Bajar impuestos: propuestas para reducir la presión tributaria
La presión tributaria en España ha alcanzado niveles históricos, estableciéndose actualmente en 42,9% del PIB bajo el gobierno de Pedro Sánchez. Esto contrasta con la presión tributaria del 38% bajo el mandato de José María Aznar y del 36,2% bajo José Luis Rodríguez Zapatero.
Desde 2017, el sector privado ha visto cómo se le sustraen 84 400 millones de euros adicionales en impuestos, cifra que se traduce en un incremento de 4 500 euros anuales por persona trabajadora en este sector.
Expertos sugieren que un enfoque para reducir esta carga impositiva podría implicar revertir los cambios impuestos desde 2018, eliminando impuestos como el de las Grandes Fortunas, la tasa Google, y la tasa Tobin, entre otros. Estos tributos tienden a ser de bajo rendimiento fiscal, pero con un efecto negativo significativo sobre la economía.
Otra propuesta incluye ajustes en las cotizaciones sociales, permitiendo mayor flexibilidad a los autónomos en cuanto a la base de cotización. A largo plazo, esto podría requerir implementaciones en varias fases.
En el debate sobre qué impuestos reducir primero, muchos políticos abogan por disminuir el IRPF, pero algunos economistas sugieren que rebajar el Impuesto sobre Sociedades podría resultar más beneficioso para el crecimiento económico. Disminuciones en este impuesto incrementarían la rentabilidad de las inversiones, estimulando la creación de empleo y facilitando una mayor recaudación fiscal a través de otros tributos.
Propuestas concretas incluyen establecer un recorte gradual en el tipo general del Impuesto sobre Sociedades, cada año, hasta alcanzar un 10%, con escalas adaptadas a diferentes tramos de facturación. Esto podría incentivar la reinversión de beneficios, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
Así, reducir el Impuesto sobre Sociedades podría ser una estrategia clave para recuperar competitividad y estimular la productividad en el sector empresarial en España.

