El mercado laboral español enfrenta un reto significativo: el elevado coste del trabajo asociado a una cuña fiscal que supera la media de economías avanzadas. Según el informe «Taxing Wages 2024 y 2025» de la OCDE, la cuña fiscal en España alcanza el 41,4% del coste laboral para un trabajador promedio, frente al 35,1%% de la media de la OCDE, lo que implica un diferencial de más de seis puntos porcentuales.
En 2024, esta cuña fiscal se situó en torno al 40,6%%, confirmando una brecha estructural que podría limitar la creación de empleo y la competitividad empresarial. Las cotizaciones empresariales en España representan más del 23%% del coste laboral, en comparación con el 13-14%% en la OCDE, un aspecto que eleva significativamente los costos de contratación.
Este aumento en la cuña fiscal podría desincentivar la contratación, y afecta la asignación eficiente de recursos. Las empresas podrían optar por sustituir empleo por capital o externalizar ciertas actividades, lo que limita el dinamismo económico y podría generar un círculo vicioso: la necesidad de incrementar las cotizaciones para sostener el gasto público puede desincentivar aún más la creación de empleo.
Además, el alto coste del trabajo impacta en el salario neto de los trabajadores, debilitando la oferta laboral. Una menor tasa de empleo puede reducir la base de cotizantes, afectando así al sistema de pensiones y limitando el consumo en la economía.

