Oxfam Intermón calcula que 770 000 trabajadores caen en la pobreza tras pagar su casa. El alquiler a precio de mercado eleva la tasa al 34,08 %.
Tener trabajo ya no garantiza llegar a fin de mes en España
Tener una nómina ya no asegura que los ingresos sean suficientes para vivir con tranquilidad. En España, 770 000 personas con empleo pasan a situarse por debajo del umbral de pobreza después de afrontar los gastos de vivienda, según un nuevo informe de Oxfam Intermón. El estudio eleva a casi tres millones el número total de trabajadores pobres y pone el foco en una de las principales dificultades económicas de los hogares: pagar un techo sin quedarse sin recursos para el resto de los gastos.
El informe, titulado Cuando trabajar no es suficiente: el impacto del coste de la vivienda en la pobreza laboral, se ha publicado el 20 de octubre de 2026 y analiza los ingresos de los hogares antes y después de descontar los gastos residenciales.
La conclusión es relevante para comprender la situación económica de miles de familias: la pobreza laboral aumenta del 11,48 % al 15,49 % cuando se tienen en cuenta los costes de la vivienda. La diferencia supera los cuatro puntos porcentuales.
El problema afecta especialmente a quienes viven de alquiler a precio de mercado. Entre estos trabajadores, la tasa de pobreza después de pagar la vivienda alcanza el 34,08 %. Es decir, aproximadamente uno de cada tres se queda por debajo del umbral utilizado por el estudio.
Las cifras reabren el debate sobre el acceso a la vivienda, la evolución de los salarios y la capacidad de las políticas públicas para lograr que el crecimiento económico se traduzca en una mejora real del nivel de vida.
La cuestión no es únicamente cuánto cobra un trabajador, sino cuánto dinero conserva después de pagar una necesidad básica como la vivienda.
Los datos de Oxfam: de 2,2 millones a casi tres millones de trabajadores pobres
El informe de Oxfam Intermón se basa en una explotación propia de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE). Para los ingresos, utiliza datos correspondientes a 2024.
La organización compara la situación económica de las personas ocupadas antes y después de descontar los gastos asociados a su vivienda habitual. Entre ellos figuran el alquiler, los pagos hipotecarios y determinados impuestos relacionados con la propiedad.
Los principales resultados son los siguientes:
<text color=»secondary» size=»sm»>Indicadores de pobreza laboral en España, según Oxfam Intermón.</text>
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Trabajadores pobres antes de descontar la vivienda | 2,2 millones |
| Personas que caen en la pobreza tras pagar la vivienda | 770 000 |
| Total aproximado de trabajadores pobres después de esos gastos | Casi 3 millones |
| Tasa de pobreza laboral antes de la vivienda | 11,48 % |
| Tasa de pobreza laboral después de la vivienda | 15,49 % |
| Tasa entre inquilinos a precio de mercado, después de pagar | 34,08 % |
<text color=»secondary» size=»xs»>Fuente: Oxfam Intermón, informe Cuando trabajar no es suficiente, publicado el 20 de octubre de 2026. Las cifras se refieren a los periodos estadísticos indicados en el estudio.</text>
La diferencia entre los dos escenarios permite identificar a quienes, según la metodología del informe, pasan a estar en situación de pobreza al incorporar los gastos residenciales.
No significa que todos los afectados hayan perdido su empleo o hayan sufrido una reducción salarial. Muchos continúan trabajando, pero sus recursos disponibles no bastan para superar el umbral de pobreza una vez pagada la vivienda.
Esta distinción resulta esencial: la pobreza laboral no afecta exclusivamente a las personas desempleadas. También puede alcanzar a trabajadores que perciben ingresos regulares cuando estos son insuficientes en relación con sus necesidades y sus gastos básicos.
El alquiler a precio de mercado concentra el mayor riesgo
La situación cambia considerablemente según el régimen de tenencia de la vivienda.
Los trabajadores que alquilan una casa a precio de mercado presentan una tasa de pobreza del 19,35 % antes de descontar el gasto residencial. Una vez incorporado ese coste, el porcentaje aumenta hasta el 34,08 %.
La diferencia es mucho menor entre los propietarios que pagan una hipoteca y quienes ya tienen su vivienda completamente pagada.
| Régimen de vivienda | Tasa de pobreza tras pagar la vivienda |
|---|---|
| Alquiler a precio de mercado | 34,08 % |
| Alquiler por debajo del precio de mercado | 31,3 % |
| Vivienda con hipoteca | 10,22 % |
| Vivienda en propiedad sin hipoteca | 7,95 % |
<text color=»secondary» size=»xs»>Fuente: Oxfam Intermón. Las cifras corresponden a la metodología y al periodo analizado por el informe.</text>
El contraste refleja la importancia de los gastos residenciales en la economía doméstica. Los hogares que destinan una parte elevada de sus ingresos al alquiler disponen de menos recursos para alimentación, transporte, suministros, educación, ahorro e imprevistos.
La situación de los propietarios no es necesariamente sencilla: quienes pagan una hipoteca deben atender sus cuotas, los intereses y otros gastos asociados a la vivienda. Sin embargo, el estudio encuentra una incidencia de la pobreza sustancialmente inferior a la registrada entre quienes alquilan a precio de mercado.
El alquiler por debajo del precio de mercado también presenta una tasa elevada. Según Oxfam, este grupo incluye hogares que pueden beneficiarse de viviendas sociales u otras condiciones de arrendamiento más favorables, aunque la composición de cada grupo influye en los resultados.
Por tanto, la comparación no demuestra por sí sola que el régimen de tenencia sea la única causa de la pobreza. También intervienen los ingresos, la edad, la composición familiar y la situación laboral. Sí muestra que el coste de la vivienda puede marcar una diferencia decisiva en los recursos que quedan disponibles para vivir.
Madrid y Cataluña: donde más aumenta la pobreza al pagar la vivienda
El impacto económico de la vivienda presenta importantes diferencias territoriales.
Antes de descontar los gastos residenciales, Andalucía registra la tasa de pobreza laboral más alta entre las comunidades autónomas analizadas, con un 17,7 %. Le siguen la Comunidad Valenciana, con un 17 %, y Extremadura, con un 16,5 %.
Sin embargo, cuando se incorporan los costes de vivienda, Madrid y Cataluña destacan por el aumento de sus tasas.
En la Comunidad de Madrid, la tasa pasa del 7,3 % al 12,7 %. En Cataluña, aumenta del 7,9 % al 12,9 %.
Estas cifras muestran que el coste residencial puede modificar sustancialmente la imagen económica de un territorio. Una comunidad puede presentar una tasa relativamente baja de pobreza laboral antes de pagar la vivienda y experimentar un incremento considerable cuando se descuentan los gastos de alquiler o hipoteca.
La presión es especialmente importante en los mercados donde el acceso a una vivienda consume una proporción elevada de los ingresos. En las grandes áreas urbanas, los trabajadores pueden verse obligados a buscar alojamiento en municipios periféricos, asumir desplazamientos más largos o compartir vivienda para reducir costes.
Oxfam Intermón también señala que la influencia del mercado laboral madrileño se extiende a comunidades limítrofes. Castilla y León registra una tasa de pobreza laboral del 50,7 % entre los trabajadores que viven de alquiler, una vez descontado ese gasto, mientras que Castilla-La Mancha alcanza el 48,7 % en ese mismo grupo.
Estos porcentajes se refieren específicamente a los trabajadores inquilinos, no al conjunto de la población de esas comunidades.
La diferencia importa porque las dinámicas residenciales no respetan necesariamente las fronteras administrativas. La demanda de vivienda en una gran ciudad puede desplazar parte de la población trabajadora hacia municipios de otras provincias o comunidades autónomas.
Las familias con hijos afrontan una vulnerabilidad mayor
El coste de la vivienda no afecta de la misma manera a todos los hogares. El número de personas que dependen de unos mismos ingresos puede determinar si una familia logra mantener un nivel de vida suficiente después de pagar el alquiler o la hipoteca.
Según Oxfam Intermón, la pobreza laboral después de los gastos residenciales se aproxima al 40 % en las familias con tres o más hijos. En los hogares monoparentales, la tasa alcanza el 29,6 %.
La situación de estas familias puede ser especialmente delicada por la combinación de varios factores: necesidades de alimentación, transporte, material escolar, suministros y cuidados, junto con la obligación de afrontar un gasto residencial que suele ser difícil de reducir a corto plazo.
Los hogares monoparentales, además, dependen con frecuencia de una única fuente principal de ingresos. Cuando aparecen gastos inesperados o se reduce la jornada laboral, el margen disponible para hacer frente a las obligaciones mensuales puede desaparecer rápidamente.
El informe pone de manifiesto que las políticas contra la pobreza laboral necesitan considerar tanto los ingresos como la composición de los hogares y el coste de los bienes esenciales.
No basta con medir la evolución del salario medio si no se analiza cuánto cuesta mantener una vivienda y cuántas personas dependen de ese salario.
Los jóvenes y los trabajadores extranjeros, entre los grupos más expuestos
El estudio también identifica diferencias relacionadas con la edad y el origen de los trabajadores.
La población joven puede afrontar mayores dificultades para acceder a una vivienda en propiedad debido a la necesidad de disponer de ahorros iniciales, la inestabilidad de algunos empleos y la dificultad de cumplir los requisitos financieros para obtener una hipoteca.
Quienes alquilan suelen tener que asumir fianzas, garantías y pagos iniciales, además de una renta mensual que puede consumir una parte considerable de sus ingresos.
La situación puede resultar especialmente complicada para las personas que se incorporan al mercado laboral con salarios bajos o contratos que no garantizan ingresos estables.
Oxfam Intermón advierte también de la evolución de la pobreza laboral entre los trabajadores de fuera de la Unión Europea. Según el informe, la tasa aumentó del 29,5 % al 31,4 % en dos años, mientras que descendió entre los trabajadores españoles y de otros países europeos.
Estas diferencias deben interpretarse con cautela. Los grupos no tienen necesariamente la misma distribución por sectores, ocupaciones, salarios, jornadas laborales o condiciones residenciales.
No obstante, los datos ponen de relieve que el riesgo de pobreza laboral está relacionado con factores que van más allá del nivel general de empleo.
La combinación de ingresos reducidos, costes residenciales elevados y escaso margen de ahorro puede dificultar la estabilidad económica de determinados trabajadores, incluso cuando mantienen una actividad laboral continuada.
La economía crece, pero la pobreza laboral apenas retrocede
Uno de los aspectos más llamativos del informe es la distancia entre la evolución de la economía y la reducción de la pobreza laboral.
Oxfam Intermón señala que, entre 2022 y 2024, la tasa de pobreza laboral antes de descontar los gastos de vivienda pasó del 11,64 % al 11,48 %. El descenso fue de apenas 0,16 puntos porcentuales.
Durante ese mismo periodo, el PIB español creció más de un 6 %, según la comparación recogida por la organización.
La diferencia plantea una cuestión relevante sobre la distribución de los beneficios del crecimiento económico. Un aumento de la producción nacional no implica automáticamente que todos los hogares experimenten una mejora equivalente de sus ingresos disponibles.
El crecimiento puede coexistir con diferencias importantes en salarios, productividad, costes de vida y oportunidades de acceso a la vivienda.
También influyen el tipo de empleo que se crea, las horas trabajadas y la capacidad de los hogares para aumentar sus ingresos por encima del encarecimiento de los bienes esenciales.
El informe señala que parte de la dificultad está relacionada con la calidad de algunos empleos y con el aumento de los costes residenciales.
Esta conclusión no significa que el crecimiento económico carezca de efectos positivos, sino que el crecimiento agregado y el bienestar material de los hogares son indicadores distintos.
Para conocer la evolución real del nivel de vida es necesario observar también la renta disponible, el coste de la vivienda, la inflación y la capacidad de ahorro.
Por qué trabajar no siempre permite salir de la pobreza
La idea de que el empleo es una de las principales herramientas para reducir la pobreza sigue siendo fundamental. Sin embargo, el informe muestra que disponer de trabajo no garantiza por sí solo superar todas las dificultades económicas.
La pobreza laboral aparece cuando los ingresos de una persona ocupada o de su hogar no alcanzan el umbral establecido para el análisis. En este caso, Oxfam incorpora los gastos residenciales para estimar los recursos que quedan disponibles después de pagar la vivienda.
Una persona puede recibir un salario todos los meses y, aun así, disponer de ingresos insuficientes para cubrir de forma adecuada el conjunto de sus necesidades.
Este problema puede agravarse cuando coinciden salarios reducidos, jornadas parciales involuntarias, contratos inestables o responsabilidades familiares elevadas.
La vivienda tiene una característica que la diferencia de muchos otros gastos: es una necesidad básica y, en numerosos casos, una obligación mensual difícil de eludir. Un hogar no puede prescindir de un techo como puede posponer una compra no esencial.
Por eso, un incremento del alquiler puede reducir de forma inmediata la renta disponible, incluso si el salario permanece estable o aumenta ligeramente.
El informe invita a considerar la política de empleo y la política de vivienda como ámbitos estrechamente relacionados. La capacidad de trabajar y generar ingresos pierde parte de su efecto protector cuando los costes necesarios para mantener una residencia absorben una proporción excesiva del presupuesto familiar.
Qué medidas propone Oxfam Intermón
La organización reclama medidas que actúen sobre los ingresos laborales y sobre el coste de la vivienda.
En materia de empleo, propone:
- Proteger el poder adquisitivo de los salarios más bajos, con mecanismos que eviten que las subidas nominales queden anuladas por la inflación.
- Reforzar la negociación colectiva, para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y extender sus efectos a distintos sectores.
- Avanzar en la protección de los jóvenes, incluida la regulación del Estatuto del Becario.
En materia de vivienda, Oxfam defiende políticas que amplíen las posibilidades de acceso a una residencia asequible, protejan a los hogares vulnerables y aporten estabilidad tanto a los inquilinos como a los pequeños propietarios.
Estas propuestas forman parte de la posición de la organización y no constituyen, por sí mismas, una evaluación independiente de la eficacia de cada medida.
Para valorar sus resultados sería necesario analizar su diseño, su coste presupuestario, sus efectos sobre la oferta de vivienda y su impacto en los ingresos disponibles de los hogares.
La cuestión de fondo es cómo combinar la protección de los hogares con menores recursos con un mercado residencial capaz de ofrecer suficientes viviendas a precios compatibles con los salarios.
Qué significa realmente estar por debajo del umbral de pobreza
El umbral de pobreza utilizado en este tipo de análisis es una medida estadística relativa. Habitualmente se establece en el 60 % de la mediana de la renta disponible equivalente de la población.
La mediana es el valor que divide a la población en dos mitades: una con ingresos inferiores y otra con ingresos superiores. La renta equivalente permite ajustar los ingresos del hogar a su tamaño y composición.
Cuando Oxfam incorpora los gastos de vivienda, recalcula los recursos disponibles y el umbral correspondiente según su metodología.
Por tanto, estar por debajo del umbral no significa necesariamente carecer de cualquier ingreso, sino disponer de recursos inferiores al nivel definido para comparar las condiciones económicas de los hogares.
Esta metodología permite observar cómo cambia la situación económica después de afrontar el coste residencial. También exige distinguir los resultados de este cálculo de otros indicadores oficiales de pobreza que pueden emplear criterios diferentes.
La comparación resulta útil para estudiar la presión de la vivienda, pero no debe confundirse con una medición directa de todas las formas de privación material ni con un recuento de personas sin hogar.
La vivienda se consolida como un factor decisivo para la economía familiar
Los resultados de Oxfam Intermón sitúan el coste residencial en el centro del debate sobre el poder adquisitivo de los trabajadores en España.
El informe estima que 770 000 personas ocupadas pasan a estar en situación de pobreza después de pagar la vivienda, mientras que el total de trabajadores pobres se aproxima a los tres millones.
La incidencia es especialmente elevada entre quienes alquilan a precio de mercado, las familias con varios hijos y determinados grupos de trabajadores con menores ingresos.
Las diferencias territoriales también muestran que el problema no se limita a las regiones con las tasas generales de pobreza más altas. Allí donde la vivienda absorbe una parte considerable de los ingresos, el coste residencial puede empeorar de forma sustancial la situación económica de los hogares.
El estudio no demuestra que exista una única causa para la pobreza laboral ni que una sola medida pueda resolverla. Sí ofrece evidencia de que la vivienda debe incluirse en cualquier evaluación rigurosa de la capacidad económica de los trabajadores.
La pregunta que deja el informe es sencilla: ¿qué valor tiene el crecimiento del empleo si una parte de quienes trabajan no consigue conservar ingresos suficientes después de pagar su casa? Responder exige examinar los salarios, los precios residenciales, la oferta de vivienda y el efecto real de las políticas públicas sobre la renta disponible.


