El líder de Vox alerta de una posible campaña de intimidación contra su partido y fija tres condiciones para pactar con el PP: prioridad nacional, remigración y desregulación.
La campaña para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre comienza a endurecerse. Santiago Abascal ha elevado el tono contra Pedro Sánchez al advertir de que, a su juicio, el proceso electoral podría no desarrollarse en condiciones limpias y acusar al presidente del Gobierno de estar dispuesto a recurrir a cualquier estrategia para mantenerse en el poder.
«Estoy muy preocupado por el resultado de las elecciones», afirmó el presidente de Vox en una entrevista publicada por La Razón el domingo 18 de octubre y recogida por Europa Press. Abascal sostiene que las encuestas favorables a una alternativa al actual Ejecutivo no garantizan un cambio político y advierte a sus votantes de que no deben dar por hecha una victoria.
El dirigente de Vox fue más allá al acusar al Gobierno de pretender utilizar la violencia para perjudicar a su formación. «El Gobierno usará a sus milicias», aseguró, al tiempo que afirmó que el objetivo sería intimidar a sus simpatizantes y asociar a Vox con episodios de violencia.
Estas acusaciones forman parte de las declaraciones políticas de Abascal y no constituyen, por sí mismas, pruebas de una manipulación electoral o de la existencia de grupos organizados por el Gobierno para ejercer violencia. No se aportaron en la entrevista evidencias que acrediten esas afirmaciones.
La intervención también permitió conocer las condiciones que Vox plantea para negociar un futuro Gobierno con el Partido Popular, así como sus posiciones sobre inmigración, impuestos, vivienda y pensiones.
Abascal advierte de que las elecciones del 29-N «no van a ser limpias»
El presidente de Vox ha situado la desconfianza sobre el resultado electoral en el centro de su discurso durante la precampaña. Según explicó en la entrevista, las encuestas que apuntan a una mayoría alternativa al Gobierno de Sánchez pueden generar un exceso de confianza entre quienes desean un cambio político.
Abascal recordó las elecciones generales de 2023, cuando distintos sondeos anticipaban una posible mayoría de cambio que finalmente no se tradujo en la salida del PSOE del Gobierno. A partir de ese precedente, pidió a sus simpatizantes que mantengan la movilización hasta el día de la votación.
«Sánchez puede hacer cualquier cosa para seguir en el Gobierno», afirmó el dirigente de Vox.
La advertencia se produce en un contexto de creciente confrontación entre los partidos que aspiran a gobernar tras las elecciones. Mientras Vox centra parte de su discurso en denunciar posibles irregularidades y cuestionar las estrategias del Ejecutivo, sus declaraciones elevan la presión política sobre el desarrollo de la campaña.
No obstante, conviene distinguir entre la crítica política y los hechos acreditados. Las afirmaciones de Abascal no demuestran que se esté preparando un fraude electoral ni que exista un plan gubernamental para alterar los resultados.
La limpieza de unas elecciones debe evaluarse a partir de hechos verificables, las garantías legales, el funcionamiento de la Administración electoral y las resoluciones de las autoridades competentes.
La acusación sobre las «milicias» de Sánchez eleva la tensión política
Uno de los fragmentos más contundentes de la entrevista fue la acusación de Abascal de que el Gobierno buscaría provocar episodios de violencia alrededor de Vox.
«Quieren que haya violencia en torno a Vox, atemorizar a nuestra gente y relacionarnos también con la violencia y la bronca», manifestó el dirigente, quien aseguró que su formación defenderá sus ideas mediante la palabra.
El líder de Vox también afirmó que Sánchez tendría intención de «seguir haciendo trampas» y sostuvo que podría intentar nuevas maniobras para influir en el resultado electoral.
Estas declaraciones representan una acusación grave contra el presidente del Gobierno. Sin embargo, en la información publicada no se identifican órdenes, documentos, investigaciones judiciales ni pruebas independientes que permitan confirmar la existencia de las supuestas «milicias» o atribuir al Ejecutivo un plan para promover agresiones contra los simpatizantes de Vox.
La cuestión adquiere especial relevancia durante una campaña electoral, cuando las declaraciones de los principales dirigentes pueden influir en la percepción pública del proceso y en la confianza de los ciudadanos en las instituciones.
La denuncia de cualquier amenaza o agresión debe investigarse con independencia de la identidad política de las víctimas o de los presuntos responsables. Del mismo modo, las acusaciones sobre una eventual manipulación electoral necesitan pruebas que permitan contrastarlas.
Las encuestas y el precedente de 2023, en el centro de la estrategia de Vox
Abascal considera que los sondeos favorables a una mayoría alternativa pueden desmovilizar a parte del electorado si sus simpatizantes interpretan que el resultado está decidido de antemano.
El dirigente utiliza como referencia las elecciones de 2023, en las que las expectativas previas no se correspondieron con el desenlace político esperado por quienes confiaban en una mayoría de cambio.
Su mensaje busca trasladar la idea de que el resultado del 29 de noviembre dependerá de la participación y de la distribución final de los votos, no de las previsiones publicadas durante la campaña.
Los sondeos son fotografías de la intención de voto en un momento determinado. Sus resultados dependen de la metodología, la muestra, el trabajo de campo y la evolución de las preferencias de los electores. No constituyen garantías del resultado electoral.
Por eso, la advertencia de Abascal sobre la necesidad de mantener la movilización puede entenderse como parte de la estrategia electoral de Vox. Su afirmación de que las elecciones no serán limpias, en cambio, requiere evidencias específicas que no aparecen acreditadas en la entrevista.
Las tres condiciones de Vox para pactar con el PP
Más allá de sus acusaciones contra Sánchez, Abascal detalló las prioridades que su partido quiere situar en el centro de cualquier negociación con el Partido Popular.
El dirigente señaló tres ejes: prioridad nacional, remigración y desregulación. Estas propuestas constituyen el núcleo de la posición negociadora de Vox de cara a la formación de un eventual Gobierno.
1. Prioridad nacional
Abascal explicó que su concepto de prioridad nacional consiste en situar a los españoles en primer lugar en su propio país. Vinculó esta propuesta con la recuperación de Ceuta y con la orientación de las políticas públicas hacia los ciudadanos españoles.
La aplicación concreta de este principio dependería de las medidas que Vox propusiera y de su compatibilidad con la legislación española y europea, así como con las obligaciones constitucionales.
El concepto puede afectar a debates sobre acceso a ayudas públicas, vivienda, servicios sociales y políticas migratorias. Para evaluar sus consecuencias sería necesario conocer las medidas específicas, los criterios de acceso y las personas a las que se aplicarían.
2. Remigración y endurecimiento de la política migratoria
La segunda prioridad es la llamada remigración, un término utilizado por Vox para defender la salida de determinadas personas extranjeras de España.
Abascal reclamó que abandonen el país quienes hayan entrado ilegalmente, hayan cometido delitos o, según sus palabras, vivan de ayudas sociales sin trabajar ni aportar.
El dirigente afirmó además que en cinco años habían entrado cinco millones de personas en España y concluyó que «ya no cabe nadie más». Esa cifra debe entenderse como una afirmación del entrevistado: para determinar su exactitud es necesario precisar el periodo, la definición de entrada utilizada y la diferencia entre flujos migratorios, entradas fronterizas y variaciones de población residente.
Tampoco pueden equipararse automáticamente la situación administrativa irregular, la comisión de un delito y la percepción de ayudas sociales. Son circunstancias distintas y cada una está sujeta a requisitos legales específicos.
La viabilidad de las propuestas de expulsión dependería de la normativa aplicable, de las garantías individuales y de las circunstancias de cada caso.
3. Desregulación y rebajas fiscales
El tercer eje consiste en reducir determinadas cargas regulatorias y fiscales. Abascal defendió un programa dirigido a emprendedores, empresarios y trabajadores, con el argumento de ampliar la libertad económica y facilitar la actividad empresarial.
El planteamiento se relaciona con la posición tradicional de Vox a favor de reducir impuestos y simplificar normas que, según el partido, dificultan la inversión y la creación de empleo.
Para valorar sus efectos económicos sería necesario concretar qué impuestos se reducirían, qué regulaciones se modificarían y cómo se financiarían los servicios públicos. Las consecuencias dependerían de las medidas aprobadas, de su coste presupuestario y de su impacto sobre la actividad económica.
Abascal quiere presidir el Gobierno y descarta conformarse con la Vicepresidencia
La entrevista también abordó una de las principales incógnitas de la relación entre Vox y el PP: qué papel estaría dispuesto a asumir Abascal si Alberto Núñez Feijóo encabezara un Ejecutivo con apoyo de ambas formaciones.
El presidente de Vox fue tajante al explicar sus aspiraciones. «Me presento a la Presidencia del Gobierno para gobernar», afirmó, y añadió que no se presenta a la Vicepresidencia.
Con estas palabras, Abascal evita comprometerse por adelantado a facilitar un Gobierno del PP desde fuera o a integrarse en un Ejecutivo encabezado por Feijóo a cambio de una vicepresidencia.
El dirigente dejó las decisiones sobre posibles pactos para después de las elecciones. «Cuando lleguemos a ese río, cruzaremos ese puente», señaló.
La posición implica que cualquier negociación posterior deberá tener en cuenta los resultados electorales, la distribución de escaños y las condiciones que plantee cada partido. La entrevista no contiene un acuerdo cerrado entre ambas formaciones ni garantiza que las tres exigencias de Vox vayan a ser aceptadas por el PP.
Feijóo y Abascal comparten un objetivo, pero mantienen diferencias
Abascal negó que haya firmado un pacto de no agresión con el líder del PP, aunque reconoció que ambos partidos comparten una prioridad política: desalojar a Pedro Sánchez del Gobierno.
El dirigente de Vox precisó que esa coincidencia no convierte a las dos formaciones en partidos equivalentes ni impide que su organización critique las decisiones del PP.
La relación entre ambas fuerzas será determinante para cualquier escenario de gobernabilidad que surja de las elecciones. Las posibilidades de acuerdo dependerán de los resultados y de las negociaciones posteriores, especialmente en materias como inmigración, fiscalidad, vivienda y organización territorial.
El PP y Vox han compartido gobiernos y acuerdos en distintas administraciones, pero esa experiencia no implica que exista automáticamente un pacto nacional para después del 29 de noviembre.
La exigencia de Abascal de participar en el Gobierno desde una posición de poder refuerza el interés de Vox en obtener un resultado que le permita negociar sus prioridades.
Pensiones públicas: Vox descarta recortes y promete mantener el sistema
En materia económica y social, Abascal defendió el mantenimiento del sistema público de pensiones y aseguró que las prestaciones seguirán pagándose, con independencia de las reformas que puedan resultar necesarias.
El líder de Vox afirmó que las pensiones no están en riesgo y planteó la modernización del sistema como una alternativa para garantizar su continuidad.
La sostenibilidad de las pensiones depende de factores como la evolución demográfica, el empleo, los salarios, las cotizaciones, la productividad y las transferencias presupuestarias. Por eso, una evaluación de las propuestas requiere conocer las medidas concretas de financiación y su efecto a medio y largo plazo.
Abascal no detalló en la entrevista un plan financiero completo que permita cuantificar el coste o la sostenibilidad de los cambios que propone su formación.
La cuestión seguirá siendo relevante en la campaña, dado el peso de las pensiones en el gasto público y la importancia de estas prestaciones para millones de hogares.
Vivienda: liberalizar suelo y reducir impuestos
Abascal también defendió un cambio de orientación en la política de vivienda. Su propuesta pasa por aumentar la oferta mediante la desregulación, las rebajas fiscales y la liberalización del suelo, con la excepción de las áreas protegidas.
El dirigente añadió que el Estado debería construir vivienda pública destinada a las personas más desfavorecidas.
El planteamiento combina dos vías: facilitar la promoción privada y mantener una intervención pública dirigida a determinados colectivos.
El efecto de estas medidas dependería de su diseño y aplicación. La oferta de vivienda también está condicionada por los costes de construcción, la disponibilidad de suelo urbanizado, la financiación, la demanda, la planificación urbanística y los plazos administrativos.
La entrevista no incluye estimaciones sobre cuántas viviendas podrían construirse con las medidas planteadas ni sobre su posible efecto en los precios del alquiler o de compra.
Qué puede cambiar tras las elecciones del 29 de noviembre
Las declaraciones de Abascal permiten identificar las prioridades con las que Vox pretende afrontar la campaña y negociar después de las elecciones. El partido sitúa en primer plano la política migratoria, la fiscalidad, la desregulación y su aspiración a participar directamente en el Gobierno.
Al mismo tiempo, el líder de Vox ha decidido convertir la confianza en el proceso electoral en un asunto central de su discurso. Sus advertencias sobre posibles irregularidades y violencia política elevan la confrontación con Sánchez, aunque las acusaciones concretas no aparecen acreditadas mediante pruebas en la información publicada.
La campaña estará marcada por la competencia entre las formaciones, la evolución de las encuestas y la capacidad de cada partido para movilizar a sus votantes. La formación del próximo Gobierno dependerá, en última instancia, de los resultados y de los acuerdos que puedan alcanzarse dentro del marco legal.
La cuestión decisiva será si Vox logra convertir sus tres prioridades en compromisos concretos de Gobierno y qué disposición muestra el PP a aceptarlas. Las declaraciones de Abascal fijan una posición negociadora, pero no anticipan por sí solas el resultado electoral ni garantizan un acuerdo entre ambos partidos.


