La ocupación de 38 días obligó a retirar 36 toneladas de residuos de la Puerta del Sol, frente a los 17 100 kilos recogidos tras la protesta de 2011.
La Puerta del Sol ha quedado marcada por una cifra difícil de ignorar: 36 toneladas de residuos. Es el balance de la acampada por la vivienda que ocupó durante 38 noches uno de los espacios más emblemáticos de Madrid.
La cantidad retirada por los servicios municipales supera en un 88,2 % los residuos recogidos después del 15-M de 2011, cuando la acampada permaneció 28 días en la misma plaza. Entonces se retiraron 17 100 kilos de residuos de Sol.
El contraste se produce después de semanas de enfrentamiento entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid con la Delegación del Gobierno. La nueva responsable de esta última, Pilar Trinidad, terminó ordenando el desalojo en la madrugada del 3 de noviembre.
36 toneladas de residuos después de 38 noches
Los servicios municipales tuvieron que retirar de la Puerta del Sol tiendas de campaña, escombros y materiales acumulados durante más de un mes.
El operativo comenzó alrededor de las 4:00 horas y permitió desalojar a 334 personas, muchas de ellas personas sin hogar que se habían incorporado posteriormente a la protesta.
El Ayuntamiento cifró finalmente en 36,2 toneladas los residuos retirados.
La comparación con el 15-M resulta especialmente significativa porque ambas protestas utilizaron la Puerta del Sol como epicentro de una acampada prolongada.
Sin embargo, la diferencia en los residuos es notable: 18 900 kilos más que en 2011.
El 15-M dejó 17 100 kilos en Sol
La acampada del 15-M comenzó el 15 de mayo de 2011 y se prolongó hasta el 12 de junio, un total de 28 días.
Cuando se retiró aquel campamento, los servicios de limpieza recogieron 17 100 kilos de residuos en la Puerta del Sol, según los datos publicados entonces por EFE.
A esa cantidad hubo que añadir otros 9 040 kilos retirados en el Paseo del Prado, hasta donde también se extendió aquella protesta.
La comparación utilizada ahora por el Ayuntamiento se centra en los residuos recogidos en Sol: 36,2 toneladas frente a 17,1 toneladas.
Eso supone que la actual acampada generó aproximadamente 2,1 veces más residuos en la plaza que la histórica protesta de 2011.
Una diferencia que no se explica solo por la duración
Hay un elemento importante para interpretar correctamente la comparación.
La acampada actual duró 38 días, mientras que el 15-M permaneció 28 días. La protesta de 2026 se prolongó, por tanto, unos diez días más.
Pero la diferencia de residuos es muy superior al incremento de duración.
La actual ocupación acumuló unos 947 kilos de residuos diarios si se divide el total de 36,2 toneladas entre los 38 días. En el caso de los 17 100 kilos del 15-M, el promedio fue de aproximadamente 611 kilos diarios durante los 28 días.
Con esta aproximación, la generación de residuos por día habría sido alrededor de un 55 % superior en la acampada de 2026.
Este cálculo sirve para contextualizar el dato, aunque no permite establecer por sí solo las causas de la diferencia.
Una plaza convertida en campamento permanente
La dimensión del problema no se limitó a la basura.
Durante las semanas de ocupación se acumularon tiendas, estructuras, materiales y otros objetos en un espacio público que recibe diariamente una elevada afluencia de madrileños y turistas.
La Comunidad de Madrid denunció además problemas relacionados con el acceso, la seguridad y el patrimonio de la plaza.
En octubre, el Ejecutivo autonómico reclamó judicialmente el desalojo y sostuvo que la ocupación estaba afectando a elementos protegidos como la Real Casa de Correos y la escultura del Oso y el Madroño.
Según un informe de la Comunidad, se habían producido conductas como personas trepando por elementos de la fachada de la Real Casa de Correos, colocación de objetos sobre bienes patrimoniales y pintadas o grafitis.
La Comunidad llegó a sostener que algunos de estos hechos podrían tener relevancia penal, aunque corresponde a las autoridades judiciales determinar las responsabilidades que procedan.
El desalojo llega después de semanas de conflicto político
La retirada del campamento puso fin a una disputa institucional que se prolongó durante más de un mes.
El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid reclamaron reiteradamente la intervención de la Delegación del Gobierno.
El Ejecutivo regional llegó a enviar un requerimiento para que se procediera al desalojo en un plazo de 48 horas y anunció acciones ante la jurisdicción contencioso-administrativa si no se atendía la petición.
Posteriormente, la Comunidad solicitó medidas cautelarísimas para lograr la “inmediata disolución” de la ocupación.
El Gobierno regional argumentó que se estaban superando los límites legales del derecho de reunión y que la situación afectaba tanto a personas y bienes como a elementos del patrimonio histórico.
334 personas desalojadas
La operación policial terminó con el desalojo de 334 personas.
Según la información publicada por Libertad Digital, una parte importante eran personas sin hogar que se habían incorporado a la acampada durante su desarrollo.
El dato resulta relevante porque la protesta fue evolucionando desde las movilizaciones iniciales relacionadas con el desahucio de Maricarmen hasta convertirse en una ocupación prolongada de la plaza.
La concentración comenzó el 26 de septiembre y permaneció instalada hasta el operativo del 3 de noviembre.
El Ayuntamiento anuncia que reclamará los costes
El Gobierno municipal no quiere asumir en solitario el coste de devolver la Puerta del Sol a su estado anterior.
La vicealcaldesa, Inma Sanz, anunció que el Ayuntamiento intentará recuperar “hasta el último euro” que tenga que gastar en la recuperación de la plaza.
Las labores de limpieza fueron la primera fase.
Después comenzó la evaluación de posibles daños en los elementos patrimoniales de Sol.
Entre ellos se encuentran la estatua de Carlos III y el Oso y el Madroño.
Sanz señaló que, a primera vista, la estatua de Carlos III podía ser uno de los elementos que hubiera sufrido mayores daños y advirtió de que recuperar completamente la plaza podría requerir un trabajo adicional.
También se investigan posibles daños al patrimonio
La Comunidad de Madrid había advertido previamente de posibles daños sobre bienes protegidos.
La Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad, y el Oso y el Madroño tienen consideración de Bienes de Interés Cultural.
El informe de la Comunidad describió daños y conductas que, según el Ejecutivo autonómico, podían afectar a la conservación de estos elementos.
Además, la Comunidad presentó ante la Fiscalía una denuncia por amenazas, insultos y posibles delitos de odio relacionados con determinados mensajes aparecidos durante la acampada, junto con denuncias por daños en elementos públicos y patrimoniales.
Estos procedimientos deberán determinar individualmente qué hechos pueden ser constitutivos de infracción o delito y quiénes serían responsables.
La comparación con el 15-M abre un debate incómodo
La comparación entre las dos acampadas tiene una enorme carga política.
El 15-M se convirtió en uno de los movimientos sociales más importantes de la España contemporánea. La ocupación de Sol pasó a formar parte de la memoria política del país.
La protesta de 2026 se ha producido en un contexto muy diferente y con reivindicaciones vinculadas a la vivienda.
Por eso, comparar ambos episodios únicamente por la cantidad de basura sería insuficiente.
Pero el dato sí permite medir una consecuencia material concreta de la ocupación: los servicios municipales tuvieron que retirar 36,2 toneladas de residuos tras 38 días.
Y esa cifra supera ampliamente los 17,1 toneladas recogidas tras el 15-M en la propia plaza.
La cifra que queda después de la protesta
Cuando los manifestantes abandonan una plaza, la protesta termina políticamente, pero la Administración debe afrontar sus consecuencias materiales.
En este caso, la factura no se limita a retirar basura.
Hay que evaluar limpieza, reparación de mobiliario, conservación del patrimonio, seguridad y posibles daños en las instalaciones municipales.
El Ayuntamiento ya ha anunciado que intentará recuperar los costes.
La Comunidad, por su parte, ha defendido que la ocupación generó daños sobre elementos protegidos y ha trasladado determinados hechos a la Fiscalía.
Todo ello deja una cuestión pendiente: cuánto costará finalmente devolver la Puerta del Sol a su estado anterior y quién deberá asumir ese coste.
El dato que resume 38 días de ocupación
La comparación es contundente: 36,2 toneladas de residuos frente a 17,1 toneladas.
La diferencia es de unos 19 100 kilos y equivale a un 88,2 % más de residuos que los retirados tras el 15-M de 2011.
Pero el verdadero coste de la acampada todavía no está cerrado.
El Ayuntamiento debe terminar de evaluar los daños y determinar cuánto dinero tendrá que invertir para recuperar completamente la plaza. Al mismo tiempo, la Comunidad mantiene abiertas sus actuaciones sobre los posibles daños patrimoniales y otros incidentes denunciados.
La Puerta del Sol vuelve a estar despejada.
Ahora comienza otra fase: averiguar cuánto ha costado realmente devolverla a la normalidad y quién pagará la factura.


