tiene asignada.
Galicia vuelve a enfrentarse al eterno debate aeroportuario
La reapertura progresiva de Lavacolla devuelve la normalidad al mapa aéreo gallego, pero deja una pregunta política y económica difícil de esquivar.
Si Alvedro ha conseguido absorber durante más de un mes buena parte del tráfico gallego sin grandes problemas:
- ¿por qué sigue perdiendo rutas?
- ¿por qué las aerolíneas reducen conexiones?
- ¿por qué Galicia mantiene un modelo aeroportuario tan fragmentado y dependiente de Santiago?
La experiencia de estas semanas ha servido para algo más que gestionar una situación excepcional.
Ha puesto sobre la mesa un debate que muchos intentaban evitar:
el potencial infrautilizado del aeropuerto de A Coruña y el desequilibrio territorial en las inversiones estratégicas gallegas.
Porque tras 35 días de máxima exigencia, Alvedro ha dejado de ser simplemente un aeropuerto secundario.
Y ahora muchos gallegos empiezan a preguntarse si realmente debería seguir siéndolo.

