El ex número uno francés plantea una revolución en la preparación del equipo nacional: parejas que compitan juntas en torneos internacionales, concentraciones periódicas y criterios más exigentes para acudir a las grandes citas. También ha confirmado que aspira a convertirse en seleccionador.
La selección no puede improvisar sus parejas cuando llega un Mundial. Esa es la idea que Adrien Maigret quiere trasladar al pádel francés después de la decepción del Campeonato del Mundo de 2026.
El exjugador internacional y medallista de bronce mundial ha presentado un proyecto que pretende reforzar la preparación colectiva y situar los intereses del equipo nacional por encima de determinadas preferencias individuales. Su propuesta incluye una medida especialmente contundente: condicionar la convocatoria al cumplimiento de las pautas establecidas por el seleccionador.
En una entrevista concedida a Padel Magazine, Maigret defendió que los jugadores franceses deberían disputar varios torneos juntos durante la temporada, entrenar periódicamente en el Centro Nacional de Entrenamiento de Vichy y enfrentarse a otras selecciones antes de las grandes competiciones.
El objetivo es evitar que los internacionales lleguen a un Campeonato Mundial sin haber desarrollado previamente automatismos con sus compañeros.
Parejas preparadas con meses de antelación para el Mundial
La primera medida que plantea Maigret consiste en definir con suficiente antelación las parejas que podrían representar a Francia en las competiciones internacionales.
El ex número uno francés considera que no basta con reunir a los mejores jugadores disponibles cuando se aproxima un Mundial. La coordinación entre dos compañeros necesita tiempo, partidos y trabajo conjunto.
Por eso propone que las parejas seleccionadas disputen tres o cuatro torneos del circuito FIP durante la temporada.
No se trataría de obligar a los jugadores a mantener esa asociación durante todo el año, sino de reservar determinadas citas para preparar la competición internacional.
«No se puede descubrir una asociación en el último minuto y esperar que funcione de inmediato», viene a resumir la filosofía de su propuesta.
La iniciativa busca que los jugadores lleguen a los grandes torneos con experiencia compartida, conocimiento de los movimientos del compañero y respuestas automáticas ante situaciones de partido.
En el pádel de alto nivel, donde la coordinación y la comunicación entre ambos integrantes de la pareja resultan determinantes, Maigret considera que esa preparación debe formar parte de la planificación de la selección.
Vichy, el centro de operaciones para preparar al equipo francés
La segunda parte del proyecto pasa por aprovechar las instalaciones del Centro Nacional de Entrenamiento (CNE) de Vichy.
Maigret propone organizar concentraciones periódicas durante los momentos menos exigentes del calendario profesional. Esas reuniones permitirían trabajar las asociaciones, probar diferentes combinaciones y evaluar el rendimiento de los jugadores en un entorno común.
El proyecto no se limitaría a entrenamientos entre compañeros franceses. El exinternacional también plantea organizar enfrentamientos amistosos con otras selecciones.
Como ejemplo, menciona la posibilidad de invitar a Bélgica para disputar encuentros de preparación.
La idea es reproducir, en la medida de lo posible, las condiciones de una competición internacional. Así, el cuerpo técnico podría observar cómo funcionan las parejas frente a rivales de otros países y detectar qué combinaciones ofrecen mejores resultados.
Para Maigret, disponer de un centro de entrenamiento nacional supone una oportunidad que Francia debe aprovechar con mayor regularidad.
Guichard y Fonteny: compatibilizar los intereses profesionales con la selección
Una de las dificultades del proyecto está en la situación de los jugadores que ya tienen parejas consolidadas en el circuito profesional.
Maigret menciona expresamente los casos de Dylan Guichard y Timéo Fonteny. Ambos mantienen asociaciones deportivas que les permiten competir y sumar puntos para mejorar sus posiciones en la clasificación internacional.
El exjugador no plantea romper esas parejas de forma permanente. Reconoce que los profesionales necesitan proteger sus proyectos deportivos y que no sería razonable exigirles que renuncien durante toda la temporada a asociaciones que están funcionando.
Su propuesta es más limitada: aprovechar determinados periodos para que los jugadores franceses compitan juntos en torneos del circuito FIP.
Entre las posibilidades que contempla aparecen pruebas de las categorías FIP Bronce, FIP Plata y FIP Oro.
Según su planteamiento, los jugadores franceses de nivel similar podrían formar nuevas parejas durante algunas citas y comprobar si esas asociaciones tienen potencial para la selección.
Maigret también señala que una colaboración puntual podría acabar convirtiéndose en una alternativa especialmente interesante si los resultados acompañan.
La clave estaría en coordinar los calendarios y negociar con los jugadores para encontrar fechas compatibles con sus compromisos profesionales.
«En algún momento hay que poder imponer ciertas cosas»
La parte más contundente de la entrevista llega cuando se le pregunta qué ocurriría si algunos jugadores no aceptasen el sistema.
Maigret considera que un seleccionador debe tener autoridad para establecer unas reglas comunes y exigir que los convocados respeten el proyecto deportivo.
«En algún momento, también hay que poder imponer ciertas cosas», afirma.
Su planteamiento es que la selección nacional no puede funcionar únicamente a partir de las preferencias individuales de cada jugador. El entrenador debe definir una metodología, explicar qué espera de los internacionales y establecer las condiciones para formar parte del equipo.
Eso no significa, según sus palabras, que no pueda haber diálogo. Maigret reconoce que deben existir conversaciones, ajustes y acuerdos para tener en cuenta las limitaciones de cada profesional.
Pero también defiende que la negativa a respetar las pautas establecidas pueda tener consecuencias a la hora de confeccionar la convocatoria.
Para ilustrar su postura, recuerda que en otros deportes se han producido casos de grandes jugadores que han quedado fuera de sus selecciones por no respetar las normas colectivas.
La idea que quiere trasladar al pádel francés es clara: la selección debe estar por encima de los intereses individuales.
Maigret descarta los P3000 como prioridad
El exinternacional también explica qué tipo de competiciones considera más útiles para desarrollar el proyecto.
Preguntado por la posibilidad de exigir a los mejores jugadores franceses que participen en torneos P3000, Maigret no considera que esa deba ser la prioridad.
Su argumento es que los jugadores franceses ya se conocen suficientemente bien y que enfrentarse repetidamente entre ellos no resolvería el principal problema que quiere abordar.
Para preparar una competición internacional, sostiene, resulta más útil medirse a parejas de otros países.
Por eso apuesta por dar prioridad a los torneos FIP, donde los jugadores pueden enfrentarse a rivales españoles, argentinos, italianos, belgas o suecos.
La competición internacional permitiría comprobar cómo responden las parejas francesas ante estilos de juego diferentes y situaciones que después pueden encontrarse en un Mundial.
No se trata únicamente de sumar partidos, sino de preparar a los jugadores para el nivel y las exigencias de los rivales que tendrán enfrente cuando representen a Francia.
El proyecto también contempla a la selección femenina
Maigret no limita su propuesta al equipo masculino. Considera que el mismo método podría aplicarse a la selección femenina porque, a su juicio, se trata de una cuestión de organización y metodología deportiva.
El seleccionador debe conocer a las jugadoras, seguir su evolución, probar asociaciones y construir una dinámica colectiva.
En este apartado menciona los cambios que se están produciendo en el pádel femenino francés y la aparición de una nueva generación de jugadoras.
También se refiere al nuevo entrenador, Juan Alday, al que considera necesario conceder tiempo para desarrollar su propio sistema.
La propuesta, por tanto, no consiste en imponer una única fórmula deportiva a todas las categorías, sino en establecer un marco de trabajo que permita planificar las convocatorias y evaluar las asociaciones con suficiente antelación.
Boronad y Robert, una oportunidad tras la derrota ante Países Bajos
La entrevista también aborda la situación del equipo francés después de la derrota frente a Países Bajos.
Maigret considera que los jugadores que no participaron en el primer enfrentamiento deberían tener la oportunidad de demostrar su nivel en los siguientes partidos.
En concreto, menciona a Yoan Boronad y Jérémy Robert, una pareja que lleva varios meses compitiendo junta y que, según su valoración, ha desarrollado automatismos que podrían resultar útiles para el equipo.
El exinternacional defiende que ambos deberían volver a jugar juntos para recuperar sensaciones y aportar alternativas a la selección.
También reclama que los líderes del equipo asuman su responsabilidad después del resultado adverso. Afirma que conoce a los jugadores y confía en que quieran reaccionar y demostrar su mejor nivel.
Los objetivos que señala son ganar a Australia y ofrecer el mejor rendimiento posible frente a Argentina.
Su planteamiento combina así dos necesidades: aprovechar las asociaciones que ya funcionan y dar oportunidades a jugadores que pueden aportar soluciones diferentes.
Adrien Maigret confirma su candidatura a seleccionador nacional
Más allá de sus propuestas deportivas, la entrevista tiene una dimensión institucional. Maigret confirma que se ha presentado como candidato al puesto de seleccionador nacional francés.
Su proyecto busca introducir una planificación más estructurada, con mayor coordinación entre los compromisos profesionales y las necesidades del equipo nacional.
La decisión final corresponderá a los responsables federativos. La Federación Francesa de Tenis deberá valorar si considera oportuno modificar la organización de las selecciones después de los resultados del Mundial de 2026.
Maigret quiere participar en ese debate con un programa que incluye concentraciones, torneos internacionales compartidos, partidos amistosos y mayor autoridad del cuerpo técnico para establecer las condiciones de convocatoria.
El principal desafío será conseguir que los jugadores acepten reservar parte de sus calendarios para preparar las competiciones nacionales sin perjudicar sus carreras individuales.
La propuesta de Maigret plantea un debate de fondo para el pádel francés: cuánto debe ceder un jugador profesional de su proyecto individual cuando representa a su país. Su respuesta es que la selección necesita reglas comunes, preparación anticipada y compromiso colectivo. Ahora queda por ver si la federación y los propios deportistas respaldan ese modelo.


