En las últimas semanas, Castilla y León presenta una situación preocupante debido a múltiples incendios forestales activos, con especial atención en las provincias de Ávila, León y Zamora. Actualmente, se registran nueve incendios activos en la comunidad, con el de Fermoselle en Zamora destacando por las labores de estabilización en sus frentes norte y este, situados en el Parque Natural de Arribes del Duero. Estos incendios han provocado el desalojo de 14 localidades.
Qué son los pirocúmulos
Los pirocúmulos son nubes de desarrollo vertical que se forman directamente sobre incendios intensos. Se caracterizan por un aspecto compacto y oscuro, distinto al de las nubes de tormenta estándar, y su presencia indica una gran intensidad en el fuego. Estas nubes surgen cuando el aire caliente generado por las llamas desplaza humo, cenizas y partículas hacia las capas altas de la atmósfera.
Cómo se forman los pirocúmulos
El proceso comienza cuando el calor extremo de un incendio forestal eleva rápidamente la temperatura del aire en la zona afectada. Este aire caliente, junto con humo, cenizas y otros materiales en suspensión, asciende hacia las capas superiores de la atmósfera. Al ganar altura, la temperatura disminuye y el vapor de agua se condensa alrededor de las partículas en suspensión, formando una nube que crece en sentido vertical y puede alcanzar varios kilómetros de altura.
En casos extremos, estos pirocúmulos evolucionan hacia pirocumulonimbos, nubes con mayor desarrollo vertical que pueden llegar a alcanzar hasta 14 kilómetros de altitud. Estas nubes pueden generar rachas de viento y descargas eléctricas, lo que aumenta el riesgo de propagación del fuego al generar nuevos focos de incendio y dificulta las tareas de extinción.


