El viaje más mediático del pontificado de León XIV concluyó este jueves con una imagen tan inesperada como simbólica: el Pontífice abandonando España a bordo del Falcon del Rey Felipe VI después de que el avión que debía trasladarlo a Roma sufriera una avería que obligó a cancelar el despegue previsto desde Tenerife.
Lo que debía ser una despedida protocolaria se convirtió en un episodio que ha generado numerosas preguntas sobre la organización logística de una visita histórica que durante siete días ha colocado a España en el centro de la atención internacional.
Una avería inesperada obliga al Papa a cambiar de avión
La incidencia se produjo en el aeropuerto de Tenerife Norte-Los Rodeos, donde León XIV había acudido acompañado por el Rey y distintas autoridades para poner fin a su visita oficial.
El avión operado por Iberia, que debía trasladar al Pontífice hasta Roma, sufrió un problema técnico relacionado con uno de sus motores que impidió su salida.
Según informó la compañía aérea, la avería no podía ser solucionada de forma inmediata, obligando a desembarcar tanto al Papa como a la delegación que le acompañaba.
La situación provocó un retraso superior a las dos horas y obligó a buscar una solución urgente para garantizar el regreso del líder de la Iglesia Católica al Vaticano.
Felipe VI ofrece su Falcon al Pontífice
Ante la incidencia, Felipe VI tomó una decisión que permitió desbloquear la situación.
El monarca ofreció uno de los Dassault Falcon 900 pertenecientes al Ala 45 del Ejército del Aire y del Espacio, aeronaves utilizadas habitualmente para el transporte del Rey, miembros de la Familia Real y altas autoridades del Estado.
Finalmente, León XIV emprendió viaje hacia Roma a bordo de esta aeronave militar española, mientras el Rey deberá reorganizar sus propios desplazamientos utilizando otro aparato diferente.
La escena dejó una de las imágenes más comentadas del viaje: Felipe VI y León XIV caminando juntos por la pista del aeropuerto canario tras confirmarse la avería del avión inicial.

Tenerife despide al primer Papa que visita Canarias
Antes del incidente, el Pontífice había participado en los últimos actos oficiales de una visita que pasará a la historia por convertirse en la primera realizada por un Papa a las Islas Canarias.
Durante la jornada, León XIV celebró una multitudinaria misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde agradeció la acogida recibida durante toda su estancia en España.
«Regreso a Roma con el gran afecto con el que me han recibido», afirmó ante miles de fieles.
Además, mantuvo encuentros con inmigrantes llegados al archipiélago y volvió a insistir en uno de los ejes fundamentales de su pontificado: la defensa de la dignidad humana y la integración de quienes buscan una nueva vida lejos de sus países de origen.
Un viaje marcado por la inmigración y la defensa de las raíces cristianas
Canarias fue el último capítulo de una intensa agenda que comenzó en Madrid y continuó posteriormente en Barcelona y Gran Canaria.
Durante siete días, León XIV protagonizó:
- 22 discursos oficiales.
- Multitudinarias celebraciones religiosas.
- Encuentros con víctimas de abusos dentro de la Iglesia.
- Visitas a instituciones civiles y religiosas.
- Reuniones con representantes políticos y sociales.
Uno de los momentos más destacados se produjo en Arguineguín, donde el Papa lanzó una ofrenda floral al mar en memoria de los inmigrantes fallecidos intentando alcanzar las costas españolas.
También dejó mensajes que han generado debate político y social, especialmente sus referencias a la defensa de la vida, la familia y sus críticas al aborto y la eutanasia.
Madrid y Barcelona, protagonistas de una gira histórica
La estancia en Madrid estuvo marcada por imágenes inéditas.
León XIV recorrió las calles de la capital en papamóvil, celebró una multitudinaria misa en la Plaza de Cibeles y pronunció un discurso histórico en el Congreso de los Diputados que fue recibido con una larga ovación.
En Barcelona, el Pontífice protagonizó otro momento simbólico al inaugurar oficialmente la culminación de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí.
También visitó la abadía de Montserrat y mantuvo encuentros con miles de fieles catalanes en distintos actos multitudinarios.
Una despedida inesperada que cierra una visita histórica
La avería del avión de Iberia y el posterior traslado en el Falcon real han añadido un último episodio inesperado a un viaje que ya estaba llamado a ocupar un lugar destacado en la historia reciente de la Iglesia y de España.
Más allá del incidente técnico, la visita de León XIV deja una profunda huella religiosa, política y social, consolidando la figura de un Pontífice que ha querido combinar la defensa de las raíces cristianas con un fuerte mensaje sobre la inmigración y la dignidad humana.
La imagen final del Papa abandonando territorio español junto al Rey Felipe VI simboliza también la estrecha relación institucional entre la Corona española y la Santa Sede, una relación que volvió a quedar patente en una despedida tan protocolaria como inesperada.

