Los nuevos agentes permanentes disponen de ordenador y navegador propios, pueden conectarse a más de 4 000 aplicaciones y continuar trabajando sin que el usuario permanezca delante de ChatGPT.
OpenAI acaba de dar uno de sus pasos más importantes para convertir la inteligencia artificial en algo muy diferente de un chatbot.
La compañía ha lanzado Dots, una nueva generación de agentes impulsados por GPT-6 Astra que pueden permanecer activos de forma continua, utilizar un ordenador alojado en la nube, navegar por internet y trabajar durante horas o días sobre los objetivos asignados por el usuario.
La diferencia fundamental respecto al ChatGPT tradicional es sencilla: un Dot no necesita esperar permanentemente al siguiente mensaje.
Puede recibir un objetivo, continuar trabajando sobre él y regresar posteriormente con avances, preguntas o tareas terminadas.
OpenAI define los Dots como agentes «always-on», es decir, permanentemente disponibles. La compañía los presentó oficialmente el 29 de septiembre de 2026 y comenzó inmediatamente su despliegue entre determinados usuarios de pago.
Qué es OpenAI Dots y por qué cambia el funcionamiento de ChatGPT
Hasta ahora, la experiencia clásica con un asistente de inteligencia artificial estaba basada fundamentalmente en conversaciones.
El usuario hacía una pregunta.
ChatGPT respondía.
El usuario proporcionaba otra instrucción.
El sistema volvía a actuar.
Los agentes han ido rompiendo progresivamente ese modelo al permitir que la IA realice secuencias completas de acciones.
Dots lleva esa idea un paso más lejos: convierte al agente en una presencia persistente asociada al usuario.
Cada Dot puede recibir proyectos, conocer progresivamente los criterios de su propietario y continuar trabajando sobre ellos.
OpenAI explica que el usuario puede empezar creando un Dot principal, asignarle un nombre y personalizar su funcionamiento.
La visión futura de la compañía es todavía más ambiciosa: disponer de equipos completos de Dots trabajando conjuntamente para una misma persona u organización.
Cada Dot recibe su propio ordenador en la nube
Una de las características fundamentales es que el agente no funciona exclusivamente dentro de una ventana de conversación.
Cada Dot dispone de un ordenador en la nube y de un navegador.
Eso proporciona al agente un entorno en el que puede ejecutar tareas digitales durante periodos prolongados.
La idea se aproxima más a proporcionar un puesto de trabajo virtual a la inteligencia artificial que a utilizar simplemente un chatbot.
El ordenador del Dot permanece separado inicialmente del dispositivo físico del usuario.
Solo puede acceder a otros equipos cuando recibe los permisos correspondientes.
Esta separación es especialmente importante desde el punto de vista de la seguridad: un agente persistente con capacidad para operar sobre aplicaciones y ordenadores presenta riesgos muy diferentes a los de un modelo que únicamente genera texto.
GPT-6 Astra es el cerebro detrás de Dots
OpenAI ha construido los nuevos agentes sobre GPT-6 Astra, uno de sus modelos orientados al trabajo complejo y autónomo.
Astra resulta especialmente importante para Dots porque un agente permanente necesita hacer mucho más que responder correctamente una pregunta.
Debe ser capaz de interpretar objetivos, planificar tareas, utilizar herramientas, navegar por interfaces, mantener contexto y decidir qué pasos ejecutar posteriormente.
El modelo proporciona la capacidad de razonamiento, mientras el entorno del Dot añade herramientas, ordenador, navegador, aplicaciones y persistencia.
La combinación convierte el producto en algo considerablemente diferente de una conversación convencional con un modelo de lenguaje.
Más de 4 000 aplicaciones disponibles
Otro dato explica la ambición de OpenAI.
Los Dots pueden conectarse mediante el ecosistema de plugins a más de 4 000 aplicaciones, según la información publicada sobre el lanzamiento.
El objetivo es que el agente no permanezca aislado dentro de ChatGPT.
Puede trabajar utilizando las herramientas que ya forman parte de la actividad profesional del usuario.
Eso abre posibilidades muy amplias.
Un agente podría recopilar información procedente de diferentes aplicaciones, analizarla, preparar documentos, mantener proyectos actualizados o detectar cuestiones que necesitan atención.
El verdadero salto de la IA empresarial podría producirse precisamente aquí: no solo generar contenido, sino operar entre las aplicaciones donde se desarrolla el trabajo real.
Puedes hablar con tu Dot desde ChatGPT, Slack o Teams
El Dot tampoco está ligado a una única interfaz.
Los usuarios pueden comunicarse con estos agentes desde ChatGPT en escritorio, web y móvil.
También pueden hacerlo desde Slack y Microsoft Teams.
OpenAI tiene previsto añadir posteriormente la posibilidad de comunicarse con ellos mediante mensajes de texto.
El agente conserva contexto entre estos diferentes canales.
Eso significa que una conversación iniciada desde ChatGPT puede continuar posteriormente desde otra plataforma compatible sin obligar al usuario a explicar nuevamente todo el proyecto.
Incluso puedes llamar por voz al agente
OpenAI también está intentando que la relación con Dots sea menos parecida a utilizar software tradicional.
El usuario puede enviar mensajes, revisar el trabajo y proporcionar comentarios.
Pero también puede mantener una conversación por voz con el agente cuando necesite discutir un problema o proporcionar instrucciones de una manera más natural.
La intención es que el Dot vaya aprendiendo progresivamente qué quiere el usuario, cuáles son sus preferencias y qué considera un resultado satisfactorio.
No significa que el agente pueda actuar ilimitadamente.
Los permisos y las restricciones continúan siendo una parte esencial del sistema.
Dots puede trabajar mientras el usuario está desconectado
Aquí aparece probablemente la diferencia más importante.
El usuario no necesita permanecer delante del ordenador mientras el Dot trabaja.
Puede asignarle una tarea y regresar posteriormente.
Esto permite utilizar la inteligencia artificial para procesos que duran mucho más que una sesión convencional de ChatGPT.
Un desarrollador, por ejemplo, podría encargar a un agente que revise continuamente comentarios de usuarios y estudie problemas detectados.
Un investigador podría pedirle que actualice análisis cuando aparezcan nuevos datos.
Un equipo comercial podría mantener propuestas actualizadas.
Y un creador de contenido podría utilizarlo para transformar materiales o entrevistas en borradores sobre los que trabajar posteriormente.
OpenAI afirma que ya utiliza internamente Dots para investigar informes de errores procedentes de Slack, transformar diseños en aplicaciones y coordinar trabajos de planificación.
La IA empieza a pasar de responder a vigilar objetivos
El concepto introduce un cambio importante.
Un chatbot tradicional es fundamentalmente reactivo.
Un agente persistente puede convertirse en proactivo.
Dots dispone de una función de investigación proactiva en segundo plano mediante la cual puede continuar buscando información relevante para los objetivos que tiene asignados.
Pero OpenAI ha establecido una limitación significativa.
Las herramientas utilizadas durante esa investigación proactiva en segundo plano son de solo lectura.
El agente puede investigar y recopilar información, pero esa modalidad no le permite enviar mensajes, modificar contenidos dentro de aplicaciones o tomar el control de un ordenador.
Para ejecutar acciones existen otros mecanismos de permisos y supervisión.
OpenAI intenta resolver el gran problema: qué puede hacer una IA sin preguntar
Cuanto mayor es la autonomía de un agente, más importante se vuelve una pregunta:
¿Hasta dónde puede actuar sin pedir permiso?
OpenAI ha construido diferentes controles alrededor de Dots.
Los usuarios pueden determinar a qué aplicaciones tiene acceso cada agente.
También pueden establecer Custom Rules, reglas personalizadas que determinan qué acciones están permitidas, cuáles requieren autorización y cuáles deben quedar bloqueadas.
Existe además una Activity View desde la que el usuario puede observar qué está haciendo el agente y redirigir su trabajo.
Un sistema automático revisa las acciones
OpenAI incorpora además un mecanismo denominado Auto-review.
Su función es comprobar las acciones del agente frente a las reglas establecidas y los requisitos de seguridad.
El sistema puede detener o pausar determinadas operaciones cuando detecta un problema.
Algunas acciones sensibles permanecen directamente reservadas al usuario.
TestingCatalog pone como ejemplo el cambio de una contraseña, una operación que el Dot no puede completar autónomamente en nombre de su propietario.
El equilibrio entre autonomía y autorización será probablemente uno de los principales campos de batalla de esta nueva generación de inteligencia artificial.
Las contraseñas pueden utilizarse sin mostrárselas al modelo
OpenAI también ha pensado en uno de los problemas más delicados de cualquier agente capaz de navegar por internet: las credenciales.
Según la documentación del lanzamiento, las contraseñas guardadas pueden utilizarse en sitios compatibles sin exponer directamente esas credenciales al modelo.
Es una distinción fundamental.
Un agente necesita autenticarse para resultar útil en multitud de servicios.
Pero proporcionar directamente contraseñas a un modelo aumentaría considerablemente la superficie de riesgo.
Separar el uso de la credencial de su exposición al modelo intenta reducir ese problema.
El agente puede incluso trabajar sobre el portátil del usuario
El ordenador en la nube es el entorno predeterminado, pero no representa necesariamente el límite del sistema.
Con autorización, un Dot puede conectarse a otros dispositivos o trabajar sobre el portátil del usuario.
Esto amplía considerablemente sus posibilidades.
También explica por qué OpenAI concede tanta importancia a permisos, aislamiento, reglas personalizadas y supervisión.
La capacidad de una IA para interactuar directamente con un ordenador real acerca estos sistemas a un escenario en el que buena parte del trabajo digital puede delegarse.
OpenAI quiere Dots especializados para las empresas
El lanzamiento actual es solo una parte del proyecto.
OpenAI también está preparando Dots especializados para organizaciones.
Estos agentes podrán disponer de identidades, credenciales y accesos específicos a sistemas corporativos.
Una empresa podría tener, por ejemplo, agentes especializados en compras, facturación, marketing por correo electrónico, atención al cliente o contratación.
OpenAI ya está realizando pruebas en algunas de estas áreas.
El concepto se parece cada vez menos a proporcionar ChatGPT a cada empleado.
Se aproxima más a incorporar trabajadores digitales especializados dentro de los procesos de la organización.
Microsoft prepara la integración con Agent 365
OpenAI trabaja además con Microsoft para integrar estos agentes con Agent 365, la infraestructura de administración y seguridad empresarial de Microsoft.
El objetivo es que las compañías puedan gobernar los agentes mediante controles similares a los utilizados para gestionar otros recursos digitales.
Para una empresa, saber qué identidad tiene un agente, a qué información puede acceder, qué acciones puede realizar y quién autorizó esos permisos resulta esencial.
La llegada de agentes persistentes convierte esas cuestiones en problemas de administración tecnológica de primer nivel.
¿Quién puede utilizar Dots?
El despliegue inicial es limitado.
El primer Dot está llegando a usuarios elegibles de ChatGPT Pro y Business Premium en mercados compatibles.
OpenAI también contempla acceso beta para determinados clientes Enterprise, condicionado a que los administradores de las organizaciones habiliten la función.
El proceso de configuración comienza inicialmente desde el escritorio.
Después, el usuario puede acceder a su agente también desde dispositivos móviles.
Por tanto, Dots no está disponible de forma general para todos los usuarios de ChatGPT en este lanzamiento inicial.
El primer Dot llega sin coste adicional para usuarios elegibles
OpenAI ha incluido el primer agente dentro de las cuentas compatibles sin un cargo adicional específico por crear ese primer Dot.
Eso no significa que su utilización sea computacionalmente ilimitada.
Las conversaciones con el agente no consumen los límites habituales de conversación de ChatGPT.
Sin embargo, las tareas ejecutadas mediante sistemas como Codex o ChatGPT Work utilizan las asignaciones correspondientes del plan.
OpenAI ha añadido además límites ampliados temporalmente durante el primer mes de lanzamiento para facilitar que los primeros usuarios experimenten con trabajos más complejos.
OpenAI quiere millones de Dots funcionando simultáneamente
La escala prevista resulta especialmente significativa.
Tibo Sottiaux, responsable de producto en OpenAI, señaló tras el lanzamiento que la compañía esperaba tener varios millones de Dots activos en cuestión de días.
El objetivo es observar cómo utilizan los agentes una comunidad enorme y diversa y aprender qué tareas funcionan realmente bien.
La compañía reconoce implícitamente que el producto todavía evolucionará considerablemente conforme aparezcan nuevos patrones de utilización.
Dots compite por convertir la IA en un trabajador digital permanente
OpenAI no está desarrollando esta tecnología en un vacío.
La industria está entrando rápidamente en una competición por construir agentes capaces de realizar trabajos completos.
La diferencia ya no se mide únicamente mediante qué modelo responde mejor una pregunta.
La nueva carrera consiste en determinar qué inteligencia artificial puede recibir un objetivo, utilizar herramientas durante horas y entregar un resultado terminado con menor intervención humana.
Dots representa la apuesta de OpenAI por ese modelo.
TechCrunch describe el producto como un asistente personal agéntico pensado para actuar independientemente de una interfaz o dispositivo concreto.
El gran desafío será la confianza
La capacidad técnica no será suficiente para determinar el éxito de estos sistemas.
El usuario también debe confiar en ellos.
Un chatbot que genera una respuesta equivocada puede ocasionar problemas.
Un agente que envía un correo equivocado, modifica un documento, realiza una operación incorrecta o actúa sobre un sistema empresarial sin comprender adecuadamente la intención del usuario puede provocar consecuencias mucho mayores.
Por eso el lanzamiento de Dots está acompañado de controles de permisos, reglas, revisiones automáticas y limitaciones sobre determinadas acciones.
Cuanto más autónoma se vuelva la inteligencia artificial, más importante será controlar exactamente qué puede hacer sin intervención humana.
Del chatbot al agente que nunca cierra sesión
Durante años, el gran cambio provocado por la inteligencia artificial generativa fue poder conversar con un ordenador utilizando lenguaje natural.
Dots plantea la siguiente etapa.
La IA deja de limitarse a responder y comienza a mantener responsabilidades.
Tiene un ordenador.
Tiene navegador.
Puede conectarse a miles de aplicaciones.
Mantiene contexto.
Puede continuar trabajando cuando el usuario se marcha.
Puede investigar proactivamente.
Y progresivamente aprende los criterios de la persona para la que trabaja.
OpenAI incluso anticipa un futuro en el que varios Dots especializados colaboren entre sí.
La pregunta ya no es únicamente qué puede contestar GPT-6 Astra.
La cuestión es cuánto trabajo digital podrá delegarse en agentes que permanecen activos las 24 horas y qué controles necesitarán los usuarios para conservar siempre la decisión final.
Dots es el primer gran intento de OpenAI de responder a esa pregunta a escala masiva.


