Aceite de oliva y el caos arancelario de Trump
Las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos enfrentan un contexto de incertidumbre debido a la reciente anulación de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump y la entrada en vigor de un nuevo arancel global del 10% para todos los productos extranjeros. Esta medida, considerada temporal y con vigencia de 150 días, busca establecer una nueva base legal para futuros gravámenes.
El sector del aceite de oliva en España, que representa aproximadamente el 12% de las exportaciones alimentarias del país, observa con atención los cambios en la política arancelaria estadounidense. Las fluctuaciones en los aranceles impactan directamente en los precios, contratos y en la planificación de ventas en un mercado clave como el norteamericano.
Rafael Pico Acevedo, director adjunto de Asoliva, ha manifestado que la situación actual está marcada por una gran incertidumbre. Los operadores del mercado no cuentan con un marco estable para tomar decisiones empresariales, lo que dificulta la planificación. La anterior estructura arancelaria había creado desigualdades, donde algunos países competidores tenían aranceles más altos, mientras otros eran menos gravados.
Frente al nuevo arancel global del 10%, que iguala el terreno de juego competitivamente, el sector subraya que la preocupación radica en la inestabilidad a largo plazo y no solo en el porcentaje del gravamen. Los exportadores se enfrentan a decisiones difíciles respecto a cómo proceder en un contexto de cambios legislativos inminentes.
Además, el sector aboga por la inclusión del aceite de oliva en la lista de productos exentos de aranceles en Estados Unidos, similar a lo que ocurre con otros alimentos como el aguacate y el plátano. Argumentan que Estados Unidos produce solo el 2% del aceite de oliva que consume, y su encarecimiento afecta al bolsillo del consumidor estadounidense, dado que la FDA lo considera una grasa saludable.
Finalmente, hay temor entre los productores de que el esfuerzo destinado a la negociación con Estados Unidos y la Unión Europea se vea frustrado con estos cambios, generando una sensación de volver al punto de partida en las negociaciones.

