La capitana aragüeña repasa su trayectoria en el fútbol profesional, el fútbol sala y habla del reto de impulsar el crecimiento del fútbol 7 femenino con la selección venezolana.
Denises Dávila lleva más de media vida persiguiendo un balón. Desde los campos de Santa Cruz de Aragua hasta disputar una Copa Libertadores, la futbolista venezolana ha construido una carrera marcada por el esfuerzo, la constancia y el liderazgo. Ahora afronta un nuevo desafío en el fútbol 7, convencida de que esta modalidad puede abrir una nueva etapa para el deporte femenino en Venezuela.
«El fútbol ha sido mi vida desde los 14 años»
—Denises, ¿cómo comenzó tu historia con el fútbol?
—Mi nombre es Denises Dávila, aunque en el fútbol todos me conocen simplemente como Dávila.
Soy de Santa Cruz de Aragua, un pueblo del estado Aragua, y fue allí donde comenzó todo. Empecé a jugar aproximadamente a los 14 años en un club llamado Niño Aguirre, donde di mis primeros pasos y descubrí que quería dedicar mi vida a este deporte.
Desde ese momento supe que el fútbol era mucho más que un pasatiempo.
«Aragua FC me abrió las puertas del fútbol profesional»
—¿Cómo fue tu crecimiento deportivo?
—Después de mis inicios llegué al Aragua Fútbol Club, buscando crecer, competir y tener mayor proyección.
Allí pasé por las categorías sub-17, sub-20 y categoría libre, llegando incluso a ser capitana del equipo, algo que siempre recordaré con muchísimo orgullo.
Gracias a ese trabajo también tuve la oportunidad de representar a la selección del estado Aragua en campeonatos nacionales.
Fueron años de muchísimo aprendizaje, grandes amistades y experiencias que marcaron mi carrera.

«Flor de Patria cambió mi vida»
—¿Cuándo llegó tu debut como profesional?
—En 2019 fiché por Flor de Patria, en el estado Trujillo.
Allí disputé mi primera temporada como profesional en la entonces Superliga Femenina de Venezuela.
Fue un año inolvidable.
Pude disputar todos los partidos, competir en un club con mucha historia y alcanzar la gran final del campeonato.
Lamentablemente no conseguimos el título y terminamos como subcampeonas, pero aquella experiencia me hizo crecer muchísimo como futbolista.
«Cada equipo me dejó una enseñanza»
—Después llegaron nuevos desafíos…
—Sí.
Más adelante pasé por Deportivo La Guaira, luego por Deportivo Miranda, conocido anteriormente como Petare, y posteriormente jugué dos temporadas con Marítimo de La Guaira.
En Marítimo vivimos momentos muy especiales.
En la primera temporada llegamos nuevamente a una final y en la segunda también realizamos una excelente campaña.
Cada club me dejó algo diferente y me ayudó a seguir creciendo tanto dentro como fuera del terreno de juego.
Actualmente formo parte de UCV Fútbol Club, donde seguimos luchando por conseguir la clasificación y, al mismo tiempo, intentamos servir de ejemplo para las jugadoras más jóvenes que vienen creciendo con nosotras.

«La Copa Libertadores fue una experiencia única»
—También has destacado en el fútbol sala…
—Sí, y ha sido otra etapa muy bonita de mi carrera.
He tenido la oportunidad de compartir con grandes jugadoras y aprender muchísimo dentro del fútbol sala.
En 2022 o 2023 tuve el privilegio de disputar la CONMEBOL Copa Libertadores de Fútbol Sala Femenino como refuerzo del equipo Pumas.
Fue una experiencia espectacular.
Competir en un torneo internacional siempre representa un crecimiento enorme y espero volver a vivir una Libertadores, ya sea en fútbol sala, fútbol campo o incluso ahora en el fútbol 7.
Es uno de los grandes objetivos que todavía tengo.
«El fútbol 7 merece mucho más reconocimiento»
—¿Qué representa para ti este nuevo proyecto?
—Creo que el fútbol 7 todavía está buscando su espacio en Venezuela.
Aún falta difusión y reconocimiento, pero precisamente por eso me ilusiona formar parte de este proyecto.
Contamos con un cuerpo técnico preparado de la mano del profe Pedro López, comprometido con el crecimiento del fútbol femenino y que trabaja para darle la importancia que realmente merece esta modalidad.
Cuando existe esa visión y se combina con un grupo de jugadoras profesionales, responsables y comprometidas, se pueden lograr cosas muy importantes.
«Queremos abrir el camino para las próximas generaciones»
—¿Cuál es el gran objetivo del grupo?
—Queremos competir y ganar, por supuesto.
Pero también queremos dejar huella.
Como siempre nos dice el profesor, buscamos abrir el camino para quienes vienen detrás.
Queremos que las próximas generaciones encuentren un fútbol femenino mucho más respetado, con más oportunidades y con mayor visibilidad.
Si nuestro trabajo sirve para que una niña crea que puede llegar lejos jugando al fútbol, ya habrá valido la pena.
«El deporte también me enseñó a ser mejor persona»
—Además de futbolista, también estudias Educación Física.
—Sí.
El deporte siempre ha estado presente en mi vida.
Desde pequeña jugaba con mis hermanos y con mi papá, y gracias al fútbol aprendí valores que hoy forman parte de mi forma de vivir.
Actualmente curso el quinto semestre de Educación Física, porque quiero seguir vinculada al deporte también desde la enseñanza.
La disciplina, el respeto, la responsabilidad, el compañerismo y el esfuerzo son valores que aprendí en una cancha y que ahora quiero transmitir a niños y niñas.
Mi sueño es que entiendan que el deporte no solo forma atletas, también forma personas.
«Seguiremos luchando por dejar una huella»
Denises Dávila representa a una generación de futbolistas que ha contribuido al crecimiento del fútbol femenino venezolano desde el trabajo silencioso, la perseverancia y el compromiso.
Tras competir en el fútbol profesional, el fútbol sala y torneos internacionales como la Copa Libertadores, ahora afronta el reto del fútbol 7 con la misma ilusión con la que comenzó a jugar en las calles de Santa Cruz de Aragua.
Su objetivo va más allá de ganar partidos: quiere ayudar a construir un futuro donde el fútbol femenino venezolano tenga el reconocimiento que merece y donde las próximas generaciones encuentren un camino más abierto que el que ella tuvo que recorrer.

