Washington asegura que la ofensiva responde a una oleada de ataques con drones dirigidos por grupos respaldados por Irán, mientras Teherán niega haber ordenado acciones contra objetivos saudíes y rechaza las acusaciones.
La tensión en Oriente Medio vuelve a escalar. Estados Unidos y Arabia Saudí han ejecutado una operación militar conjunta contra posiciones de milicias alineadas con Irán en el este de Irak, después de que Washington denunciara una sucesión de ataques con drones dirigidos contra fuerzas estadounidenses y contra infraestructuras energéticas saudíes.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó de que la ofensiva tuvo como objetivo instalaciones logísticas y depósitos de armamento utilizados por grupos armados respaldados por la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Según el mando militar estadounidense, la operación fue una respuesta a más de 30 ataques con drones registrados en las últimas 72 horas, ataques que, asegura, fueron neutralizados sin provocar daños significativos.
Irán rechaza las acusaciones
Las autoridades iraníes han negado cualquier implicación directa en los ataques contra Arabia Saudí. Un portavoz militar citado por medios estatales afirmó que Teherán no ordenó ni coordinó proyectiles lanzados desde otros países contra territorio saudí y calificó de «error de cálculo» atribuir automáticamente cualquier acción de grupos armados regionales a la República Islámica.
Al mismo tiempo, la Guardia Revolucionaria aseguró haber lanzado un ataque con misiles balísticos contra una instalación militar estadounidense en Jordania como represalia por las operaciones de Washington en la región. Sin embargo, el CENTCOM sostiene que todos los misiles fueron interceptados por los sistemas de defensa desplegados en la zona.
La diplomacia vuelve a quedar en segundo plano
La nueva escalada llega pocos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que existían contactos para reactivar las negociaciones con Irán tras meses de enfrentamientos en la región.
Los ataques de las últimas horas suponen el primer intercambio directo de acciones militares desde esos anuncios y ponen en duda las posibilidades de una desescalada a corto plazo.
Washington advierte de nuevas represalias
El CENTCOM recordó que entre febrero y abril de 2026 se registraron más de 600 intentos de ataques atribuidos a milicias respaldadas por Irán contra ciudadanos, bases e instalaciones estadounidenses en Irak.
El mando militar advirtió además de que cualquier nuevo ataque contra tropas estadounidenses o contra infraestructuras estratégicas saudíes podría provocar nuevas operaciones militares, elevando el riesgo de una escalada regional de mayor alcance.
Crece la incertidumbre en Oriente Medio
La sucesión de ataques y contraataques mantiene en alerta a los mercados energéticos y a los gobiernos occidentales, que siguen con preocupación la evolución del conflicto por el riesgo de que afecte al suministro mundial de petróleo y a la estabilidad del Golfo Pérsico.
Aunque tanto Washington como Teherán mantienen posiciones enfrentadas sobre el origen de los últimos incidentes, la comunidad internacional observa con inquietud una nueva fase de confrontación que podría complicar cualquier intento de retomar el diálogo diplomático.



