Los clientes han retirado cerca de 4 900 millones de dólares en tres días, según los datos citados por Financial Times. La plataforma reabre progresivamente los servicios mientras intenta recuperar la confianza tras un ataque atribuido a hackers norcoreanos.
La crisis de seguridad de Binance empieza a tener una segunda consecuencia: la desconfianza de sus propios usuarios. Los clientes de la mayor plataforma de criptomonedas del mundo han retirado alrededor de 4 900 millones de dólares —unos 4 460 millones de euros— en apenas tres días, según la información de Financial Times recogida por Expansión.
Las salidas se aceleraron después del ataque informático sufrido por la compañía durante la madrugada del viernes 30 de octubre. El robo, valorado en 6 300 millones de dólares por la información publicada, obligó a Binance a congelar fondos y suspender temporalmente las retiradas mientras evaluaba el alcance del incidente.
Aunque la plataforma comenzó a recuperar sus servicios el domingo, el movimiento de dinero no se ha detenido. La compañía asegura que está reabriendo las operaciones por fases y que ha cubierto aproximadamente el 95 % del importe afectado con recursos propios y un fondo de emergencia.
El episodio pone a prueba algo esencial para cualquier negocio financiero: la confianza de los clientes en que podrán acceder a sus activos cuando lo necesiten. La capacidad técnica para restablecer las retiradas es importante, pero también lo será explicar con claridad qué ocurrió, qué fondos resultaron afectados y qué garantías existen para evitar nuevos incidentes.
Los clientes retiran 4 900 millones de dólares en tres días
Según las cifras de DefiLlama citadas por Expansión, las retiradas acumuladas alcanzaban los 4 900 millones de dólares durante la mañana del lunes 2 de noviembre. El importe equivale aproximadamente a 4 460 millones de euros y supone unos 1 260 millones de dólares más que el registro del día anterior.
La cantidad representa cerca del 3 % del valor de los activos que se encontraban en Binance antes del ataque, de acuerdo con los datos de la plataforma de análisis.
Las retiradas comenzaron después de que Binance suspendiera temporalmente determinados servicios para contener las consecuencias del incidente. Aunque la compañía anunció el domingo una reanudación gradual, parte de los usuarios optó por sacar sus criptomonedas de la plataforma.
Este comportamiento no demuestra por sí solo que Binance sea insolvente ni que carezca de activos para atender las solicitudes. Sí refleja una reacción de cautela de los clientes ante un episodio que ha puesto en cuestión la seguridad de sus fondos.
En el mercado de las criptomonedas, donde los usuarios pueden trasladar activos entre plataformas y monederos digitales, la confianza tiene un efecto inmediato sobre la actividad. Una crisis de seguridad puede traducirse en retiradas masivas incluso cuando la empresa asegura que dispone de recursos suficientes.
Binance reabre las retiradas de forma escalonada
La compañía ha optado por restablecer sus servicios de manera progresiva. Su explicación es que cada red y cada activo deben superar comprobaciones de estabilidad y seguridad antes de permitir de nuevo las operaciones.
En una primera fase, Binance habilitó las retiradas de determinados activos depositados en la red Ethereum, entre ellos:
- Ethereum (ETH).
- USDT, la stablecoin emitida por Tether.
- USDC, la stablecoin vinculada a Circle.
- Algunos activos disponibles en la red BNB Smart Chain.
Posteriormente, la plataforma comunicó que también podían retirarse otros tokens, entre ellos Dogecoin y Solana, a través de sus respectivas redes.
La reapertura por fases pretende evitar que una recuperación precipitada provoque nuevos problemas operativos. Sin embargo, también puede prolongar la incertidumbre entre los usuarios cuyos activos todavía no estén disponibles para retirar.
Binance sostiene que cada pareja de red y activo debe superar las verificaciones correspondientes antes de recuperar el acceso. La compañía presenta este procedimiento como una medida de seguridad, aunque la evolución de las retiradas será uno de los indicadores que permitirá comprobar si la normalización avanza según lo previsto.
La empresa asegura que ha cubierto el 95 % del importe afectado
Binance afirmó el domingo por la mañana que había cubierto aproximadamente el 95 % del importe afectado mediante fondos procedentes de sus propios ingresos y de un fondo de emergencia.
El 5 % restante correspondería a tokens situados fuera de las diez principales criptomonedas, según la explicación de la compañía. Binance sostiene que estos activos presentan una liquidez menor en el mercado y que necesita más tiempo para adquirirlos en las cantidades necesarias.
La empresa no presenta esa cobertura como una operación instantánea: la adquisición de activos con menor liquidez puede requerir más tiempo y una ejecución cuidadosa para evitar distorsiones en el mercado.
Conviene distinguir, además, entre la cobertura anunciada por Binance y la recuperación de los fondos robados. La información facilitada no detalla el mecanismo completo de esa cobertura ni permite determinar cuánto dinero se ha recuperado directamente del atacante y cuánto se ha compensado con recursos de la propia compañía.
Que Binance afirme haber cubierto el 95 % del importe afectado no significa necesariamente que haya recuperado el 95 % de los activos sustraídos. Son cuestiones distintas y la empresa deberá ofrecer información suficientemente detallada para que los usuarios puedan conocer el alcance real de la compensación.
El FBI atribuye el ataque al grupo norcoreano TraderTraitor
El sábado, el FBI señaló al grupo TraderTraitor, vinculado a Corea del Norte, como responsable del robo de criptomonedas.
La atribución sitúa el incidente dentro de una serie de operaciones de ciberdelincuencia relacionadas con actores norcoreanos, a los que las autoridades estadounidenses han vinculado con actividades destinadas a obtener recursos mediante el robo de activos digitales.
No obstante, la identificación del presunto responsable debe atribuirse al FBI. La información de partida no detalla el método concreto utilizado para entrar en los sistemas de Binance, las posibles vulnerabilidades explotadas ni el recorrido posterior de los activos sustraídos.
Esos datos son fundamentales para entender cómo se produjo el ataque y qué medidas podrían impedir que se repita. Sin una explicación técnica completa, no es posible valorar con precisión si el incidente se debió a un fallo interno, a una vulnerabilidad de terceros o a una combinación de factores.
La investigación también deberá determinar qué parte de los fondos puede rastrearse y si existe alguna posibilidad de recuperar activos transferidos a otras direcciones o plataformas.
La seguridad vuelve a ser el gran problema del mercado cripto
El caso de Binance vuelve a poner en primer plano uno de los riesgos más importantes de las criptomonedas: la protección de los activos digitales frente a robos y accesos no autorizados.
Las plataformas centralizadas ofrecen servicios de compraventa y custodia que permiten operar sin gestionar directamente las claves privadas. Esa comodidad implica, sin embargo, que los usuarios dependen de la seguridad, los procedimientos internos y la capacidad de respuesta de la empresa que custodia sus fondos.
Cuando se produce un ataque, las consecuencias pueden extenderse más allá de las pérdidas directas. Las retiradas masivas pueden aumentar la presión operativa, generar incertidumbre y afectar a la actividad de otros mercados y servicios vinculados a los criptoactivos.
La crisis también recuerda que las reservas y los fondos de emergencia deben ir acompañados de transparencia. Los usuarios necesitan conocer qué activos están disponibles, qué cantidades se han visto comprometidas y qué mecanismos existen para responder ante una incidencia grave.
Qué deben vigilar los usuarios de Binance
Mientras continúa la reapertura de los servicios, los clientes tienen varios aspectos que seguir para evaluar la evolución de la situación:
- La disponibilidad de las retiradas: comprobar si sus activos y las redes correspondientes ya permiten transferencias.
- Las comunicaciones oficiales: consultar los avisos de Binance sobre cada criptomoneda y evitar enlaces o mensajes de terceros que puedan aprovechar la confusión.
- La cobertura de los fondos afectados: seguir las explicaciones de la compañía sobre el 95 % anunciado y el importe que todavía necesita cubrir.
- La investigación del ataque: prestar atención a las conclusiones de las autoridades y a la información técnica que publique la plataforma.
- La evolución de las salidas de capital: observar si las retiradas se estabilizan o continúan aumentando.
La prudencia es especialmente importante después de un incidente de esta magnitud. Los ataques informáticos suelen generar un segundo riesgo: los intentos de suplantación y las falsas comunicaciones que buscan aprovechar el temor de los usuarios.
Binance se enfrenta a una prueba de confianza
Las retiradas de aproximadamente 4 460 millones de euros en tres días muestran la dimensión de la reacción de los clientes tras el ataque. Binance ha iniciado la recuperación progresiva de sus servicios y asegura que ha cubierto cerca del 95 % del importe afectado, pero todavía debe demostrar que puede restablecer todas las operaciones con garantías.
La atribución del FBI a TraderTraitor añade una dimensión internacional al incidente, aunque siguen faltando detalles técnicos para conocer cómo se produjo el robo y qué posibilidades existen de recuperar los activos.
La compañía afronta ahora dos desafíos: resolver las consecuencias operativas del ataque y convencer a sus clientes de que sus fondos están protegidos. En el negocio de las criptomonedas, la confianza puede perderse en cuestión de horas y recuperarse mucho más lentamente.
La evolución de las retiradas, la disponibilidad de los activos y la transparencia sobre la cobertura anunciada determinarán si Binance consigue contener la crisis o si el episodio deja una huella más duradera en la confianza de sus usuarios.


