Durante años, la cardiología ha enfocado sus esfuerzos en la atención de infartos, ictus y otros eventos adversos una vez que la enfermedad cardiovascular se ha manifestado. Sin embargo, investigaciones recientes en España están impulsando un cambio hacia la detección temprana de problemas cardiovasculares, antes de que se presenten los síntomas.
Proyectos internacionales como REACT, REBOOT y RESILIENCE han sido clave en esta transformación. En este contexto, el cardiólogo Borja Ibáñez, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y cardiólogo intervencionista en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, ha sido reconocido con el Premio Rey Jaime I de Investigación Clínica y Salud Pública 2026, así como el premio Quirónsalud de investigación.
El Dr. Ibáñez resalta que uno de los principales avances en cardiología ha sido comprender mejor la salud cardiovascular y la aterosclerosis en etapas iniciales. Esto permite un enfoque preventivo más efectivo y personalizado. En sus palabras, “estamos entendiendo mejor cómo comienza y progresa la aterosclerosis silente”.
El reto que enfrentan estas investigaciones es comunicar la importancia de la prevención cardiovascular a la sociedad, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Se han observado cambios en los hábitos de vida de la población, lo que contribuye a la aparición temprana de factores de riesgo como el sedentarismo, la mala alimentación y problemas relacionados con el sueño.
Un ejemplo de estos avances es el estudio REACT, que estudia a personas desde los 18 años para detectar aterosclerosis silente, evidenciando que a edades tan tempranas, algunos individuos ya pueden mostrar signos de enfermedad. El Dr. Ibáñez propone que los jóvenes deberían conocer sus niveles de colesterol y presión arterial, para así identificar de manera temprana a quienes podrían desarrollar aterosclerosis.
El ensayo REBOOT, también liderado por el Dr. Ibáñez, proporciona datos sobre la seguridad de retirar betabloqueantes en pacientes que han sufrido un infarto de miocardio y que presentan función cardíaca normal. Los resultados sugieren que esta retirada podría mejorar la calidad de vida sin aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Adicionalmente, el Dr. Ibáñez coordina el proyecto RESILIENCE, que se enfoca en cuidar la salud cardiovascular de los sobrevivientes de cáncer. Los tratamientos oncológicos son esenciales, pero ciertos medicamentos pueden causar toxicidad cardiovascular. La investigación en este campo busca hacer estos tratamientos más seguros y así prevenir problemas cardíacos en los pacientes tratados con antraciclinas, que son una clase común de medicamentos utilizados en la quimioterapia.
A través de evaluaciones en el proyecto RESILIENCE, se investiga el acondicionamiento isquémico remoto, que podría reducir significativamente la incidencia de toxicidad cardíaca en pacientes tratados con antraciclinas, mejorando la calidad de vida de los sobrevivientes de cáncer en el futuro.
jueves, julio 23
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